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ESTILO DE-VIDA

Cómo abrazar tu alma y ponerte límites para no exigirte demasiado

Si no nos abrazamos nosotras ¿quién?

Este texto me había costado mucho trabajo escribirlo con anterioridad. Llevaba tiempo queriendo abrazarme y bajar los niveles de exigencia conmigo misma, porque llegué a un límite donde el estrés, la presión y todo lo que absorbía de mi alrededor ya me estaban afectando considerablemente mientras perdía mi brillo. Poco a poco y con muchísimo esfuerzo he aprendido a abrazarme y soltar lo que no debería quedarse aquí. Quiero compartirlo, ayudarte si te encuentras en la misma situación porque quiero que sepas que ese dolor de cabeza constante, insomnio y falta de energía, no, no es vivir.

Muchas veces hemos escuchado sobre los límites que debes poner en el trabajo, en una relación o hasta con tu familia, pero ¿qué hay de nosotras mismas? No sé ustedes pero yo soy una persona que piensa demasiado y se exige retando a mi cuerpo, mente y alma de forma dura. Tiene consecuencias, el cuerpo manda señales como tregua y exige parar. A mí me pasó. Por eso entendí que debo ponerme límites hasta a mí misma para poder seguir sana y feliz.

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Me permito equivocarme

La perfección no existe, me lo tengo que repetir una y otra vez. No puedo ser siempre la mejor en todo lo que hago. Lo errores son naturales y están bien también, no hay que castigarse. Muchas veces somos duras autocriticándonos de más. Ok, está bien retarse pero si algo sale mal ¡Qué importa? es parte del proceso.

Se vale pedir ayuda

No podemos ir por la vida solos, es un hecho. Como repito, la perfección no existe y muchas veces creemos que podemos hacer todo y no es así. Otra persona podría tener algo que tú no, ver con otros ojos alguna situación o ser un pilar cuando tú caes que te ayude a volver erguida. ¿Por qué nos negamos a pedir ayuda cuando la necesitamos? Nos han hecho una falsa idea (o quizá lo hemos entendido mal) de una mujer empoderada e independiente. Las mujeres empoderadas e independientes también piden ayuda y no dejarán de serlo. Impide que el ego u orgullo no te lo permitan y ten siempre en cuenta que no vales menos por no saber hacer algo.

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Se puede cambiar de opinión

Vamos creciendo, madurando y viendo el mundo con ojos distintos, ¡claro que es válido cambiar de opinión! Si el mundo evoluciona ¿por qué nosotros no? Tus planes a futuro, expectativas y visión tal vez ya no son los mismos y está bien. Abrázalos y acéptalos.

No soy lo que otros dicen

Nos enfrentamos a una sociedad que necesita sanar internamente. No nos sintamos mal si alguien dice algo de nosotros que no empata con la realidad. Es su opinión y no podemos vivir presionados por hacerla cambiar. ¡Que se resbale! Si eso creen, bien por ellos, tú debes estar segura de lo que eres y lo que vales sin pensar en el obstáculo de la opinión de alguien que ni siquiera te conoce bien y lanza un juicio sin sustento.

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Me voy a tratar como trato a los demás

Muchas veces me he cachado hablándole bonito a los demás y dándoles consejos que yo misma debería seguir. ¿De qué sirve ser respetuoso o amoroso con otras personas si no te tratas de la misma forma? Recuerda que eres la única responsable de tu sentir, observa cómo tratas y le hablas a los demás, no mereces menos de eso.

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