Cosas que disfrutas cuando te das cuenta que ganaste mucho más cuando lo perdiste

10 de enero de 2017

|Valeria C



Cuando te rompen el corazón es fácil sentir que todo ha terminado; el sueño que vivías a su lado —o la vida que soñabas mientras estabas a su lado— se destroza: la ilusión y los detalles han caído al suelo, convirtiéndose en pedazos de vidrio que sangran tus pies cuando quieres continuar tu paso por el sendero. 

 Todo se torna oscuro, sin rumbo; la neblina se hace presente en cada aspecto y los sonidos ya no encuentran su musicalidad, los sabores ya no bailan entre tus papilas y tus ojos han sido clausurados por el derrumbe.

Lo que aprendes cuando te rompen el corazón


Yo estaba sentada al borde, a punto de dejarme caer.

Él me veía llorar y no hacía nada, de su boca no surgía palabra alguna para amortiguar el dolor. Atravesar esa puerta segundos después había sido su mejor (y única) decisión acertada. 

Entonces, hasta que eres consciente de todo ese daño que no merecías, tu vida comienza a tomar un poco de sentido. Ya existe una persona a la que quieres con más fuerza que a él: a ti misma. Te arreglas para gustarte a ti, sin buscar la aprobación de alguien más.

Lo que aprendes cuando te rompen el corazón


Ya no te levantas en la madrugada preguntándote qué fue lo que hiciste mal (porque las almas tristes, siempre están despiertas después de media noche, que es cuando le encuentran lógica al sufrimiento y lo aceptan como tal).

Ya eres capaz de quedarte un día a dormir hasta tarde, o pasar la noche viendo capítulos de tu serie favorita  porque así lo quieres.

Ya estás decidida a comerte ese chocolate sin mirar las calorías.

Ya te regalas hortensias y gardenias tú sola.

Ya buscas recuperar viejas amistades, personas que te hacían muy bien y dejaste de frecuentar.

Lo que aprendes cuando te rompen el corazón


Ya manejas más de media hora sólo para llegar a ese restaurante y comer lo que se te había antojado desde hace más de dos semanas.

Ya cancelas citas importantes para dedicarte cierto tiempo a ti misma.

Ya no te avergüenzas de la música que te gusta y él odiaba, incluso la bailas y la cantas a todo pulmón.

Ya haces ejercicio para estar saludable, no por él; no por miedo a que te dejara porque no le gustaba tu cuerpo.

Comienzas a imaginarte siguiendo tus pasiones, abriendo el restaurante de tus sueños, yendo sola a los conciertos de tus artistas favoritos.

Ya ves películas románticas cuando se te antoja, y lloras sin pena.

Ya no te interesa lo que él haga o deje de hacer.

Lo que aprendes cuando te rompen el corazón


Caminas por la vida con una sonrisa en tu cara sin darte cuenta.

Aprendes a disfrutar una copa de vino sola, y esos momentos se vuelven los más preciados de ahora en adelante: porque la soledad ya no es una enemiga.

La pregunta cambia, y en las noches, lo que no te deja dormir es: ¿qué puedo hacer para recuperar todo ese tiempo malgastado?

Ya eres capaz de darte cuenta que ganaste mucho al haberlo perdido, pues te ganaste a ti misma, a esa que se encontraba perdida incluso antes de conocerlo.

Ya no te preocupas por nada, porque aceptas lo bellos que son estos días para empezar a vivir.

Lo que aprendes cuando te rompen el corazón



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Una mujer es fuerte hasta que conoce el amor...o algo parecido a eso; después de una ruptura amorosa es necesario unir las piezas y volver a la normalidad, por eso te compartimos algunos Consejos para decirle adiós al amor de tu vida y comenzar a ser feliz. 

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Esta edición de CC, también fue publicada en Área de no leer.

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