De entre todos los problemas que existen en una relación, la infidelidad apunta a ser el más destructivo. Al menos eso descubrí cuando me sucedió. Pensé que las peleas eran la peor parte del día, que las noches en las que decidíamos no dormir juntos eran una pesadilla, pero no estaba listo para la ola de dolor que llegó a mí cuando un amigo se atrevió a decirme: “Creo que Daniela te está engañando”.
Al inicio no lo creí; le di un sorbo a mi café y cuando vi que la mirada de mi compañero era seria y sólida, mi corazón se aceleró como nunca antes. No me dijo ningún nombre, sólo me explico de manera resumida que la había visto afuera de una fiesta con alguien más y que no estaba seguro si ella, pero lo había identificado a él.
A partir de ese momento mi vida se convirtió en un caos; comencé a comportarme distinto e hice todo para que ella confesara, pero nunca lo hizo. Pasé semanas imaginando la escena, ideando maneras de pelear con ella y provocando fricción entre nosotros esperando que explotara y escupiera la verdad, esto jamás sucedió.
El día que menos lo esperaba Daniela se acercó a mí llena de lágrimas con las manos temblando incontrolablemente. Se paró al frente y con la mirada en el suelo me pidió perdón sin decir ninguna otra palabra. Después de llorar a mares me contó la verdad y con un esfuerzo sobrehumano pude preguntarle algunos detalles de su traición. Lo único que intentaba era encontrar una razón en sus palabras para seguir con ella.
Me sentía asqueroso, débil y fúrico al mismo tiempo, pero no me detuve hasta obtener todas las respuestas que necesitaba para saber si era el momento de decir adiós para siempre o si era posible darle una segunda oportunidad. Ha sido la elección más difícil de mi vida, pero fue necesaria y esto es lo que consideré para perdonarla:
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¿Con quién fue?
Siempre es un punto importante a considerar; es necesario saber si era alguien conocido, un amigo cercano, si se trataba de una persona de su pasado o alguien que frecuentaba. Una vez que sepamos esa parte podremos analizar si se trató de una infidelidad por un impulso o si hay algún sentimiento de por medio que obviamente destruiría cualquier relación.
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¿Cuándo fue?
Si fue al inicio de la relación no es justificable, pero es más comprensible. Ser o no flexible depende de cada quien; sin embargo, hay que aceptar que si la pareja salió con alguien más durante un periodo de separación no se trata de una infidelidad. Si esto ocurrió después de años de relación será mucho más complejo recuperar la confianza que tanto tiempo les costó construir.
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¿Cuántas veces pasó?
Una vez en medio de una borrachera quizá es perdonable, pero repetir la traición durante semanas, meses o hasta años es casi imposible de olvidar. Una infidelidad es un error que sólo quienes cometen y padecen tienen decisión de resarcir, pues no sólo involucra una aventura con alguien más, sino una mentira que hiere de manera profunda.
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¿Fue significativo?
Un engaño con una persona prácticamente desconocida no tiene las mismas consecuencias que una infidelidad con alguien importante para la pareja. Si él o ella se involucró con una persona especial que dejó una marca, lo más probable es que la relación termine tarde o temprano; por más lágrimas que aparezcan será difícil superarlo para los dos.
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¿Su disculpa es honesta?
En ocasiones las personas que engañan a su pareja sólo quieren regresar porque no quieren quedarse solos. Por ello debemos aprender a distinguir si su disculpa es sincera, si existe un arrepentimiento real o si nada más es parte de un plan para no perder su estabilidad. Es difícil y depende de nuestro instinto, pero si no hay ni una pizca de lamento es momento de decir adiós.
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¿Puedo olvidarlo?
Podríamos disculpar a alguien que nos engañó y tratar de seguir adelante, pero olvidarlo se puede convertir en el problema principal. El fantasma de la traición se aparecerá una y otra vez, así que debemos preguntarnos si estamos dispuestos a dejarlo ir para comenzar de nuevo; de lo contrario será imposible avanzar.
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¿Lo volverá a hacer?
Tal vez esta sea la parte más importante a considerar, debemos hacernos esa pregunta basándonos en cómo fue que esa persona nos traicionó. Si en verdad conocemos nuestra pareja sabremos si volverá a engañarnos o si sólo se trató de un grave error. Como lo dijimos desde el principio: es difícil pero necesario asegurarnos que nuestra estabilidad emocional no vuelva a sufrir.
Al final supe que mi amigo la había visto en una fiesta con un hombre llamado David. Ella no lo ha vuelto a ver, después de la crisis decidí perdonarla y comenzar de nuevo. Mi alma descansó y mi corazón se sintió mucho mejor cuando tomé mi decisión. Consideré cada uno de los punto importantes y finalmente recordé que yo, al principio de la relación, también había tenido aventuras con unas cuantas desconocidas; la diferencia es que había tomado las precauciones pertinentes para que nadie me descubriera.