
Si convives con una persona con ansiedad, debes saber que lo que menos necesita de ti es un “relájate”, o alguna otra frase motivacional porque ninguna de éstas lograrán que se sienta mejor, al contrario, sólo demostrarás que lo estás juzgando y que no entiendes absolutamente nada por lo que está pasando. Sólo sé comprensible y respetuoso, no le digas frases vacías y sin sentido que sólo empeorarán su proceso porque si realmente pudiera relajarse, lo haría. La ansiedad no es algo sencillo, menos cuando son el miedo y las preocupaciones lo que lo invaden, y si de verdad lo quieres ayudar, entonces debes tomar en cuanta los siguientes pasos. Tu apoyo le dará mucha fuerza.
1. Toma su mano
Sólo necesita saber que lo acompañas y que, aunque no entiendas lo que pasa en su interior, mientras tomas sus manos en lo que él intenta lidiar con ello. No tienes que decirle qué hacer, a menos que esa persona te lo pida, con tu mano es suficiente.
2. Dale tiempo
Desafortunadamente no puede acelerar su recuperación, y no porque vaya a terapia quiere decir que esa persona ya estará bien, también necesita tiempo para ordenar sus emociones y entender lo que está viviendo. No lo presiones, tampoco le digas que ya sea como antes lo era y logre todo lo que ya tiene propuesto, sólo deja que viva este proceso a su ritmo.
3. Dale su espacio
Hay momentos en los que necesita estar a solas, encontrarse consigo mismo y descubrir que es capaz de salir por él. Sí, habrá momentos en los que necesitará mucho de tu compañía, es complicado, ni él mismo lo entiende muy bien, mientras sólo comprende y pregunta cómo lo puedes ayudar, seguro te dará la respuesta.
4. Puedes informarte
La ansiedad no es una enfermedad que se resuelve con un “relájate” o “échale ganas”, si fuera así serían menos las personas que la padecen. Si quieres ayudar, puedes informarte sobre lo que pasa, cuál es su proceso y tratamiento, así te sentirás más tranquilo y lograrás comprender mejor a esa persona.
5. Escucha
No se desahoga con la intención de que le digas qué hacer, sino sólo para sentirse escuchado y sacar todo aquello que le inquieta por muy irracional e ilógico que pueda sonar. Sólo necesita un hombro en donde apoyarse y unos oídos que no lo juzguen.
6. No es necesario que dejes de hacer tus actividades
Se sentirá mal si abandonas lo que tienes que hacer sólo por él, es verdad que es con buena intención, pero no debes abandonarte y mucho menos te sacrifiques, eso lo haría sentirse culpable y para nada cómodo.
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