Cosas que sólo entienden los hermanos mayores
Estilo de vida

Cosas que sólo entienden los hermanos mayores

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Por: Andrea Paz

29 de octubre, 2015

Estilo de vida Cosas que sólo entienden los hermanos mayores
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29 de octubre, 2015


Los placeres de la vida suelen ser los más simples y sencillos de alcanzar: descansar, comer, dormir, el sexo, reír y ser hijo único. Claro que esto último dependerá totalmente de tus padres, pues una vez que decidan hacer crecer la familia, el poderío que gozas como hijo único terminará para entonces sólo tener el título de “hermano mayor”.

Se dice que cuando se adquiere poder, también se adquieren las responsabilidades equivalentes, aunque en este caso el poder sea poco y las responsabilidades muchas. Cuando comienzas a ser tan sólo el hermano mayor, consideras como ventaja el hecho de tener más edad para entonces poder “gobernar” sobre la voluntad de los hermanos menores, mandarlos, gritarles, bullerarlos e incluso golpearlos (a veces por juego, y otras muy en serio); por lo que éstos, al quererse “liberar” ejercen desde pequeños una mayor libertad e independencia al respecto, por lo que logran tener vivencias que entonces, en experiencia, dejan por detrás al mayor.

Consideramos también que los hijos mayores están/estamos en desventaja, ya que es natural recibir toda la culpa de lo que hacen los menores, incluso del mal ejemplo o comportamiento con el cual puedan llegarles a influenciar. Nuestros padres nos creen menos por tener “más conciencia” de las consecuencias por el simple hecho de llevar la ventaja al nacer.

hermanos mayores

Claro que cuando creces y la relación con tu (s) hermano (a/s) menores se estabiliza y se ha creado un lazo de amor inquebrantable que te hace darte cuenta que es tu mejor amigo (a) y que es el mejor regalo de la vida, tienes que pasar -muchas veces- por todas estas vivencias:

La disciplina siempre es mayor en ti, así que nunca podías nunca llegar de la fiesta después de la hora establecida

Te das cuenta de esto porque a tu hermano menor no le importan las reglas, sólo hace lo que sus impulsos le dictan y listo; mientras que cuando tú salías, iban por ti hasta la puerta del lugar en el que estuvieras o tu mamá se esperaba despierta hasta que te escuchara llegar.

Siempre te revisaron la tarea

Como tu madre tenía más tiempo sólo para ti, siempre pudo estar al pendiente de todo lo que hacías o no.

Tenías que usar la ropa que tu mamá elegía, no la que tú querías

Este punto va un poco de la mano con el hecho de siempre ser un hijo modelo, de estar más vigilado y controlado, así que había decisiones que pocas veces dependían de ti, por ejemplo, la forma en la que te vestían.

Siempre tienes que dar el buen ejemplo

No hay forma de rebelarte ante el sistema paterno, el tener buenas calificaciones, la mejor reputación, los mejores amigos y el mejor comportamiento jamás está a discusión, simplemente tiene que ser así.


Tuviste que cuidarlo en la escuela o llevarle el lunch

Si la diferencia de edades no era mucha, quizá compartiste un año o dos la escuela con tu hermano menor, así que estabas automáticamente obligado a procurar su buena estancia. Tal vez el dinero que te daban tenía que ser repartido, tú guardabas la lonchera hasta la hora del recreo e incluso, siempre estaba la posibilidad de compartir amigos.


Ayudarlo a la tarea

Como tu madre lo hizo contigo y ahora tú ya sabes más, tienes la estafeta para auxiliar a esos problemas de matemáticas, maquetas y dibujos que tus padres ya no harán.


Recogerlo de la escuela

Una vez que puedes andar solo por la calle o cuando aprendes a manejar, una parte de esa libertad también tiene que ser compartida para el beneficio de los menores, como recogerlos después de la escuela, de la fiesta o incluso, llevarlos al cine con sus amigos.


Compartir todo, quieras o no

Mientras fuiste hijo único todo era para ti, pero una vez que se tiene uno o más hermanos aprendes a compartirlo todo, hasta tu privacidad. Así que no es raro que los hermano chicos invadan tu recámara, usen tu ropa, tus juguetes, luego tus discos y vayan a las mismas fiestas.


Ser el culpable de sus travesuras

Nunca habrá forma de defenderte, eres el más grande y por lo tanto, siempre serás quien afronte las consecuencias de las pequeñas o grandes travesuras que hacen juntos, todo como consecuencia de incitarlo o haberlo permitido.


Nunca volverás a ser el consentido de nadie en la familia

Así es. La primera vez que ves a tu hermano a los ojos, es la señal que te indica que tus abuelos ya tendrán un nuevo nieto favorito, los tíos cuidarán siempre del más pequeño y tus padres concentrarán gran parte de su atención y cuidado en los más indefensos. Siempre un hermano menor es como el objeto de moda pero dentro de la familia y nunca perderá ese encanto.

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Referencias: