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ESTILO DE-VIDA

Cosas que tu pareja y tú no deben tener en común

La realidad es que el verdadero amor se trata precisamente de enterrar el egoísmo y olvidarse del interés propio para comenzar a compartir con el otro todo el amor que por sí sólo ya existe en cada uno.

Este artículo fue originalmente publicado por Olympia Villagrán en 2017.

Éramos perfectos, más que eso, nuestra forma esférica ocultaba nuestra espalda y costados también. Cuatro brazos, cuatro piernas y una sola cabeza sobre nuestra forma circular, nos conformábamos pensándonos eternos. Con nuestras dos orejas nos escuchábamos mientras sentíamos a nuestro corazón regocijarse por esa unión.

Nos sentimos animosos, nos creímos invencibles y escalamos el cielo para desafiar a los dioses. Pero aquello nos costó todo lo que éramos, nos quitó todo lo que teníamos. Zeus exasperado por nuestra absurda osadía decidió castigarnos y lanzó un rayo que nos partió por la mitad. Conservó cada mitad de nosotros como seres mundanos, débiles, imperfectos e incompletos. Nos separaron para siempre y nos devolvieron a la Tierra, donde por lustros nos buscamos. Esperanzados de encontrarnos cada uno con su mitad, de recuperar lo que era nuestro, de completar nuestro ahora amorfo cuerpo y llenar el hueco que nos había vaciado. Y así fue, uno de nuestros mil esfuerzos resultó y cuando nos reencontramos, nos unimos el uno al otro atando nuestros brazos. Pero en el ardor del deseo y en la premura de volver a ser uno mismo, olvidamos que sin extremidades seríamos inútiles. Así que padecimos de hambre y morimos lentamente de inanición, pues ninguno era capaz de vivir sin el otro... entonces decidimos morir juntos.

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Este es el mito que dio origen al utópico, deseado y doliente concepto de la media naranja. Platón fue el filósofo que en su obra "El Banquete" mostró por primera vez las enseñanzas de Aristófanes, quien explicó cómo al principio la raza humana era casi perfecta, hasta que su soberbia provocó la ira de Zeus, quien decidió separarlos con la condena de buscar a su otra mitad por la eternidad.

El mito parece haberse convertido en una realidad, pues hoy la idea que se tiene sobre la amor y la pareja parece más bien una obsesión de la que nace la imperiosa necesidad de volverse uno mismo, de fusionarse hasta ser idénticos.
La realidad es que el verdadero amor se trata precisamente de enterrar el egoísmo y olvidarse del interés propio para comenzar a compartir con el otro todo el amor que por sí sólo ya existe en cada uno.

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1. Manías

Estar enamorado no significa adoptar cada una de las manías de tu pareja, si él o ella no puede dejar de lado alguna conducta, repiten constantemente una frase o gesto, tienen vicios importantes o reacciones muy particulares, no es necesario que los asimiles como parte de tu personalidad para demostrarle a alguien que lo aceptas y lo amas tal cual es.

2. Amistades

Algunas parejas se conocen desde años atrás por el mismo grupo de amigos que frecuentaban, pero seamos realistas, por el simple hecho de tratarse de dos individuos es imposible que su mejor amigo(a) y todo su grupo de amistades más cercanas sea exactamente el mismo.

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No confundas la convivencia con sus amigos(as) con el hecho de que también sean tus más grandes amistades, pues cuando las cosas no resultan como uno espera, tener un amigo en quien apoyarse es crucial para superar cualquier problema, por lo que en ese y otros momentos no querrás tener las mismas amistades, sino tu propio círculo.

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3. Trabajo o salón de clases

Cual sea tu caso piénsalo dos veces antes de involucrarte con alguien que pase la mayor parte del día observando absolutamente todo lo que haces en tu trabajo o escuela. No es malo estar enterado de qué pasa alrededor de la pareja, de hecho ese tipo de comunicación es crucial para que logren entenderse, pero pasar tantas horas diarias conviviendo en el mismo ambiente en algún momento les resultará agotador y terminarán por hostigarse el uno al otro.

4. Hobbies 

Es muy importante que ambos compartan momentos que uno de los dos disfruta plenamente, pero tener gustos idénticos, preferencia por las mismas actividades, pasiones exactamente iguales y formas de entretenerse tan parecidas transformará lo que al principio los unía en una monótona rutina.
Un aspecto importante de tener una pareja consiste en todo lo que uno le puede enseñar al otro y eso sólo lo lograrán si tienen hobbies distintos. Es una muy buena idea que alguno acompañe al otro o comparta con él la actividad que más disfruta, pero es distinto que siempre quieran hacer las mismas cosas juntos.

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5. Objetos de higiene personal

Aunque les parezca gracioso compartir su cepillo de dientes, rastrillos, el mismo pañuelo desechable, a veces la ropa interior o hasta artículos como sus audífonos, esto podría resultar un problema. En primer lugar porque ese hábito es totalmente antihigiénico y en segundo lugar porque se tratan de artículos íntimos de los que cada uno debería hacerse responsable de traer consigo.

6. Claves de seguridad

Hay quienes se cuentan sus más profundos secretos, pues para ellos es parte de esa complicidad que los une como pareja. Sin embargo, al no tener ni un mínimo de privacidad es fácil ir perdiendo identidad; las claves de tu celular, de tus redes sociales o hasta de tus cuentas bancarias son única y exclusivamente tuyas, de no ser así todos podríamos accesar a esa información.

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Si buscas controlar a tu pareja es evidente que tienen algún problema sobre confianza que deberían arreglar y si te sientes obligado a mostrarle absolutamente todos tus asuntos personales, como conversaciones, fotografías o estados de cuenta a él o ella, entonces están cayendo en una dinámica insana para su relación. Cada uno es dueño de su privacidad y es su decisión si desean compartirla o no.

Respetar los límites de la individualidad es una prioridad para entablar una relación sana y sobre todo basada en el amor, pues al querer saber absolutamente todo del otro para poder controlarlo o hasta decidir por él o ella se está rebasando una delgada línea entre el cariño o la atención y la obsesión.

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No hagas lo que no quieres que te hagan, ten tu propia opinión y construye tu propia realidad para que al compartirla con alguien más ésta se vuelva una experiencia nueva e interesante para ambos. No imites a tu pareja, eso no la enamorará más, en cambio puede que sí la aburra; si la confianza está rota procuren reconstruirla, más no volverse una sola persona. 

Recuerda que hasta los amantes perfectos terminaron muriendo de hambre cuando su egoísmo los llevó a atarse y a atar al otro de por vida.

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