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ESTILO DE VIDA

Dejé a mis amigos por una relación y me di cuenta que es lo peor que me pudo pasar

Cuando empezamos una relación amorosa y todo va de maravilla, es muy común que queramos pasar mucho tiempo con nuestra pareja, hacer todo con ella, llevarla a todos lados a los que vamos, e incluso pedirle que nos acompañe a las reuniones con nuestros amigos.

Poco a poco esa personas se volviendo parte de nuestro círculo más cercano y está presente en todos los aspectos de nuestras vidas, el problema es cuando nos encerramos tanto en esa relación, que comenzamos a olvidar que existen otras personas importantes que siempre están ahí.

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Me ha sucedido en varias ocasiones, pero la que me hizo tocar fondo, fue mi noviazgo que duró cinco años, en el que prácticamente no hacíamos una cosa, sin que el otro estuviera presente, por lo que empecé a cancelar salidas a mis amigos, comencé a darle prioridad a él para todo y aunque las personas de fuera se dieran cuenta de lo que sucedía, mi mente pensaba que estaría con él siempre.

La situación fue, que tras una serie de problemas que terminaron por desgastar la interacción, él decidió romper conmigo y cortar todo vínculo, así que sentí que todo el universo se me vino abajo; lamentablemente mis amigos ya no estaban ahí para apoyarme.

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Al principio los taché de egoístas y malas personas, pero cuando todo el panorama empezó a ser claro, me di cuenta que en todos esos años de relación, no hubo un evento al que yo no acudiera con mi pareja, que dejé de escribirles, que dejé de llamarles y poner atención a sus problemas, y que tanto en este noviazgo, como en los pasados, únicamente me centré en mí misma y acudía a mis amigos más cercanos para que me escucharan cuando me peleaba con mi novio en turno.

Tuve que tocar fondo después de esta última ruptura y pedir disculpas a todos. Al final volvimos a tomar la relación, pero me quedó de aprendizaje, que las amigas y los amigos deben tener su propio lugar en nuestras vidas, y que si bien, están para escucharnos, también se les debe dedicar tiempo, salidas, llamadas, y muchas otras cosas, porque son un vínculo especial y no están ahí solo para poner su hombro cuando alguien nos deja.

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