El arte de comer vaginas: pasos que debes seguir para que tu pareja alcance el orgasmo

Domingo, 18 de febrero de 2018 22:18

|Carol Navarro
el arte de comer vaginas

Texto escrito por Greta Navarro


No hay cosa tan rica como comer, y más aún si se trata de un buen coño, ya sea de la mujer que amas o de alguien a que quieras impresionar con tus habilidades orales.


Por desgracia, como cualquier otro platillo especial, no siempre se sabe cómo, pero no te angusties, aprenderás a hacerlo y serás tan bueno que te pedirá más.


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Primero debes comprender que lo que más estimularás es el clítoris, pero cuidado, este “botón del placer” —es su única función— es hipersensible, tiene 8 mil terminaciones nerviosas. Para que te des una idea, el pene tiene sólo la mitad, por tanto, cuando empieces a estimularlo debes hacerlo lento y asegurarte que esté húmedo, de lo contrario dolerá; además empieza de arriba hacia abajo, lento, muy suave y, mientras lo haces, puedes usar los dedos para juguetear con su vulva, introduce uno con movimientos agradables, obsérvala, siente cómo responde su cuerpo, conforme la veas más excitada, realiza algunos más rápidos, desliza tu lengua por los labios menores, introdúcela, y cuando la saques presiona un poco hacia arriba.


No olvides tocar otras zonas, los senos quedan a la altura ideal para tus brazos, ¡no los olvides! Tócalos, juega con los pezones, mantén contacto visual, observa su cuerpo, su vulva, mira cómo se humedece por tu causa.



el arte de comer vaginas 2


Vuelve sus muslos tus aliados, rodéalos con tus brazos, mientras disfrutas comerla, mordisquea la parte interna ligeramente y regresa a lamerla; si lames el clítoris al tiempo que metes los dedos la harás explotar, aunque el movimiento de las dedos es clave, la idea principal es estimular el conocido punto “G”, que en realidad produce mucho, mucho, mucho placer. Esto lo lograrás al introducir dos dedos con la palma de la mano hacia arriba y luego los curveas formando una “C”, una vez que estés ahí muévelos de adelante hacia atrás con ritmo constante, recuerda que tu lengua está en el clítoris.


En este punto de excitación, puedes comenzar a experimentar otras zonas, entre las nalgas, por ejemplo, alza su cadera con tus brazos y lame regresando siempre a la vulva; este es un buen momento para utilizar la vieja técnica del Oeste: dos dedos al frente y uno atrás, asegúrate de que la zona trasera esté bien lubricada, porque podría lastimarla, está demás mencionar que debes tener las uñas bien recortadas para evitar rasgar la piel.


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Una vez que probamos las entradas es necesario ir directo al plato fuerte, aunque seguro en este punto ya habrás logrado que ella acabara por lo menos una vez.



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REFERENCIAS:
Carol Navarro

Carol Navarro


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