Razones por las que el amor nos transforma y nos cura del sufrimiento, según el psicoanálisis

Miércoles, 31 de enero de 2018 17:27

|Miguel Gallardo Hurtado

Renacer Freudiano


La revolución Lacaniana representó un viraje al padre dentro del movimiento psicoanalítico en el denominado Retorno a Freud, los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis —la pulsión, la transferencia, el inconsciente y la repetición— se presentan como un punto de inflexión desde el cual se estructura una renovación sin precedentes dentro de la clínica. Lamentablemente, el psicoanálisis ha perdido espacios en la sociedad contemporánea gracias a la tergiversación y al cuestionamiento de sus más férreos enemigos, quienes han llegado a lo absurdo de decretar —sin éxito— muchas veces su muerte.


 


La posmodernidad ha apostado por un renacimiento del frió discurso de la academia, saca del sarcófago de la élite intelectual la obra de Sigmund Freud para retomar el carácter social de sus postulados y el respeto por la subjetividad multiversal del mundo contemporáneo. Entre malestares y fantasmas, el psicoanálisis se presentifica como un desdoblamiento del discurso dominante que permite realizar una mirada profunda a las dimensiones de la existencia particular de cada sujeto, nos lleva a la luz de la razón y a la libertad de la decisión responsable.



Poesía Pulsional: lo inconsciente como fuerza creativa

 

No tienes que ser un fantasma escondido entre los vivos,

Eres de carne y hueso y mereces ser amado.

"Third Eye" de Florence + The Machine




El psicoanálisis nos presenta una visión cruda y realista de la existencia, ubica al ser humano en medio de un conflicto entre la luz y la oscuridad, un ser sumergido en un océano de dudas que se estructura sobre la profundidad del hades, en la que la pulsión de muerte es soberana, y lo sublime del eros, en la que la pulsión de vida fluye entre espirales infinitos de placer y creación. De esta forma, la pulsión se muestra como el concepto más paradójico y abstracto de toda la teoría psicoanalítica, se entiende como una energía insatisfecha que no cesa de insistir y es imposible de expresar en términos simbólicos o imaginarios. 

 

Así, la pulsión como fuerza vital no tiene miramientos por la destrucción o la creación sin límites y tiene su correlato en la imparable evolución del violento mundo donde nos encontramos. Es entonces la dinámica del conflicto psíquico un acuerdo entre fuerzas que se oponen y se suplementan a la vez, vida y muerte, dos posturas pulsionales tan íntimamente ligadas que se funden por momentos; de esta manera, tanatos tiene como contraparte/complemento a eros, siendo la pulsión de vida en su afán creador una iconoclasta de la estática conductual, se opone a la pulsión de muerte y al mismo tiempo es destructora en esencia. Razón que nos desprende el siguiente corolario: “toda pulsión es pulsión de muerte”, entender esto es situarnos en una nueva episteme que ubica al goce como eje central de la clínica y nos muestra al sujeto como un ser profundamente insatisfecho y que sufre.

 


Es justo en este punto en el que podemos atrevernos a hablar de un más allá de la esclavitud pulsional y colocar la sublimación como destino liberador. Este término es definido en el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis como un proceso que implica la derivación de la pulsión en actividades socialmente valoradas, como las artes y las ciencias; evocan, por un lado, la palabra sublime, que encuentra su significado en las Bellas Artes para designar las creaciones llenas de grandeza y elevación; y por otro lado, su homónima sublimación utilizada en la química para denominar el proceso que hace cambiar la materia directamente de estado sólido al gaseoso.

 


De esta forma, la sublimación introduce la transformación y la creación como piedras angulares de los procesos de elaboración y resignificación. Crear arte —crear-te— o crear ciencia —cre-encia— es un renacer simbólico desde lo real de nuestra esencia pulsional, es la vida que habla a través de la muerte, la muerte de la oscuridad y el nacimiento de la luz, que a fin de cuentas nos lleva a la misma respuesta de siempre, una respuesta que es pregunta y nos atormenta al tiempo que nos salva: el amor. Por tanto, somos seres impulsados por la pregunta del amor, y es el arte y la ciencia una respuesta desde la mirada del otro, un lugar dado en la dialéctica del deseo por las fantasías de reconocimiento y sentimiento. Hecho que nos sitúa como creadores insaciables, arqueólogos de la razón que se preguntan sobre todo y nada al mismo tiempo, hasta el punto de no soportar la no obtención de respuestas, lo que nos lleva a crear dioses, ídolos y tabúes para no dejar vacíos en las explicaciones. Es en esto en lo que lo individual se enlaza con lo social, le da más vigencia que nunca a las palabras de Freud en el Malestar en la Cultura: “toda psicología individual es en esencia una psicología social”, así la creación sublimada es parte de una red interconectada de discursos, un hecho social e histórico que deviene del inconsciente particular de cada sujeto.

 


Y en esa particularidad inconsciente es en la que el análisis opera descifrando los mensajes en código que nuestro inconsciente escribe, análisis que es largo y profundo, análisis que es la llave de la libertad y que encuentra su complemento en la integración breve que la terapia psicodinámica realiza, la cual desde una posición de distancia con las terapias esclavistas de los enfoques más superficiales se muestra como representante de un encuentro con nuestras más profundas fuerzas impulsoras, con la dinámica de interrogantes sin respuesta, psicoterapia que es en esencia la puesta en acto de la humildad y la valentía, en palabras simples, el amor nos transforma y nos acerca al saber inconsciente y al cese de la repetición pulsional, amor que cura y nos hace renacer del sufrimiento de sabernos esclavos del lenguaje.



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¿Alguna vez te has planteado asistir con alguien que pueda ayudarte a sentirte bien? Si es así, entonces estas son las razones por las que la terapia transformará tu vida aunque creas que no la necesitas.


 

REFERENCIAS:
Miguel Gallardo Hurtado

Miguel Gallardo Hurtado


Escritor/ Colaborador
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