5 errores que cometes al usar toallas femeninas y están dañando tu salud

¿A qué huele tu toalla?



Olor a ropa guardada = 4 horas sin cambiarte la toalla.


Olor a leche agria = 6 horas sin cambiarte la toalla.


Olor a pescado = 8 horas sin cambiarte la toalla.



Y así continúa la desagradable lista. En realidad no importa cómo huela tu entrepierna durante tu periodo, sino lo que eso significa. Es decir, tener un olor a vinagre no sólo es incómodo, también es poco saludable y un reflejo claro de que los hábitos que tienes al usar toallas femeninas.



El tiempo que tardas en colocarte una nueva toalla no es el único error que podrías estar cometiendo, también existen estos:


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Guardar tus toallas en el baño


¿Por qué? Esto genera que el ambiente húmedo y caluroso que se crea en el baño cada que te duchas dañe los empaques de los productos de higiene intima, arriesgándote a que la próxima toalla que uses esté contaminada con hongos o bacterias.



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Abrir el empaque antes de que vayas a usar la toalla


¿Por qué? Dejar tus toallas femeninas abiertas y en cualquier parte propician que éstas se contaminen, por lo que tendrías que desecharlas. Si te las pones estando sucias podrías contraer una infección superficial.



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Llevarlas en tu bolsa de mano


¿Por qué? Dentro de tu bolso habitan más bacterias de las que podrías imaginar, tus llaves, el celular, la cartera o las monedas que cargas ahí son portadores potenciales de mugre y microbios, así que no las vuelvas a guardar ahí sin introducirlas en otra bolsa completamente limpia.



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No lavarte las manos antes de quitarte y ponerte la toalla


¿Por qué? Lavarte antes de maniobrar la toalla femenina que te pondrás evitará que contamines tu área íntima.



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Elegir mal el producto


¿Por qué? Al no conocer tu vagina, su tamaño y lubricación, la constancia y abundancia de tu menstruación, la sensibilidad de tu piel, entre otras cosas, no podrías elegir la toalla ideal. Existen muchos tipos y marcas distintas, la única manera de encontrar la ideal es probando con todas.



No te sientas culpable ni comiences a preocuparte obsesivamente por haber cometido alguno de estos errores. Lo que tienes que hacer ahora es cambiar tus hábitos para que tu higiene y salud íntima sean las mejores.