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La única explicación que te dirá por qué sigues saliendo con patanes

21 de diciembre de 2017

Julieta Sanguino

Es cuestión de decidir, de ser fuerte y no sucumbir. Sal con quien parece "tu cita ideal" en repetidas ocasiones (sólo así reconocerás su comportamiento) y si atisbas que es un patán, no dudes en correr.



¿Cómo es una relación sana?


Algunos de los ingredientes clave para que ésta ocurra son: amor, confianza y respeto. Combinados, estos componentes logran crear diversos tipos de relaciones que funcionan bien. Algunos se respetan demasiado y su confianza es alentadora, pero el amor flaquea; podríamos decir que esta pareja se destacaría por ser centrada y solemne, sin mucha pasión pero bastante equilibrada.


Los que desbordan de amor y se tienen confianza podrían ser los favoritos de todos; el respeto está, evidentemente, pero los otros dos elementos crean una relación explosiva que parecería a prueba de todo. Si es el respeto y el amor lo que existe pero la confianza es menor, esa relación sólo necesita trabajar un poco para lograr que todo quede en sintonía; sin embargo, si la comunicación no se logra es probable que terminen por estar inseguros e insatisfechos con su pareja... en fin, de las 18 combinaciones posibles de estos tres ingredientes, las relaciones de pareja son un mundo complicado que todos sorteamos pero que a veces parece imposible.



De hecho, es muy probable que aún estando con alguien, tu relación no cumpla con los tres ingredientes, ni con dos o uno y claro, seguramente por eso estás dentro de este artículo pensando en cuál es esa única explicación que, tropiezo tras tropiezo, te hace seguir saliendo con uno y otro y otro (y otro) patán. Habiendo tantas personas en el mundo, parece que no puedes romper el patrón.



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¿Y qué es un patán?


Aunque los hay en muy diversas presentaciones, un patán se distingue por decir excusas por su comportamiento —que sabe erróneo—, por jugar con los sentimientos de la otra persona a conveniencia y entonces, hacer que su pareja sea alguien inestable e insegura. Es egoísta y hace comentarios hirientes, es cruel, grosero y sólo está en una relación para sentirse mejor consigo mismo. Un patán es esa persona que sabes que no te hace bien. Es todo lo malo, la representación de tus flaquezas, inseguridades y miedos.



No, no es sexy, ardiente o el chico rebelde. No es alguien a quien vas a poder cambiar para convertirlo en el ideal romántico que alguna vez anhelaste, no es esa Bestia que se transforma en príncipe encantador y se casa con la Bella; no es un vampiro que, aunque sabes que te hace daño, te ama a toda costa; tampoco es un joven de la realeza como Mr. Darcy de quien te das cuenta de que te ama con fervor a pesar de que alguna ocasión dijo que eras «una chica tolerable pero no lo suficiente hermosa como para tentarlo».

Un patán puede ser hombre o mujer, y aunque la descripción antes mencionada suene como algo que nadie permitiría, seguramente tú lo has hecho.



En otro artículo se habló del complejo que hace que las mujeres amen a los patanes. Una especie de readaptación de la historia de Elizabeth Bennet y Mr. Darcy a la mujer contemporánea en la que todas las mujeres anhelan cambiar a ese hombre gris y que parece no tener sentimientos. Probablemente la señorita Bennet lo logró, pero en la vida real eso no existe ni hay algo similar: quien no se da cuenta de que es un patán continuará así por el resto de los días.


También puedes escuchar el audio sobre patanes y relaciones destructivas en el podcast del programa Tendencias con Pei Garza.




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Y... ¿cuál es esa única explicación que te dice por qué sigues saliendo con patanes?


La respuesta es sencilla: no te quieres.


Duro pero real. Alguien que no tiene la suficiente autoestima es vulnerable a malos tratos e incluso a anteponer a alguien más sobre sí. No sabe poner límites ni está dispuesto a perder a alguien y estar solo por unos meses. Alguien que no se quiere le tiene miedo a la soledad y a no ser feliz (aunque en realidad no está siendo feliz). Prefiere quedarse en su zona de confort antes de intentar algo nuevo, antes de arriesgarse.



Puedes sin duda ser una persona exitosa, reconocida y admirada, pero en terrenos amorosos probablemente estés siempre en espera de convertir al chico malo en el hombre ideal. A esperar recibir flores de alguien que nunca ha tenido un detalle. A querer esa anhelada sorpresa de quien ya te demostró en 56 ocasiones que no lo hará. A que sea fiel por primera vez en su vida. A que no te mienta. A que un día decida abrirse contigo y contarte una historia extraordinaria de su pasado. A que te escuche.



No todos los hombres son unos patanes, pero mientras no te quieras aceptarás el "amor" de uno. Es cuestión de decidir, de ser fuerte y no sucumbir. Sal con quien parece "tu cita ideal" en repetidas ocasiones (sólo así reconocerás su comportamiento) y si atisbas que es un patán, no dudes en correr, huye tan lejos como puedas y comienza de nuevo. Prueba y error. Experimentación y resultados.


¿Quién dijo que encontrar una relación sana era sencillo? Sólo recuerda: amor, confianza y respeto. Un equilibrio de las tres.


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Si no te queda claro por qué te sigues enamorando del peor partido, escucha la explicación sobre éste y otros temas en el programa Tendencias por Radio Fórmula (103.3 FM).


TAGS: Amor Consejos para amar Relaciones de pareja
REFERENCIAS:

Julieta Sanguino


Subeditora General

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