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Cómo sucede una ruptura amorosa en cinco capítulos

31 de octubre de 2018

Laura Ontiveros Plaza

¿Sabes cuáles son las fases de una ruptura amorosa? esto es algo que todos vamos a experimentar en algún momento y la realidad es que siempre será complicado confrontarlo y aceptarlo, pues decir adiós a alguien que amaste o incluso aún amas no suele ser la decisión más sencilla.

Terminar una relación puede ser una de las cosas que más trabajo puede costar. Aceptar que esa persona no está más es complicado y confuso, porque aunque sepas que fue lo mejor, perder a quien amaste tanto siempre duele. Por eso, te presentamos este pequeña historia de cómo se vive una ruptura en cinco capítulos.


I - Cuando nos convertimos en extraños

 

Van dos semanas y esto no se siente como debería, ni siquiera me puedo acercar a ti porque eres un total extraño, todo es caótico, cualquier cosa que diga se dispara como bala pérdida hacia el lado equivocado. Ese mensaje de buenos días se siente forzado, la invitación a tu casa ya no me emociona y ese "mi amor" ya no produce nada. ¿Cómo es que nos vemos caer en este hoyo y no hacemos nada por salvarnos?



 

II - Cuando vemos todo estallar y no nos importa

 

El día por fin llegó, algo tan tonto desató miles de reclamos y egoísmo. "No es tu culpa, tú eres perfecta, pero me siento ahorcado", dijiste. Nada de lo que diga puede hacerte cambiar de opinión, pero no puedo controlarme, es como vómito; necesito arreglarlo en este momento y que se termine esta ansiedad. ¿Por qué no pude salirme de mi cuerpo en ese instante y viajar al futuro? Ver que todo iba a estar bien en un tiempo y susurrarme al oído: No repitas lo que acabas de decir ni te rebajes así, realmente no vale la pena, sal de ahí ya mismo, no lo empeores más.

 

Y lo hice, me fui sin despedir y vi tus ganas de darme un beso, pero ¿para qué si sería el último? Cerré la puerta, esa misma puerta que me abrías cada semana, con tu sonrisa como bienvenida. Vi el número de tu apartamento y me dolió el estómago, lo tengo grabado todavía “114”. Los pasos que di en el corredor hacia la salida, alejándome cada vez más de ti, fueron muchísimos más de los que daba habitualmente, y esta vez venían acompañados de lágrimas que brotaban como un gotero descompuesto. Era la última vez que me despedía del policía de tu edificio, hasta eso iba a extrañar.

 


III - Cuando nos obligamos a estar bien


Transcurrieron varios días y siempre al llegar a mi casa sentía que vivía una vida totalmente distinta, una en que no estabas, en dla que no me debería de importar lo que hacías, donde los desvelos no debían de tener tu nombre, ¡Qué mentira más grande! Tomaba pastillas para dormir porque sabía que serían largas noches, pero aunque me tomara el frasco entero, sabía que siempre despertaría en la madrugada con un sobresalto y te recordaría de ese lado de la cama que tanto te gustaba, me pedías que te abrazara por la espalda y yo te besaba el cuello, siempre era el mismo ritual. Así que esa primera noche desperté, te di la espalda imaginariamente y traté de dormir.

 

IV - Cuando disfrazamos el dolor con ira

 

Esta es una de las partes más dolorosas, el momento en que te detesto, en el que te hago responsable de mis inseguridades y desconfianzas, en el que te hago culpable de todo lo que me pasa. Nos hacemos mucho daño, todo el que se pueda nada más para ver quién lleva la delantera, es imposible cortar por lo sano y quedar bien. Esa misma intensidad que nos gusta ahora nos parte en dos y nos aleja de un jalón. Te duele verme herida y a mí me duele odiarte tanto.


 

V - Cuando aceptamos


Estoy confundida, volví a soñar contigo pero desperté con una sonrisa ¿será que ya te olvidé? Han pasado seis meses y sigo pensando en ti, pero de otra forma. Te he visto con otra persona pero ya no cala tanto, ojalá yo fuera ella porque extraño que me hagas reír con tu humor negro, extraño los tacos de costilla en la avenida cerca de tu casa y que siempre te comas lo que me sobra. Extraño escucharte tocar la guitarra y la cara que pones cuando lo haces. Es cierto, te extraño, pero ya no te quiero de vuelta y aquí acaba esta historia.


***

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TAGS: Amor Desamor Relaciones de pareja
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Laura Ontiveros Plaza


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