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8 formas en las que puedes combatir el machismo a través de tu relación

26 de junio de 2018

Alma Gómez

Una relación, como el profundo pacto producto de una conexión intelectual y emocional, es un buen escenario de comunicación para generar una cultura diferente.

A partir del siglo XX la liberación de la mujer logró romper con estereotipos que las colocaban como sumisas y desprotegidas ante el ideal masculino. Se dejó de pensar que sólo los hombres podían trabajar, ir a la universidad, sufragar y ser la figura fuerte. Aunque muchas colinas en esta larga batalla hayan sido conquistadas, algunos aspectos siguen francamente rezagados.

Se puede entender al machismo como la idea de una supuesta superioridad del hombre ante la mujer, lo que genera un claro panorama de desigualdad con ventaja para un género sobre el otro. De acuerdo con el psicólogo José Moral de la Rubia, las cualidades de la figura masculina son resaltadas a diferencia de las femeninas, mismas que son desprestigiadas por relacionarse con la dependencia, debilidad y sumisión. Estas ideas no sólo se defienden, pues también suelen ser justificadas como parte de una ideología que ha estado afincada en Latinoamérica y el mundo.



En muchos sentidos, las relaciones siguen basándose en las costumbres que nos enseñan que la figura masculina debe seguir ciertos patrones. Esto puede debilitar la convivencia entre una pareja, pues no permite que se concreten ciertos valores, como la equidad o el respeto, aspectos que pueden arruinar una buena relación. Las trincheras para combatir las ideas sexistas son cada vez más grandes y complejas, por eso nunca está de más empezar desde las propias experiencias. Así encontrarás que también puedes lograr cambios por medio de la forma en que te relacionas con tu pareja. Una manera frecuente de deslegitimar la lucha por la equidad es decir que la principal culpa del machismo es de las propias mujeres, como si el hombre no tuviera nada que ver ni tampoco le tocara a su vez desligarse de esa cultura que también lo perjudica. Más allá de señalar culpas, tal vez la clave está en la comunicación y en la manera en que —los dos— deciden sobrellevar los valores de su relación, con sus términos, límites y posibilidades de crecimiento emocional. Una relación, como el profundo pacto producto de una conexión intelectual y emocional, es un buen escenario de comunicación para generar una cultura diferente. Por eso te presentamos algunas cosas que, mujeres y hombres, podemos poner en práctica en pro de dicho objetivo.


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El hombre no siempre debe dar el primer paso



La mayoría de las veces esperamos a que sean ellos quienes propongan qué hacer, qué curso debe tomar la relación e incluso decidir sobre cuándo se debe tener sexo, sin contemplar en qué momento nosotras queremos que tales cosas sucedan. Pensamos en reprimir algunos deseos al pensar que no podemos ser quienes deban proponer primero las cosas, como si el impulso del deseo estuviera supeditado a una condición de género y el femenino, claro, tuviera que reprimirlo. Este aspecto se liga a la confianza que existe entre ambos. Por ello se vuelve necesario hablar y que cada uno exprese las cosas en el momento que las desea, pues el acuerdo debe ser común, siempre con la intención de tomar decisiones mutuas.


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Quién coopera con qué



No existen actividades exclusivas para tal o tal persona según su género. A menudo se escuchan frases como "los hombres pueden ayudar en la casa" o "las mujeres pueden aportar económicamente", como si el ámbito doméstico fuera en esencia femenino y el hombre, ajeno a él, sólo pudiera "ayudar", mas no asumirlo también como suyo. Lo mismo pasa con la segunda idea, que parece una perogrullada. La mujer puede y lo hace porque quiere, pues también es su deber costearse la vida, tener su independencia y autonomía. El lenguaje construye una realidad inventada que es preciso desmontar. El trabajo en equipo facilita las cosas entre ambos: no sólo fortalece los lazos, sino que permite que compartan otro tipo de cosas y aprendan más sobre ellas.


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Compartir gastos



A estas alturas podría parecer irrelevante recordar que los hombres no siempre tienen que pagar todas las cuentas. Para combatir ese pequeño rastro de machismo que se construye desde el juego de roles, es preciso asumir que los gastos pueden repartirse entre ambos. No se trata de desestimar gestos desinteresados y una ocasional buena intención, sino de desligarla al hecho de quién es quién en la relación. Aunque a veces insistan en ser ellos quienes inviten y no las dejan contribuir en la cuenta, puedes corresponder pagando cualquier otra cosa o dividiendo la cuenta.


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Sexo



El placer es para ambos, así que el acto sexual debe llevarse a cabo con el consentimiento de los dos. Se debe tener en cuenta que la satisfacción no es para uno solo y que lo que se haga para conseguirla no debe perjudicar en ningún aspecto la integridad del otro. La comunicación y la confianza son factores que intervienen para que esta situaciones no ocurran, así se puede hablar de manera libre y oportuna sobre lo que a cada uno le gusta o no hacer.


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Detalles



No siempre debe ser uno el que mande el primer mensaje de día para que las conversaciones surjan, es bueno que el interés se muestre de forma equitativa, siempre y cuando se respeten los momentos oportunos para hacerlo. No significa que sea deber de los hombres demostrar afecto con mensajes, regalos o cualquier otra muestra. ¿Por qué suprimir los sentimientos en pro de una imagen reservada, consentida, sumisa y "femenina"? Las mujeres también pueden recurrir a esto.


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Reconciliaciones



Después de una pelea cada quien puede considerar qué fue lo que generó el problema. Acepten cada uno sus errores y sus aciertos. La reconciliación no es responsabilidad de uno. El papel de conciliador debe ser asumido de forma justa, no se trata de convencer a tu pareja sino que dentro de la solución platiquen de qué manera pueden reforzar los puntos débiles sin resaltar los errores del otro y considerando en todo momento que las decisiones son de dos.


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Diversión



Tener una pareja no significa que todas las cosas deben realizarlas juntos. Lo ideal es que de vez en cuando cada uno salga a divertirse con sus amigos sin la necesidad de rendir cuentas sobre lo que está pasando. Disfrutar sus momentos a solas debe ser con toda la libertad, sin pensar en qué explicación deban dar. No se trata de pedir permiso, se trata de saber equilibrar las cosas entre ambos y que cada uno mantenga su autonomía. A menudo las actitudes sexistas tienen su asidero en prácticas de rigor posesivo.


Aprender a decir no



Dentro de cualquier ámbito es de suma importancia aprender a decir no cuando en realidad no tengas ganas de hacer algo. No porque sea tu pareja significa que debas acceder a lo que quiera o pida. Las cosas deben siempre hacerse cuando se tengan las ganas para hacerlo y sin que éstas te afecten.

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Si quieres aprender a utilizar el lenguaje inclusivo, te compartimos una guía básica que debes seguir.

TAGS: Amor Consejos para amar Relaciones de pareja
REFERENCIAS: Machismo, victimización y perpetración en mujeres y hombres mexicanos

Alma Gómez


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