6 formas en que la ansiedad está dañando tu cerebro

Sábado, 20 de enero de 2018 13:39

|Carolina Romero

Imagina estar 24/7 en una actividad constante, mandando señales de peligro y luego intentando relajarse. Es imposible mantenerse en un estado de ansiedad permanente: el cerebro termina por agotarse y las consecuencias pueden ser peores de lo que crees.



Tener ansiedad es un privilegio. Ella viene a tu vida para decirte algo que te has negado a escuchar durante años: estás haciendo las cosas mal. Es momento de hacer un alto, dejar de luchar contra lo que sientes y comenzar a fluir. Necesitas recuperar tu equilibrio y abrazar lo que eres —con todo lo que eso implique—.



Así lo explica Desansiedad, un sitio especializado en el tratamiento de este trastorno mental caracterizado por episodios de preocupación, miedo y angustia persistente pese a la ausencia de riesgos evidentes.


Sí, la ansiedad es una grandiosa oportunidad para replantearse la vida propia. Sin embargo, sentir en primera persona los estragos que ésta causa puede convertirse en un infierno. Es sumamente doloroso y frustrante tener miedo sin saber por qué y que las personas alrededor crean que es algo que puedes controlar sin que exista manera de explicarles que es algo que te supera por completo.


En términos técnicos, la ansiedad funciona así: el hipocampo, que es quien se encarga de conservar los recuerdos, almacena algunos sucesos peligrosos vividos con anterioridad. La amígdala alerta al resto del cerebro de un peligro —aunque éste no sea real— y hace que el sentimiento de angustia crezca.



Ya sabemos cómo sucede pero, ¿qué pasa con el cerebro cuando sufrimos este trastorno? Estos son algunos hechos, según la ciencia:


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1.Las neuronas pierden la capacidad de discernimiento


Según un estudio publicado en Nature Neuroscience, existe una codificación neuronal que determina cuáles son las amenazas reales y cuáles las imaginarias. Debido a la ansiedad, las neuronas perderían la capacidad para diferenciar entre los estímulos peligrosos y seguros, y mientras más tiempo se sufra, el daño es mayor.



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2. Cansancio


Imagina estar 24/7 en una actividad constante: mandando señales de peligro, intentando relajarse, de nuevo peligro y de nuevo buscando la calma. El cerebro está en un ciclo interminable que acaba por agotarlo.



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3. Falta de oxigenación


La angustia no sólo es un estado emocional. Es decir, no radica nada más en la mente sino que afecta todo el cuerpo; el pecho se encoge, la respiración se acorta, la sangre corre más rápido y la oxigenación al cerebro disminuye dramáticamente.



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4. No puede tomar decisiones


Diversos estudios han demostrado que los cerebros de las personas ansiosas se ven imposibilitados de tomar decisiones, ya sea certeras o equivocadas. La capacidad de elección se reduce notablemente, lo que impide avanzar y resolver conflictos.



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5. Segrega cortisol


El cortisol, producido por el cerebro para hacer frente a situaciones riesgosas, es segregado de manera continua. Entre otras cosas, esto produce problemas metabólicos, por lo que podrías subir de peso.



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6. Problemas de memoria y concentración


La cabeza está mucho más ocupada pensando en todos los horribles síntomas que sufre y esto interrumpe trágicamente la calma. Las personas pierden toda la concentración de lo que están haciendo y por supuesto, le es sumamente difícil recordar a corto y mediano plazo sucesos relevantes.



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¿Cómo saber si sufres ansiedad?


Según el psicólogo clínico Jeffrey DeGroat, saber que se vive con ansiedad puede no ser tan sencillo. Según él, muchas personas han vivido en este estado durante tanto tiempo «que no conocen ningún otro sentimiento, por lo que no están conscientes de que sufren de ansiedad persistente».



Este es el brevísimo autodiagnóstico que propone para saber si se tiene ansiedad generalizada:


+ ¿Eres pesimista sobre las situaciones más inofensivas y nunca te atreves a tomar riesgos?


+ ¿Tu mente siempre imagina el peor de los resultados posibles?


+ ¿Tienes dificultar para conciliar el sueño o despiertas en las noches de manera repentina?


+ ¿Sientes miedo y angustia sin que exista un suceso preocupante que lo explique?


Si tu respuesta es 'sí' a alguna de estas preguntas, entonces puedes sufrir de ansiedad persistente; sin embargo, esto no se trata de ninguna manera de una consulta médica, sólo de preguntas orientativas de DeGroat para descubrir cuáles son tus niveles de tensión. Para un resultado certero, es necesario visitar a un especialista.



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Debes tomar en cuenta que tu cerebro no está actuando contra ti deliberadamente, es decir, no quiere jugarte una mala broma ni hacerte pasar un mal rato sólo porque sí. Lo que hace es protegerte y prepararte para sobrevivir —aunque las señales no sean las correctas—.


El sistema nervioso autónomo es el responsable tanto de activar las funciones de respuesta a un inminente peligro —huir o pelear— como para relajarte. Quienes superan la ansiedad han dado testimonio de que esto es posible y que, al enfrentarla, comienzan a conocer aspectos de su vida que de otro modo nunca hubieran conocido.


Carolina Romero

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