Influencers: la decadencia de la educación en México
Estilo de vida

Influencers: la decadencia de la educación en México

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Por: Liliana Estrada

5 de septiembre, 2017

Estilo de vida Influencers: la decadencia de la educación en México
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Por: Liliana Estrada

5 de septiembre, 2017


A los cuántos followers te puedes considerar un influencer, ¿qué tanto alabamos a un youtuber que no hace más que decir tonterías frente a una cámara con cortes innecesarios? ¿Podríamos considerar que la decadencia de la educación en México se refleja en los miles de jóvenes que buscan imitar estas conductas para “ser famosos” o ganar dinero “fácil” haciendo videos?


A principios del año, Marcela Aguirre, mejor conocida como “La Mars”, subió un video donde mencionaba que iba a dejar la preparatoria debido a que tenía que tomar decisiones en su vida, que podía morir y que no quería seguir en la escuela esperando años para lograr sus sueños, así que la mejor opción fue grabar un video y subirlo a Facebook para expresar su opinión. Éste se viralizó y la convirtió en una figura pública ¿en serio? Al grado que Adela Micha – una comunicadora reconocida – la invitó a colaborar en su plataforma web. 



La comunicadora la entrevistó para proponerle temas y que ella tuviera una participación dentro de su sitio. Una de las preguntas fue si sabía quién era Benito Juárez, ella respondió que era el que salía en los billetes de veinte pesos y efectivamente así es; sin embargo, La Mars considera que saber de él no sirve para nada y que no le interesa. Adela le dejó hacer una cápsula sobre el expresidente para demostrar lo que la youtuber afirma “el sistema educativo retrógrada no sirve, hay otras maneras de aprender y eso se puede hacer en casa”. Su renuencia llegó al grado que no la hizo, argumentando que eso no servía de nada e incluso se mofó de ello días después. ¡Ah!, y también sacó un video donde podía meter un condón por su nariz y sacarlo por la boca – ¿muy hábil no? –.



                                                                                                                                                  

Dicen que una sociedad que no conoce los errores del pasado está condenada a repetirlos, posiblemente el sistema educativo tiene sus fallas, pero la preparación académica es completamente necesaria; acompañada de las vivencias y experiencias personales pueden forjar un futuro exitoso y no sólo sueños. Vamos, Mark Zuckerberg abandonó Harvard, sí, Harvard, una universidad a la cual muy pocos entran y una red social lo catapultó a ser uno de los hombres más ricos y exitosos del mundo a muy corta edad, pero claro, él diseñó la plataforma.


Los famosos youtubers han acaparado las redes sociales, ahora son influencers – figuras públicas–, voces autorizadas e incluso líderes de opinión, los cuales están permeando directamente en la mentalidad de miles de jóvenes estudiantes y en preparación, fomentando una idea errónea: estudiar no es necesario, el sistema no funciona, hacer videos es más fácil, te vuelve popular y te genera ganancias.



Pero, ¿realmente el problema está en la educación o el sistema educativo? o en las pocas o nulas enseñanzas que se reciben en casa. Tal vez ése sea el único punto a favor de “La Mars” porque cuando no se trabajan cosas desde el hogar, cuando el interés de parte del estudiante es nula, hasta la mejor escuela falla. Veámoslo así ¿cuántas personas que entran a la UNAM desertan o no llegan a titularse?


Esta chica decidió dejar la prepa, pero ya entró a la universidad a estudiar idiomas, de una u otra forma sabe que no puede llegar lejos sin alguna preparación o expertise en algo, tampoco podemos quedarnos con la idea de que hacer videos para YouTube puede ser una profesión seria ¿realmente cuánto les durará la fama?



¿En serio estos jóvenes son el reflejo de la sociedad?


Los influencers van y vienen, hacen un par de gracias y se van. Existe tanta demanda como oferta y los contenidos en Internet son completamente efímeros, algunos encuentran la fórmula y se mantienen, incluso escalan y llegan a profesionalizar su trabajo, pero, ¿realmente queremos que ellos sean el ejemplo a seguir de cientos de miles de jóvenes?


La educación y los modelos educativos entran a discusión en más de una charla, pero ¿quién tiene realmente la culpa? Los influencers tienen ese impacto gracias a miles de espectadores que pasan más tiempo en sus teléfonos que en otra cosa, el problema puede estar o no en el sistema educativo, pero nuestra parte o responsabilidad ¿dónde queda?



Entonces, si nos ponemos en un plan drástico y dramático, los influencers están influenciando –valga la redundancia– sí en la mentalidad de miles de personas, pero, ¿es lo mejor? ¿es el ejemplo con el que queremos que crezcan? La educación, las escuelas y lo que se muestre en las aulas posiblemente no está en su mejor momento, pero llevará a las generaciones a saber que Benito Juárez no sólo está en los billetes de 20 pesos, sino que fue el presidente que separó la iglesia del estado, que aplicó reformas y que buscó el progreso de un país, forjando los principios para una educación laica, gratuita y obligatoria.

                                                      

Seguro no es importante saber quién es, al menos dijo la niña “youtuber o influencer” que tras tener una cámara al frente se sintió con el poder de expresar su opinión –totalmente respetable–, pero que puede dar un mensaje erróneo a los chicos que la vieron y quizá pensaron “si ella dejó la escuela y ahora cobra por entrevistas, haré lo mismo”. Así, la cadena interminable de futuros arruinados y falsas expectativas nos podrían llevar a un menor estándar educativo y no, no será culpa del gobierno, será de todos y cada uno de ellos que seguimos aplaudiendo los actos de los ahora llamados influencers.



Referencias: