En la escala de Instagram, ¿qué tan patético e infeliz eres?
Estilo de vida

En la escala de Instagram, ¿qué tan patético e infeliz eres?

Avatar of Olympia Villagrán

Por: Olympia Villagrán

3 de abril, 2017

Estilo de vida En la escala de Instagram, ¿qué tan patético e infeliz eres?
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Por: Olympia Villagrán

3 de abril, 2017




Vivimos obsesionados por las conexiones
y temerosos de las ataduras. 
–Zygmun Bauman, Vida de consumo (2007)


No existe mejor descripción que la de Bauman para la patética e infeliz vida que llevan muchos como consecuencia del incesante uso de las redes sociales. El mundo digital creó un tipo de amor adictivo y tóxico, uno de nulo compromiso y lazos frágiles. Tan aséptico como una publicación en Instagram con 5 filtros, 15 tags y una frase motivacional por título, y tan laxo como una conversación con 3 palabras y 6 emociones. Hoy así son las relaciones y la realidad según las redes sociales.

Los efectos, mejor dicho, las afecciones de estas apps digitales no sólo recaen en los vínculos afectivos que formamos con los demás, sino en los que tenemos con nosotros mismos. Aquello que nos define como seres humanos también se perjudica a través del uso y consumo de los diversos canales de comunicación que nos otorga el Internet. Sobre este fenómeno escribió Bauman en "Vida de consumo", donde expone como los smartphones y sus aplicaciones nos convirtieron en productos; por lo tanto, pasamos de ser personas a considerarnos descartables, desechables o consumibles. 

influencia de instagram en los jovenes

El hecho de percibirnos –entre nosotros– como objetos, experiencias o momentos consumibles o rechazables, hace que todas y cada una de las relaciones que formamos, así como las emociones que experimentamos, sean volátiles y por lo tanto inacumulables. Basta con enfocarnos en una sola red, Instagram, para comprender cómo nos hemos convertido en una escala que mide nuestra plenitud y, por supuesto, para conocer en qué lugar de ese rango nos encontramos. 

En la escala de Instagram, ¿qué tan patético e infeliz eres?

influencia de instagram en jovenes

Tristemente, el diario español "SModa" publicó recientemente un artículo que dejó muy claro los alcances de comunidades como Instagram. En él se expuso –de manera estadística y descriptiva– la forma en la que los millennials eligen su destino vacacional con base en lo "instagrameable" que éste sea. Es decir, casi la mitad de los jóvenes entre 18 y 33 años elige un lugar para pasar sus días libres y gastar sus ahorros, dependiendo de qué tan favorable sea éste para postearlo en la red social y mejorar su estatus en esta.

El clima, el presupuesto que el viaje conlleva, la distancia a recorrer o las actividades por hacer ahí no importan; todas las decisiones en cuanto a las próximas vacaciones de muchos jóvenes son tomadas a partir de quién y cómo califican los demás ese destino. La información que comprueba cómo funcionan las redes sociales y sus usuarios fue recopilada por una encuesta en "The Independent", la cual indicó que el 40 % de los jóvenes británicos eligieron su último destino turístico de acuerdo a lo popular que éste era en Instagram.

elegir destino vacacional por instagram

Las referencias también pesan más que nunca dentro del mundo digital; es decir, si algún artista, una top model o cualquier celebridad pisó algún lugar o se fotografió en cierto monumento, todos tratan de imitar esas imágenes. Ya no se trata de una fotografía, son de una experiencias que necesitamos copiar para formar parte de los más populares, actualizados, a la moda o interesantes. Además de conocer nuestros tiempos como "la era tecnológica", ésta debería llamarse "la época de los más influenciables"; todos toman decisiones a partir de lo que distintos usuarios postean en Instagram o Facebook.

Según un estudio desarrollado por Schofields Insurance,
el 84 % de los millennials planean sus vacaciones basándose
en las que otros hacen y publican en sus redes.


Por otro lado, los viajes no son lo único que se ha vuelto tan patético gracias a la era moderna; las relaciones y –en general– el amor, también ha perdido mucho. Como menciona la psicóloga especialista en duelos, Ana Yáñez, la incertidumbre que nos crean las redes sociales al terminar una relación, genera más dolor del necesario. Además, cuando intentamos seguir en contacto con esa persona que significó tanto pero que no está, la confusión nos invade al enviar y recibir mensajes. Simplemente, el hecho de seguir siendo amigos en Instagram, por ejemplo, puede darnos falsas esperanzas, o bien, volvernos más vulnerables de lo que la ruptura ya nos hizo.

influencia de instagram

Anteriormente se mentían todas las cartas, osos de peluche y fotografías en una caja de cartón para guardarla en el clóset y comenzar a olvidarnos de nuestro ex. Ahora es casi imposible que –además de bloquear al otro– hagamos una limpieza y selección exhaustiva en todas nuestras redes sociales con el fin de desaparecer a nuestra expareja de la faz del Internet. Seguirlo en Ig, ver sus fotos perfectas con varios filtros, estudiar su expresión facial en cada imagen, etcétera, es –además de dañino– la primera razón por la que olvidarle se vuelve imposible. 

Instagram es ese mal amigo que nos cuenta lo bien
que nuestro exnovio(a) la pasa sin nosotros.


Así que, para dejar de hacernos daño y comenzar a darle vuelta a la miseria, debemos ponernos a prueba para descubrir qué lugar ocupamos en la escala de Instagram. Si tomamos decisiones de acuerdo a los posts de otros en esta red o a los likes que suponemos obtendremos, además de patético somos infelices. Si aún conservamos amigos o exparejas entre nuestros seguidos, sólo para comparar sus experiencias (o sea sus fotos) con las nuestras, también estamos demostrando que nuestra vida es tan vacía como para no saber que debemos enfocarnos en las personas que realmente importan.

influencia de redes sociales

El mundo analógico evitaba que nos flageláramos a partir del contenido de una aplicación que todos sabemos es falsa, pues nadie ni nada es tan perfecto. Sin embargo, sí se puede ser tan feliz como deseemos, sólo debemos dejar de invertir todo nuestro tiempo, dinero, esfuerzo y energía en lo que publicamos y vemos en redes como Instagram.

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Fuentes:

SModa

Bauman Zygmunt, Vida de Consumo (2007)




Referencias: