Estilo de vida

5 puntos para entender la violencia que experimentan las mujeres en el Congo, según Caddy Adzuba

Estilo de vida 5 puntos para entender la violencia que experimentan las mujeres en el Congo, según Caddy Adzuba

Caddy Adzuba explica cómo la lucha feminista defiende los Derechos Humanos.

Todas las mañanas Caddy Adzuba recibe en su sala a 50 mujeres aproximadamente. Todas con historias distintas: un hermano desaparecido, una hija mutilada, un marido que fue asesinado frente a sus ojos. Son mujeres que se han quedado solas, y así han tenido que defender y mantener a sus familias. Muchas veces con una única pieza de pan para cinco o más personas. Adzuba lo ha vivido desde dentro: ella, como mujer congoleña, sabe a lo que se enfrenta, y está dispuesta a sufrir la última consecuencia por la causa feminista en su país.


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Siendo una de las pocas mujeres congoleñas escolarizadas que han alcanzado un grado universitario, ha dedicado su labor como periodista y abogada para dar voz a las mujeres que cayeron en el campo de batalla. Trabaja de cerca con la ONU, y en 2014 recibió el Premio Príncipe de Asturias por la Concordia, por su denuncia constante a las atrocidades humanas cometidas en territorio congoleño. De las múltiples experiencias que ha vivido, muchas veces en carne propia, destaca cinco puntos fundamentales sobre la violencia de género y cómo combatirla para defender los Derechos Humanos. Aquí te los compartimos:


1. El feminicidio es una estrategia de guerra


La precariedad laboral que azota aún hoy debido al conflicto armado en la RDC, empuja a las mujeres a prostituirse para ser después marginadas por la sociedad conservadora en la que viven. Además de padecer horarios extenuantes en las minas, tienen que someterse al juicio y al maltrato físico de otros miembros del tejido social, puesto que al vender sus cuerpos pierden validez como seres humanos. Así que no sólo tienen que lidiar con las consecuencias que la guerra les trae en la vida cotidiana, sino con la violencia inherente a sus profesiones, que se recrudece con la pérdida de Derechos y de voz con la que lidian todos los días. Así, matar a una mujer puede pasar desapercibido: finalmente, no son más que elementos de trabajo, reproducción y de limpieza, nada más. La violencia se recrudece, las mujeres mueren y nadie dice ni hace nada. El feminicidio es un arma de guerra.

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2. Los hombres no violan porque son hombres; violan porque los enseñaron a violar


El discurso pseudo-feminista que reina muchas veces en las redes sociales apunta a que los hombres violan porque son hombres. Caddy Adzuba ofrece una visión más amplia de la problemática social: los hombres no violan porque son hombres, sino porque alguien les enseñó que eso era posible, que estaba permitido y que no habría una consecuencia real en el acto —o no para ellos, al menos. Es por esto que la periodista identifica el núcleo del problema en la educación que viene desde la casa: si no existe un respeto de raíz hacia las mujeres en las familias, no lo puede haber tampoco en las calles, ni en ningún nivel.

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3. La guerra en la República Democrática del Congo atiende los intereses de la explotación del coltán. Las mujeres y niños congoleños son los que pagan las consecuencias


Uno de los países que más ha padecido la violencia de género es la República Democrática del Congo (RDC). Desde 1997, el territorio ha experimentado las consecuencias de una guerra de intereses exteriores, incluso al continente africano. Esto siempre por la explotación del coltán, un mineral que en la actualidad es profundamente codiciado para la creación de teléfonos inteligentes. De esto que se haya creado una gran red de trabajo forzado, en la cual se ven involucrados niños, personas con discapacidad y mujeres embarazadas por igual. Dada la crudeza de las condiciones laborales, la UNICEF ha catalogado a esta situación como semiesclavitud.


Además de la precariedad de empleos con la que la RDC tiene que lidiar, una extensa red de prostitución se ha formado como parte del tejido social. Las mujeres son maltratadas hasta la última consecuencia: el número de feminicidios aumenta, la población civil femenina permanece desprotegida y la atención mediática se centra en el conflicto armado, y no en las condiciones de vida de las personas que nada tienen que ver con los intereses internacionales. En África hay guerra, dicen los medios de comunicación; sin embargo, nunca se menciona por qué, cómo, ni quiénes son los actores reales de este conflicto armado. La guerra sigue, y quienes pagan no son los que están detrás de las estrategias militares.


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4. Las mujeres congoleñas y las latinoamericanas sufren de la misma manera: el conflicto armado internacional y el narcotráfico han hecho lo mismo en la población


Si bien es cierto que el mar separa al continente africano de América Latina, lo cierto es que las consecuencias de la violencia llega a las mujeres por igual: no importa si se trata del narcotráfico, de un Estado endeble o de las agresiones de grupos rebeldes armados, lo cierto es que la población civil es la que mayores pérdidas tiene, en particular las mujeres. Se quedan solas. Son mutiladas y abandonadas. Son usadas como mercancía sexual, y luego tiradas a la calle como objetos desechables. Para ella, la lucha de género no tiene que ver necesariamente con qué prendas utilizan las mujeres, sino que son víctimas de masacres, ataques a la población inocente y genocidios. Es un problema de raíz, que tiene que combatirse desde dentro, y que es inadmisible en un mundo que persigue la democracia y la libertad.


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5. El cambio está en la población civil, porque son ellos los que verdaderamente entienden


Adzuba apunta siempre a la sensibilización de la población civil, puesto que en esos sectores es en los cuales los conflictos sociales realmente suceden. A lo largo de los años, ella ha visto cómo los medios de comunicación atienden a la ideología de los grupos dominantes y las élites políticas no saben de razones. Es por esto que gran parte de su labor periodística favorece las voces de las mujeres congoleñas, que muchas veces son analfabetas, y que acuden a ella para que la comunidad internacional conozca sus casos particulares. 


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Flor Codagnone es una escritora que se preocupa también por darle voz a todas esas mujeres que han muerto a causa de la violencia machista, por eso, te compartimos sus poemas.



Referencias: