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Por qué "La Naranja Mecánica" nos muestra cómo la tratamientos psicológicos controlan nuestra mente

4 de enero de 2018

Miguel Gallardo Hurtado

"La Naranja Mecánica", de Stanley Kubric, constituye una de las obras cinematográficas más grandes de la Historia y es, a su vez, una crítica monumental al discurso de control propio de la psicología conductual.


La Naranja Mecánica

 (
A Clockwork Orange) es una novela de Anthony Burgess, publicada en 1962 y adaptada al cine magistralmente por Stanley Kubrick en 1971. La narrativa postmoderna con elementos vanguardistas propias de este film, lo han convertido en una obra de culto que no sólo constituye una de las creaciones cinematográficas más grandes de la Historia, sino que a su vez representa una crítica monumental al discurso dominante de la psicología conductual.




Argumento


Alex es amante de Beethoven y la ultraviolencia, disfruta su tiempo libre mientras bebe leche-plus —bebida láctea que funciona como droga estimulante y tiene propiedades alucinógenas— da palizas, viola y realiza actos violentos sin sentido con sus compañeros —drugos—, que son tres jóvenes que comparten la misma filosofía de vida ultraviolenta y lo sitúan como el líder de su banda. La acción es narrada en primera persona en un dialecto denominado nadsat, creado por Anthony Burgess y se basa en términos rusos para situar la novela en un universo atemporal. En las ediciones de la novela se incluye un glosario con el significado de las palabras en nadsat para que el lector comprenda, ya que no siempre se induce el significado por el contexto.



En una de sus agresiones, los drugos cometen un asesinato por el cual Alex es inculpado y condenado. Tras un tiempo en prisión, le proponen un tratamiento psicológico conductual que se encuentra en fase experimental —Tratamiento "Ludovico"— para eliminar sus impulsos violentos y lascivos a cambio de conmutarle la pena. Este tratamiento consiste en sentarlo a la fuerza frente a una pantalla de cine en la que se proyectan imágenes de ultraviolencia mientras se le administra una droga que le provoca náuseas y malestar corporal, durante la proyección tiene la cabeza inmovilizada y unos alambres alrededor de los párpados que le impiden cerrar los ojos.



De esta forma, el tratamiento Ludovico se presenta como un método claramente conductista —enseguida veremos lo que significa—, y logra que Alex asociara el malestar físico y las náuseas con la ultraviolencia. El brutal método funciona durante algún tiempo; sin embargo, el dilema conceptual de la novela plantea que Alex no puede realizar actos violentos o sexuales no porque haya entendido que no debe hacerlos, sino para pretender vivir en la sociedad escondiendo sus verdaderos deseos. Por tanto, a la salida de la cárcel, Alex desea con todas sus fuerzas abandonarse a la ultraviolencia y el sexo, pero no puede hacerlo porque su cuerpo reproduce la sensación de malestar, asociada a estos actos debido al tratamiento Ludovico, de esta manera, toda la violencia se vuelve contra él.


¿Que es la psicología conductista?


La psicología inicia formalmente como una Ciencia, en 1879, con la idea de que "lo mental podía ser medido", por lo que se empieza a utilizar el método científico para estudiar la conciencia y los procesos mentales; sin embargo, no todos los investigadores estaban de acuerdo con esto, existía un grupo de ellos que planteaban que el método científico exigía estudiar sólo hechos observables y medibles, mientras que la conducta cumplía con estas dos características, los procesos mentales eran sólo un conjunto de suposiciones imposibles de demostrar. Si se atiende a esto, la escuela conductista nace a principios del siglo XX como una respuesta al estructuralismo experimental y al psicoanálisis freudiano.



Por ello, el objetivo principal del conductismo es la predicción y la modificación de la conducta a través de un método de aprendizaje asociativo de nombre "condicionamiento". Los conductistas ortodoxos en un principio veían a la mente como una caja negra invisible e irrelevante y se limitaban a hablar de "conductas aprendidas", se basaban en el sistema Watsoniano del "estímulo-respuesta", siendo el individuo una hoja en blanco sobre la cual actuaba el condicionamiento. Entonces hablamos de un ser humano dotado de conductas, pero no de mente, un individuo que responde de forma automática y repetitiva ante los estímulos del ambiente. Al basarnos en esto existen dos tipos de "condicionamiento": 


El condicionamiento clásico 



En el que un Estímulo Incondicionado genera una Respuesta Incondicionada que se asocia con un estímulo neutro, para provocar que de manera posterior el sujeto responda al estímulo neutro con la respuesta que emitía ante el estímulo incondicionado. 



El condicionamiento operante 



En el cual el sujeto modifica su conducta gracias al moldeamiento en el que participan los reforzadores positivos y negativos —que contribuyen a eliminar una situación perjudicial, obtener una recompensa...—, para replantear en términos funcionales una conducta problema o adquirir un nuevo repertorio conductual.


En este tipo de condicionamiento se da un proceso denominado "Entrenamiento por Evitación", que forma parte del reforzamiento negativo e implica el aprendizaje de una conducta deseable que impide la ocurrencia de una condición desagradable.



El conductismo y La Naranja Mecánica: reescribir conductas 



Si retomamos el argumento original, el tratamiento Ludovico es una terapia genuinamente conductista, al atender lo descrito de manera anterior podemos catalogarlo como condicionamiento clásico y condicionamiento operante: 


Por un lado, puede ser visto como una forma de condicionamiento clásico, en él se presenta un estímulo incondicionado —inyección— que genera una respuesta incondicionada —malestar y náuseas— y un estímulo neutro —imágenes violentas y sexuales—. El objetivo es asociar el estímulo neutro con la respuesta incondicionada, es decir, la violencia con el malestar físico. Si se expone a Alex durante un año al tratamiento logran que sienta dolor con la violencia y el deseo sexual sin necesidad de aplicarle la inyección. 


También puede ser considerado como condicionamiento operante, si tomamos en cuenta que en este tipo de condicionamiento las conductas deseadas son, por lo general, voluntarias y Alex decide así someterse al experimento, motivado por lo que parece ser un "genuino" deseo de cambio. Por ello, en la fase de adquisición de respuestas se presenta el malestar físico producto de la inyección como el castigo a la conducta violenta. Alex logra asociar la respuesta generada, en este caso es el malestar físico, con la violencia que ve y precisamente eso es lo que lo lleva a tomar una actitud diametralmente opuesta para evitar el castigo, esto es un claro ejemplo de entrenamiento de evitación. Luego ocurre un proceso de generalización de respuestas y su cuerpo reacciona de igual forma ante cualquier estímulo que pueda incitarlo a ser violento. 



El tratamiento resulta ser exitoso: logra condicionar a Alex para que deje de ser violento. A su salida de la cárcel vemos los efectos secundarios en su salud mental y cómo toda la violencia que había generado antes se regresa contra él, sin poderse defender de la más mínima agresión. Una serie de eventos lo llevan a intentar suicidarse, pero falla. Luego de un largo periodo de recuperación en el hospital, Alex vuelve a ser el mismo de antes y no quedan rastros del condicionamiento en él. Ocurre lo que parece ser un proceso de extinción de la respuesta aprendida seguido por otro proceso de recuperación espontánea de las respuestas anteriores al condicionamiento. 


De esta forma, La Naranja Mecánica se presenta como una férrea crítica al discurso del conductismo ortodoxo. Somos más que sólo lo observable, la conducta es una pequeña parte de la complejidad humana y su modificación condicionada representa un método reduccionista que intenta ocultar y negar el fundamento de todo ser: la dinámica inconsciente. Una lectura rápida de Más allá del principio del placer, texto central de la teoría psicoanalítica publicado por Freud en 1920, nos otorga luces sobre el origen de la violencia, la ubica como elemento inherente a la condición humana, es la pulsión de muerte que no cesa de escribirse a través del apuntalamiento de la pulsión de vida y nos conduce a paso continuo hacia nuestra destrucción.




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La mente humana es tan compleja que muchas veces nos es difícil entenderla, por eso, te decimos qué significan esos pensamientos inconscientes que siempre tienes, según Jacques Lacan.

TAGS: Psicología Personalidad Thriller psicologico
REFERENCIAS:

Miguel Gallardo Hurtado


Escritor/ Colaborador

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