Lo que debes saber antes de que te lean el Tarot y otras Mancias

viernes, 15 de enero de 2016 10:15

|Adán de Abajo

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tarot

Al igual que no recomendaríamos beber tequila cuando alguien se encuentra en el abismo de una depresión o en el fango de un duelo amoroso, mucho menos sugeriríamos, en esos momentos difíciles, acudir al Tarot o a cualquiera de los métodos de adivinación a la mano.

Es numerosa la gente quien recurre a las Cartas, las Runas, Astrología o a brujerías varias, como salida fácil o puerta de escape durante el peor pico de sus crisis personales. Es cierto que los métodos de adivinación son buenos consejeros y guías en los periodos de quiebre sentimental, siempre y cuando se tenga la experiencia adecuada y el conocimiento apropiado de ellos.

Pero tampoco obran milagros, sobre todo cuando no se desea asumir las responsabilidades personales causantes de la crisis, cosa bastante común, sumado a la energía personal del tarotista, brujo, terapeuta o adivino en cuestión, pues encontrar uno confiable, en ocasiones y por estos días, exige un grado de dificultad análogo al de hallar una pareja afín o dar con un buen amigo sincero. Los riesgos son grandes: caer absorbido por una coctelera de emociones y energías nada claras, enturbiadas y revueltas que en no pocos casos, si no ayudan al buscador, pueden arrastrarlo a un laberinto de confusiones aún mayores, del que a veces no es nada sencillo salir.

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artes adivinatorias

Acudan al Tarot, a las Runas, al I Chin o a cualquier otro método de adivinación u orientación espiritual, con la mente y el corazón tranquilos y despejados. Cuando se haya limpiado la tormenta de la mente; la calma siempre llega.

¿Suena paradójico…? ¿Buscar consejo cuando no lo requiero…? ¿Entonces para qué son estas cosas extrañas llamadas magias y adivinaciones…?

Utilícenlos más bien como herramientas de autoconocimiento y guía, cuando ya se esté a punto de tomar una decisión, tras haberse cuestionado bastante a ustedes mismos.

El objetivo de toda magia, psicoanálisis o tradición espiritual, es crear en el iniciado o buscador un centro magnético-emocional que le permita equilibrarse por sí solo en la vida, tomando decisiones por sí mismo tras ponderar todas sus posibilidades y caminos por cuenta propia. Enseñarnos a caminar con nuestros pies y de ningún modo con los de alguien más.

La ayuda de cualquier adivino, tarotista o terapeuta debe ser siempre temporal. Si estamos en busca de alguien exterior a nuestra conciencia, un papá o gurú que nos dictamine qué hacer en todo momento para eludir la responsabilidad de decidir por nosotros, nos exponemos a alejarnos aún más del verdadero Yo y de lo realmente espiritual; e incluso a hacernos un daño de grandes proporciones.

La finalidad de toda escuela psicoanalítica y/o espiritual, es el desarrollo en nuestro ser, de un Órgano Lumínico Interior que nos permita, en todas partes y ante las circunstancias más variantes e incluso más difíciles, ser nuestra propia lámpara que no sólo ilumine nuestro camino sino el de quienes nos rodean.

De esto hablaban finalmente los antiguos ocultistas y esoteristas de todos los tiempos,cuando se referían al Hermetismo: crear un centro emocional-espiritual, blindado contra los ataques y variaciones del mundo externo.

¿Y qué es lo verdaderamente espiritual?, no faltará quien pregunte… Y con toda razón. No lo sabemos, pero tampoco nadie puede decírnoslo, sólo el resultado del camino que cada quien edifique y elija con grandes esfuerzos y tras largas crisis bien asumidas y manejadas.




REFERENCIAS:
Adán de Abajo

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