Alguien nos persigue, estamos en una casa abandonada, caemos al vacío o una plaga de los insectos que más odiamos viene por nosotros: relájate, es sólo una pesadilla

Todos hemos tenido pesadillas nos causan angustia, miedo y ansiedad, aunque la realidad es que no puedan hacernos daño. Regularmente las pesadillas funcionan para liberar estrés y tensiones diarias. Quizá estés pasando por problemas en tu casa, en el trabajo o en la escuela. Otra probable razón por las que tienes pesadillas es que viste una película o leíste un libro de terror justo antes de dormir. Según James F. Pagel Jr., especialista en medicina del sueño, los terrores nocturnos surgen cuando en el día tuviste algún episodio que te haya provocado mucho miedo.


La pesadilla, de Henry Fuseli (1781)


Las pesadillas son causadas por el movimiento de nuestro cerebro, que sigue funcionando aún cuando estamos dormidos. Atravesamos por varias fases del sueño y entre ellas el sueño MOR (movimientos oculares rápidos). En esta fase ocurren los sueños y las pesadillas, ya que la mente se abre a todo tipo de imágenes y situaciones.

Las pesadillas son tan reales que el cerebro debe desconectarse del cuerpo para que no hagamos las mismas acciones que estamos soñando. Incluso si la pesadilla o el sueño tiene que ver con sexo y erotismo, al despertar es probable que tengas un orgasmo. Durante esta fase nuestros músculos voluntarios se paralizan y, si no es así, es probable que tengas un trastorno de conducta del sueño MOR. Cuando vemos en películas que alguien tiene una pesadilla y lucha en su cama con ansiedad y terror, en la realidad no puedes gritar ni moverte.



Sigmund Freud descubrió que las emociones enterradas en el subconsciente suben al nivel consciente en forma de sueños. Afirma que los sueños y las pesadillas representan la realización de un deseo.

El cerebro se desconecta con los sentidos y se activa para procesar información. Así también el sistema límbico, que es el encargado de procesar las emociones, es el más activo a la hora de soñar, más cuando se trata de tus peores pesadillas, ya que procesa el miedo, la angustia, la tristeza y la rabia. Todas la áreas hacen contacto unas con las otras con el sistema límbico, que está muy involucrado. Por ello se puede percibir todo lo que sucede en el sueño y relatar lo sucedido sin problema alguno a la hora de despertar.


La pesadilla de Pedro en Los olvidados (Luis Buñuel, 1950)


Tu cuerpo también puede experimentar parálisis de sueño, que es cuando despiertas y no puedes romper con la inmovilidad del sueño MOR. Quienes se ven afectadas por esto sufren de alucinaciones, así como la extraña sensación de que les oprimen el pecho y les impiden respirar. La solución ante esta situación es mantener la calma, intentar mover varias veces una parte del cuerpo, como un dedo de la mano o del pie, para romper con la parálisis y, sobre todo, que estés completamente convencido de que las alucinaciones no son reales.

No tengas miedo de dormir, los sueños y pesadillas son representaciones de nuestras alegrías, anhelos y nuestros mayores temores. Conserva la calma, ninguna puede hacerte daño. Para que rememores los miedos de tu niñez, mira el cortometraje que nos recuerda el horror de tener pesadillas en la infancia.

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Conoce al artista ruso que te arrastra a sus pesadillas más macabras y mira quién convirtió a los monstruos y fantasmas en sus amigos para dejar de tener pesadillas.