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ESTILO DE VIDA

Los mitos más indignantes sobre el Día de Gracias que se siguen enseñando en las escuelas

Por: María Isabel Carrasco Cara Chards 25 de noviembre de 2022

Todos amamos disfrutar una deliciosa cena y celebrar con la familia, pero es hora de dejar de difundir estos mitos.

El Día de Acción de Gracias es una de las más importantes celebraciones en Estados Unidos (y un poco en Canadá). La idea de la unión entre los nativos y los colonos en una reunión de tres días y compartiendo sus culturas está muy atada a la identidad norteamericana. Sin embargo, a pesar de la evidencia histórica, la historia linda de hermandad es lo que permea en la narrativa colectiva.

De hecho, la idea de las fiestas no existió sino más de dos siglos después, en 1863, cuando el presidente Abraham Lincoln lo declaró oficial. En realidad no era su intención honrar el supuesto entrañable episodio en la historia de Estados Unidos, pero sí pretendía usarlo como una metáfora para agradecer a sus tropas por las victorias en las batallas de Vicksburg y Gettysburg, durante la Guerra Civil. No solo eso: el término “peregrino” no se usó por los colonos de Mayflower, sino que surgió hasta la década de 1880.

Como ocurre con la mayoría de las historias fundacionales en básicamente todos los países del mundo, la historia del Día de Gracias es más un mito que un registro histórico de uno de los muchos encuentros que los nativos tuvieron con los colonos europeos. Así que, mientras te preparas para tener ese delicioso festín, analicemos algunos de los mitos más indignantes alrededor de la narrativa del Día de Gracias.

Los peregrinos fueron los primeros europeos que convivieron con las personas nativas de la región

La historia cuenta que en 1620 el barco Mayflower llegó a los puertos de Massachusetts. De acuerdo con el relato, los llamados peregrinos fueron los primeros europeos que convivieron con la población nativa de Nueva Inglaterra. Sin embargo, esto no puede estar más alejado de la realidad. Registros históricos hablan sobre encuentros entre nativos y europeos al menos desde el siglo XV.

Estos registros hablan de encuentros entre los nativos y los vascos, los franceses e incluso otros ingleses. Los franceses, de hecho, tenían un negocio muy redituable de pesca en la región. Ahora, la historia dice que los peregrinos encontraron a los Wampanoag y que ellos fueron los primeros europeos en conocerlos. Por supuesto, como te puedes imaginar, eso no es cierto. El primer europeo que conoció a los Wampanoag y los Narrangansett del sur de Nueva Inglaterra fue un explorador italiano llamado Giovanni de Verrazano en 1524. Él hizo intercambios con los nativos durante años.

Es aun más impresionante que los nativos americanos de la región ya hablaban inglés cuando los peregrinos llegaron. Muchos aprendieron el idioma a través del intercambio, pero otros lo aprendieron después de ser llevados a Inglaterra en contra de su voluntad. Algunos lograron escapar y volver a su tierra sabiendo hablar inglés.

Los peregrinos llegaron al Nuevo Mundo en busca de libertad religiosa

Otro gran mito sobre los peregrinos es que huyeron de Inglaterra y llegaron al Nuevo Mundo en un intento por encontrar libertad religiosa. La historia cuenta que los peregrinos eran puritanos que querían refugio para practicar su religión libremente. De hecho, menos de la mitad de los pasajeros del Mayflower eran puritanos.

No solo eso, pero básicamente la principal razón por la que los peregrinos viajaron a América fue el dinero. Cuando los puritanos se separaron de la Iglesia de Inglaterra a inicios del siglo XVII, muchos se fueron a Países Bajos, donde abrazaron una forma más amigable de practicar su fe; sin embargo, les fue muy difícil salir adelante económicamente con una crisis de desempleo en ese país.

Además de eso, muchos temían que perderían su cultura y moral. Así que necesitaban una nueva tierra donde pudieran, básicamente, mantener su moral y perspectivas mientras se hacían ricos. La nueva tierra parecía en lugar perfecto para hacerlo.

Los peregrinos llegaron directamente a lo que hoy es Plymouth

Se cree comúnmente que el Mayflower llegó a Patuxet, que después fue nombrada Plymouth, en Massachusetts, pero esa fue su segunda parada. El barco llegó primero a Cape Cod en los puertos de lo que hoy se conoce como Provincetown. Desafortunadamente (para ellos) fueron ahuyentados un mes después por la tribu Nauset, que no quería a esa gente en su tierra.

Los peregrinos regresaron al Mayflower con rumbo a Patuxet, que era un territorio relativamente abandonado (principalmente debido a las enfermedades que trajeron los colonos europeos previamente). Debieron vivir varios meses en el Mayflower, pero construyeron algunas edificaciones.

Los peregrinos y los nativos se unieron para un banquete de Acción de Gracias

Finalmente, este es quizá el mito más grande de todos. Se dice que los peregrinos y los Wampanoags se reunieron como un símbolo de paz para celebrar la primera cosecha exitosa de los peregrinos. Sí, los puritanos sí llevaban a cabo rituales para dar gracias, pero estaban lejos de ser festines alegres en los que se comiera pavo y salsa de arándanos. Estos rituales consistían en varios días de ayuno y rezos.

Edward Winslow, uno de los pasajeron a bordo del Mayflower, escribió sobre los primeros años en el asentamiento de Plymouth. Ahí menciona una celebración de la primera cosecha exitosa. Esa fiesta probablemente ocurrió alrededor de octubre de 1621, un año después de que llegaron. Sin embargo, los Wampanoags no fueron invitados (a pesar de que les ayudaron y enseñaron cómo cultivar sus vegetales).

Los Wampanoags sí aparecieron en la celebración, pero no porque los peregrinos quisieran compartir su alegría con ellos, sino porque los peregrinos comenzaron a disparar al aire para celebrar. La tribu pensó que estaban bajo ataque. Cuando descubrieron que los colonos solo estaban celebrando, se autoinvitaron a la reunión. Pero más que una fiesta feliz fue un momento muy tenso, con implicaciones políticas muy importantes.

Entonces sí, la celebración de Acción de Gracias sí ocurrió, aunque no tuvo nada que ver con dar gracias ni con una celebración entre dos culturas. Como sabemos, los peregrinos no vinieron a mezclarse con los nativos y estos no accedieron a compartir su tierra y sus conocimientos así nada más. Mantener estos mitos y narrativas vivos es ignorar los horrores que los nativos vivieron a manos de los colonos; horrores que siguen siendo causa de división en el país.


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