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“Merecemos vivir, no sobrevivir”: Carta para abrazar a todas las mujeres que sufren violencia

"Merecemos vivir, no sobrevivir": Carta para abrazar a todas las mujeres que sufren violencia

Hoy escribo desde el corazón, con el alma cargada de dolor, pero al mismo tiempo de rabia e impotencia en un país en el que a diario más de 9 mujeres son asesinadas y en el que 6 de cada 10 han sufrido violencia en algún momento de su vida.

Cada 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y todo el mundo habla de un futuro mejor, de un lugar en donde el miedo no exista, pero la verdad es que día a día nos enfrentamos a una realidad que quisiéramos no vivir, a un México en donde siguen matándonos y la justicia, a veces, parece no existir.

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Sin embargo, la violencia hacia la mujer no es un problema exclusivo de México. Según la ONU, cada 10 minutos una mujer es asesinada en el mundo. Diez minutos, menos del tiempo que te toma leer esta carta, preparar un café o enviar un mensaje. Y mientras hacemos todas esas cosas, una vida es arrebatada por el simple hecho de ser mujer.

No puedo evitar pensar en todas ellas. En las que no volvieron a casa, en las que sufren en silencio porque el miedo las tiene atrapadas, y en las que alzan la voz, pero no son escuchadas.

Pienso en las madres, hermanas, hijas y amigas que viven con un vacío imposible de llenar, y en todas las que nos levantamos todos los días repletas de hartazgo, pero con la fuerza necesaria para intentar que las cosas cambien.

Es indignante y desgarrador, pero no podemos quedarnos sumidas en la  tristeza y permanecer con los brazos cruzados, hoy más que nunca debemos alzar la voz, unirnos y exigir justicia.

Las autoridades tienen que hacer su trabajo, pero debemos tener claro que esta lucha no depende solo de ellos. Como sociedad, nos toca reflexionar sobre nuestras palabras, nuestras acciones y nuestras omisiones, pero también nos toca educar, escuchar y actuar.

Acabar con la violencia hacia la mujer es un trabajo que empieza en casa, con conversaciones incómodas, pero necesarias y con mucha valentía para señalar lo que está mal e intentar cambiarlo.

A todas las mujeres que han sido víctimas de la violencia, quiero decirles que no están solas. Hoy y todos los días, recordamos sus nombres, sus historias y sus sueños. Y a quienes seguimos aquí, no dejemos de luchar. Por ellas, por nosotras, por todas. No más violencia. No más miedo. Merecemos vivir, no sobrevivir.

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