Los abrigos son una parte vital de un armario, ya que no hay prenda más elegante y cálida que ésta, sin embargo no es un secreto que cuente con un tejido delicado que nos da miedo lavar en lavadora por su delicadeza, es por esto que aquí te mostramos que no hay ningún problema con que laves tus abrigos en casa.
Tal vez tengas un abrigo guardado en tu armario que has tenido muchas ganas de usar pero no lo haces porque está sucio y no lo quieres llevar a la lavandería, no te preocupes si tienes este problema, aquí te diremos cómo lavar tu abrigo sin llevarlo a la tintorería y que quede como nuevo, sin necesidad de gastar dinero ni tiempo de traslado hacia la lavandería, además del tiempo en te tardarían en entregarlo, así que te ahorrarás todo esto con este método, así en este invierno podrás lucir todos tus abrigos como nuevos.
Lo único que necesitarás para que tu abrigo quede como nuevo en tu casa será agua fría, detergente especial para lana, una toalla grande y cepillo para ropa.
¿Cómo lavar un abrigo en casa?
A pesar de que lavar ropa de lana no es difícil, siempre debemos de tener cuidado porque es un tejido delicado, es por esto que lo primero que debemos de hacer es fijarnos en la etiqueta de nuestro abrigo para saber cuál es su composición y cuáles son las instrucciones recomendadas para su mantenimiento y limpieza, si le hacemos caso a esta etiqueta siempre que lo lavamos, el abrigo nos durará como nuevo durante muchos años. A pesar que existen diferentes maneras de lavar un abrigo, siempre la más adecuada será la que recomienda la etiqueta del mismo, ya que contiene un alto porcentaje de lana.
Lo recomendable es lavar el abrigo de lana a mano, para esto debes de llenar una tina o una bañera con agua fría y utilizar un detergente especial para lana (lo puedes encontrar en cualquier supermercado), es importante nunca con agua caliente, ya que puede que se encoja por la temperatura alta. Puedes utilizar la cantidad de detergente que indique la etiqueta para asegurarte de no dañar el tejido y sumergirlo durante unos pocos segundos en el agua. Deja el abrigo remojando durante 5 minutos aproximadamente y después enjuaga con agua fría durante varias veces.
Al exprimir el agua del abrigo no lo retuerzas, en su lugar aprieta por zonas hasta sacar toda el agua posible, también puedes enrollarlo en una toalla grande para que esté lo más liso posible. Una vez que la toalla haya absorbido el máximo de agua, no cuelgues el abrigo, en su lugar extiende en una superficie plana sobre una toalla seca para que se seque poco a poco, asegurándote de darle la vuelta cada treinta minutos.
La segunda opción es lavar tu abrigo en la lavadora, esto solo en caso de que la etiqueta no diga lo contrario y además debes de asegurarte de que tu lavadora tenga un programa específico para lavar lana o prendas delicadas y cerciorándote de que se lave con agua fría. Antes de meterlo a la lavadora es muy importante que le quites los broches, el cinturón y que abroches todos los botones, además de cerrar todas las cremalleras, con esto aseguramos que ninguna pieza se enganche a la lavadora y se rompa o dañe el abrigo.
La tercera opción muy útil es que solo laves la parte sucia del abrigo, con esto evitarás lavar la pieza entera y desgastar innecesariamente el tejido, acortando su vida. El procedimiento sería el mismo que el lavado en mano, solo que en la pequeña parte de la mancha en donde se haya ensuciado.
Es importante que para el secado del abrigo no uses ninguna secadora ni secador de mano, solo lo debemos de dejar extendido en una superficie grande y lisa con una toalla grande debajo del abrigo, para terminar después del secado puedes usar un cepillo para ropa y así dejar tu abrigo de lana perfecto.

