¿Por qué es importante vestir bien en el trabajo?
Se ha dicho que aumenta la productividad, proyecta una mejor imagen a tus clientes e incita a tu equipo de trabajo a lucir mejor, lo cual en conjunto da una mejor imagen de la empresa. Trabajamos 5 días por semana, así que evita pensar que debes vestirte bien sólo para situaciones especiales. Esfuérzate en tu outfit cotidiano y así estarás más lista para enfrentar cualquier situación que se te presente.
Cada prenda que utilizamos cuenta, así se trate de un simple suéter. Toda prenda tiene una detrás historia: alguien que la diseñó, cuya idea específica está plasmada allí, oculta entre las costuras o en el interior de las etiquetas. Al vestirnos, entonces, expresamos —muchas veces de manera involuntaria— ideas sin abrir la boca. ¿Qué prendas, pues, elegir para dar el mensaje adecuado?
Ir al trabajo significa una incansable lucha frente al armario y el espejo. Cuando se trata de un ambiente casual, ¿qué tan casual? Cuando se trata de un ambiente formal, ¿qué tan formal es “muy formal”? ¿Qué tanto maquillaje? ¿Cuáles y cuántos accesorios? Sabemos que nuestro outfit refleja mucho de lo somos y lo que pensamos, entonces nos propusimos detectar los errores más comunes a la hora de elegir qué nos pondremos para el trabajo y proponer alguna manera de evitarlo.
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6. Demasiado formal
Si tu trabajo es de un ambiente creativo, unos jeans y una blusa deben ser suficientes. Sin embargo, si se trata de una atmósfera un tanto más seria, puedes usar pantalones de vestir con la blusa, pero evita ponerte un saco. Es posible si el trabajo está más cerca de lo formal sin llegar a serlo por completo —como un ambiente corporativo en el que estés expuesta a tratar con clientes—, entonces puedes utilizar las piezas de un traje sastre por separado, nunca completo; incluso un saco o pantalón de vestir.
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5. Demasiado casual
Si el trabajo te exige saco y pantalón de vestir, evita los jeans, los zapatos planos y las camisetas. No te pongas sólo el saco ni sólo el pantalón, pues la uniformidad de tu indumentaria se vería afectada. Ojo: formal no quiere decir aburrido. De ti depende convertir esa solemnidad uniforme del traje en algo creativo que refleje tu individualidad, como un juego inteligente de accesorios que no rompan con el código.
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4. Exceso de maquillaje
Menos es más. Entre semana, procura un maquillaje moderado. Los viernes puedes darte el lujo de usar un poco más, pues es probable que de la oficina vayas a la fiesta. Un exceso de maquillaje constante puede dañar tu piel, además de tu estatus dentro de la empresa. No hace falta que te ocultes detrás de tantas capas artificiales. El deber del maquillaje es resaltar la belleza, no ocultarla.
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3. Exceso de accesorios
Volvemos a la máxima anterior: menos es más. En el trabajo, a diferencia del mundo exterior, es necesario mantener ciertos hábitos para que las cosas salgan como deben salir. Si es un trabajo de corte más formal, sé discreta. Un juego elegante de aretes y gargantilla, por ejemplo. Mientras más abierto sea el ambiente de trabajo, puedes jugar con otras posibilidades, pero no te confíes: sigue siendo tu trabajo.
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2. Exceso de comodidad
Ojo: comodidad no es igual a facha. Un pants y un par de tenis de correr son el outfit más cómodo que podemos imaginar. Y sí, sabemos que eres fan de los diseños de Rubchinskiy, pero no lo uses en el trabajo, así estés en las oficinas de Google. No se ve bien, es como si trajeras pijama. En el mercado hay ya un montón de zapatos cómodos que puedes usar, incluso algunos deportivos. Usa unos jeans ligeros acompañados de zapatos abiertos si tu empleo te brinda la libertad.
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1. Ir mal combinada
Entra a Pinterest. Ubica tus posibles paletas de colores. Los arcoíris son bonitos, pero no seas uno, por favor. De nada servirá que hayas puesto atención a los puntos anteriores si una mala combinación de colores o prendas va a arruinar tu atuendo. Si se te complica mucho, piensa en colores neutros como el gris, que van prácticamente con todo. Los colores demasiado vivos, en un ambiente formal o semiformal, puede que no sean una buena idea.
Lo único que quieres es sentirte cómoda y en paz con lo que traes puesto, eso generará un sentimiento de confianza en ti que es benéfico para tu efectividad laboral. Preocúpate por cumplir con los puntos anteriores y tu vida perderá un peso sobre sus hombros. No dejes que te gane la pereza o, en su defecto, la exageración. Es cuestión de acostumbrarte, de aprender a mirar, a descubrir que para todo hay lugares y que hay códigos que es importante respetar.
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La elección de tu atuendo depende en gran medida de la apertura que tu trabajo ofrezca en el tema. Aprende cuáles son los looks del momento, pero también atiende al código. Fíjate en tus compañeras y eso te dará una idea de lo que debes o no elegir para ponerte. Tuerce las cosas, muestra tu esencia a través de lo que usas, pero no exageres. Puedes ser libre, debes serlo, pero no te metas en problemas. Y recuerda que menos siempre es más.
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Fuente:
WHOWHATWEAR
