«Eres demasiado fea, pero tienes mucho más estilo que todas las personas que visitan esta tienda»
Esas fueron las palabras con las que una vendedora de ropa neoyorquina calificó a una joven Iris Apfel, quien apenas comenzaba a formar su peculiar estilo de crear vestuarios increíbles sin necesidad de que las piezas que empleaba para este propósito fuesen una prenda exclusiva de algún diseñador o marca.
La socialité entendió desde muy temprana edad que uno de los puntos principales en cuestiones de moda es poder expresarse libremente a través de las prendas que una persona lleva puestas. Entrar con éxito en el mundo del fashion está muy lejos de llevar encima el vestido más caro que se pueda encontrar en los aparadores; eso es lo que nos ha hecho creer el pensamiento generado a partir de la producción en masa en donde, al igual que en una fábrica, todo mundo debe cumplir con ciertos estándares de calidad y belleza en cuanto a su persona para poder sentirse completamente bien consigo mismo.
«No existe un camino exacto si de estilo se trata. Éste se basa en la actitud de cada persona»
Sin embargo, el pensamiento de Apfel y el de muchas otras personas no coincide con esa idea; según su percepción, la moda es un medio artístico con el que, a través de nuestro cuerpo, podemos revelarnos en contra del establishment que, en lugar de tendencias, impone uniformes que la gente debe de usar para sentirse parte de algo que muchas veces ni siquiera comprende del todo.
A partir de esta postura, más personas han optado por construir sus outfits dejándose llevar por su estado de ánimo o el apego que sienten por algunas prendas, siendo ese su único criterio de combinación. Esta tendencia conocida como “mismatch” está causando un impacto tremendo entre fashion bloggers, modelos y amantes de la moda.
La tendencia propone dejar de lado las reglas que hablan acerca de la mezcla de estampados, patrones y colores. De modo que en el mismo vestuario pueden verse prendas con lunares en conjunto con estampados de rayas o cuadros. Gracias a este estilo los estándares quedan eliminados por completo para darle paso a una ideología en la que incluso un outfit es una forma de expresión cuya premisa es la comodidad de una persona a partir de la libertad de ser ella misma.
Como era de esperarse, los complementos como la joyería y el maquillaje no podían quedarse atrás en cuanto a esta tendencia tan atrevida. Por ejemplo, en cuestiones de makeup, algunas modelos y bloggers han sugerido que para adecuarse a este movimiento, el uso de cosméticos no debe seguir ninguna línea, de modo que cada persona podrá poner color en donde lo sienta necesario.
Gracias a tendencias como el mismatch la gente está cambiando su visión acerca de la moda, dejando de verla como algo que dicta las normas del “buen vestir”, para tomarla como lo que siempre ha sido: un modo de expresión en el que podemos mostrarnos al mundo tal y como somos sin temor a lo que los demás puedan decir sobre nosotros.
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Fuentes
Viste la calle
BBCL

