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Por qué obsesionarnos con la idea de encontrar un propósito hace que no seamos felices

11 de mayo de 2018

Andrés Amador

Muchos dicen que nacimos con un propósito, pero, ¿esto es real?

¿Qué es un propósito? ¿Realmente nacimos con uno? Y, ¿si no? ¿Si sólo nacimos y ya? Nacer con un propósito significa tener una meta marcada que no se conoce, se supone que es nuestra misión encontrarla y ser felices únicamente cuando la llevemos a cabo. ¿Qué pasa hasta entonces? ¿Qué pasa antes de hallarlo? No, no creo, la vida tiene matices. ¿El propósito es encontrar el propósito con el que nacimos predestinadamente? ¿Así de aburrida es la vida que nos dieron? ¿Consiste todo en perseguir lo que se debería conocer y se desconoce? ¿Librar una batalla a solas, sin armas y con los ojos vendados en contra de un ejército enfurecido y disperso? ¿Y si no es así? ¿Si sólo nacemos?


Somos una parte mínima en un infinito y basto universo. Creer que al nacer somos especiales y tenemos una misión marcada es obviar que existen otros siete mil millones de seres humanos con el mismo objetivo, la misma búsqueda. No, no somos lo único que vive. Hay más seres vivos antes que nosotros, lo único que nos diferencia es esa posibilidad de hacernos preguntas. ¿Ventaja? Sí, pero no siempre.



En esto es en el que nacen estas malditas pero a la vez profundas e inofensivas preguntas que nos hace lo que somos. ¿Por qué? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué nacimos? ¡Vaya preguntas! Nos lleva a una respuesta muy egoísta con los seres vivos que están en la Tierra desde hace millones de años antes que nosotros. Una iniciativa pretenciosa y que conlleva obtener dos consecuencias por completo opuestas, que nos llevan a la seguridad, felicidad, paz y tranquilidad, o sólo a la incertidumbre, intranquilidad, tristeza e inseguridad cuando se tiene una respuesta positiva o negativa respectivamente.


¿En qué momento se supone que debemos hallar nuestro propósito? ¿En serio debemos encontrarlo? Antes de morir no creo, es "imposible" vivir sin un propósito de acuerdo a los "expertos" y "gurúes". ¿A quién o a qué le pregunto? ¿Hacia dónde miro para hablarle a mi papá y mirarlo directamente a los ojos? No sé, aún no tengo la respuesta. ¿De esto nace la idolatría? El hecho de no conocer la respuesta nos hace completamente vulnerables… a sentir miedo, a lo desconocido, a lo inevitable, a sentirnos finitos, a conocer de cerca nuestras debilidades y satanizar el significado de la muerte, sin pensar en su maravillosa tarea para con la vida.


Es en esto que nacen los dioses, aquellos que llenan espacios ideológicos que no logran las respuestas objetivas. De los dioses nacen los fanatismos, las interpretaciones y dogmas, que nos hacen adictos a seguir, perseguir representaciones divinas de un propósito que aún no hallamos, que no conocemos y que quizá no conoceremos nunca, pero que tendríamos hacerlo, "es nuestra obligación hacerlo". En esto nacen los "expertos", "gurúes" que nos "muestran el camino" del cual estamos extraviados, ponen en nuestras manos respuestas descontextualizadas y estandarizadas a nuestras íntimas preguntas. ¡Tienes que encontrar tu propósito y serás feliz! Si estás triste, ellos tienen la "receta" preconcebida para "ayudarte"; además, te aman y sienten lo que sientes. ¡No! De eso no se trata; la vida tiene matices y el propósito tal vez sea tan sencillo como no buscarlo.



La muerte es la base de la vida, ya que no es un fin, sino una transformación; de todo lo que muere algo nace, por lo tanto, el dolor, la tristeza, la angustia y cada uno de los sentimientos negativos que sentimos al creer que vamos por el camino equivocado son necesarios para que la vida exista, se manifieste y sea interesante de vivirla. A los que ya encontraron su propósito: felicitaciones, hacen parte de un selecto grupo de personas afortunadas; a los que no lo han logrado, pregúntese, ¿para qué?, y no ¿por qué? Descúbrase, conózcase, o, en últimas, imagine el rostro de la persona que más ama dándole la respuesta, tal vez no tenga la que quieran escuchar, pero los escucharán a ellos decirla desde sus pensamientos. ¿Existe algo más hermoso que eso?


Tener todas las respuestas a nuestras preguntas es poco interesante, ya que hace la vida predecible y la incertidumbre, al igual que la utopía, se convierte en un mundo desconocido que incita a que haya movimiento, una acción que en últimas es por completo necesaria para la vida como los seres humanos que somos.



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A veces no nos damos cuenta que sólo basta realizar pequeñas cosas para que nuestra vida cambie, por eso, te compartimos las cinco cosas sencillas que puedes hacer para mejorar tu día.


TAGS: Personalidad Consejos
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Andrés Amador


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