Hay barreras que ya saltaste cuando terminas la universidad, una de ellas es que dejaste de ser parte de aquellos 7.5 millones de “ninis” –ni estudian, ni trabajan–, lamentablemente nadie te dijo que puedes llegar a ser parte otra vez de ese conglomerado cuando acabes de estudiar. Suena a escenario caótico, pero así es la competencia, cada día parece un más un cubo de rubik en donde para completar una cara del mismo color irremediablemente terminas deshaciendo todas las demás; sin embargo, la vida universitaria va más allá de aquellas preocupaciones.
Dentro del aula eres un semidios, la sociedad entera te tilda de promesa. Para ilustrarlo, en el deporte serías parte de las fuerzas básicas y en el mundo laboral aquel reclutador o visor que está atento a escenarios futuros; empresas ávidas de mentes y talento nuevo: carne fresca. En la universidad tu vida gira en torno a participaciones en clase, prácticas exhaustivas, tareas, calificaciones, trabajos finales, fiestas, romances, experimentación sexual y un sinfín de aspectos tan cambiantes como el clima de la Ciudad de México, pero muy adentro –en lo que llamaba Carl Jung el “inconsciente colectivo”– sabes que viene una hecatombe poderosa: la responsabilidad.
No todo es negativo con la responsabilidad, de hecho, es uno de los pilares en la sociedad. Muchos países como Suecia o Canadá –lugares con la mejor reputación del mundo según el Country RepTra 2016– llevan al máximo este valor, como si fuera la base de su éxito. Por eso hay que construirla a través de quitar esa pesadez y prepararse para los retos que vayan a venir. Si aún eres universitario te recomendamos seguir esta nota muy de cerca para prevenirte, por el contrario, si ya te graduaste, es hora de poner en marcha un plan y no regresar a ese 25% de la población mexicana que está a la deriva, acosado por el desempleo, uno de los problemas más graves del país.
Sin más, estos son los obstáculos que seguro te encontrarás cuando le digas adiós a tu alma mater.
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Encontrar trabajo
El primero y el más común es la dificultad de encontrar trabajo, aquí pueden pesar diferentes aspectos, pero el importante puede ser saber comunicarte bien en una entrevista de trabajo o que por alguna razón no seas lo suficientemente capaz para encontrar la mejor opción. Nunca se debe esperar a que lleguen las oportunidades, éstas se gestan con la actitud y disposición que tengas.
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Entender que la vida no es fácil
Entender que a vida no es fácil no es un dilema ético ni tampoco un caso de vida o muerte, simplemente es reconocer que necesitas independizarte y salir al mundo, deshacerse de aquella esfera o la conocida “zona de confort”. Es muy fácil la vida en casa, pero cuando te gradúas puede ser un escenario totalmente irreal.
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Falta de conocimientos
Si dedicaste más tiempo en la diversión que en tus clases, puede que te encuentres con un problema grave: no tener experiencia en diversos campos. Asimismo, cuando tu carrera exige más conocimiento de los que te enseñaron en el aula es necesario que busques algún curso o taller complementario para estar por encima de los demás.
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No tener tiempo para estar con tus amigos
El valioso acto de disfrutar el tiempo con tus amigos y vivir experiencia tales como viajar, ir a conciertos o simplemente reunirse en un bar, es un ambiente que cada día se va haciendo más imposible. Cuando entras a un trabajo y adquieres responsabilidades superiores hay que elegir entre una u otra opción; sin embargo la clave está en equilibrar tu ritmo de trabajo con tu vida personal.
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La presión de salir de casa
Llega un momento en el que los padres exigen su espacio –lo cual es comprensible, pues llevan gran parte de su vida tras de ti–. Aunque muchas veces estas situaciones se dan cuando observas a tu alrededor y todo te parece tan pequeño, por eso es importante perseguir tus anhelos, salir de casa y explorar el mundo por tu cuenta.
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Adaptarte al mundo laboral
Tan simple y a la vez muy complicado, el mundo laboral es así: nuevas reglas, normas y rutinas. Respetar cada una de ellas puede conducirte a una vida más amena y tranquila; sin embargo, muchas veces existen actitudes que no te gustan o prácticas de “chavorruco godín” que no te complacen en lo más mínimo; si aquél es tu caso es importante que busques un lugar ameno a tu personalidad.
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Saber que los sueldos no son lo que esperabas
Sales de la universidad, tienes todo ante tus pies, armaste una buena tesis y piensas que con ella la historia de tu vida pasará al siguiente estrato social, es decir, si eras de clase media ahora deberás pasar a media alta o simplemente alta. La dura realidad es que no es así, hay que construir una sendero lleno de argumentos para alcanzar el éxito. Trabaja en grande para lograr proezas.
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Ser nini
Como especie de círculo vicioso o trampa del universo, el máximo obstáculo al que deberás enfrentarte es a esa sensación y caída de pertenecer –como lo mencionábamos arriba– a ese 25% de la población mexicana que no estudia ni tampoco trabaja. Para marcar un contraste, es importante que siempre estés a expensas de lograr un empleo, la estabilidad es la herramienta más fuerte que tienes para conseguir todo lo que deseas.
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La informalidad es un obstáculo no sólo para ti, sino para toda la sociedad mexicana. Mientras se agregan números a las cifras de desempleo, cientos de ideas creativas se quedan en la penumbra, jugando en un péndulo de oportunidades malogradas y perdidas en la barrera que divide al éxito del fracaso. Aún así, no te abrumes si te encuentras en esa situación o por conocer los retos que te esperan al salir de la universidad; al final todo es un proceso y cada quien forja el camino que quiere, lo más importante aquí es adquirir aquel pilar bello y airoso, la llave madre de todos los trabajos: responsabilidad.
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