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La paradoja del miedo: Por qué lo que más te aterra es exactamente lo que necesitas hacer para tener éxito

La paradoja del miedo: Por qué lo que más te aterra es exactamente lo que necesitas hacer para tener éxito

La paradoja del miedo nos pone sobre la mesa una de las verdades más incómodas del humano: el lugar donde se esconden nuestras mayores inseguridades y miedos, justo es el lugar que más necesitamos para salir adelante. A diferencia de lo que nos han enseñado, el miedo no es un muro que nos detiene, sino una especie de brújula que señala la dirección exacta hacia la que debemos caminar.

Cuando huimos de lo que nos asusta, estamos trazando los límites de nuestra propia cárcel, cada vez que retrocedemos ante una situación que nos genera ansiedad, el mundo se hace un poco más pequeño y nuestras capacidades se oxidan. La paradoja se basa en que lo que más tememos, a veces es lo que más necesitamos para desbloquear el siguiente nivel de nuestra vida.

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El miedo indica que estamos frente a algo que nos importa lo suficiente como para movernos de lugar, acostumbrarse al miedo no significa dejar de sentirlo, sino cambiar nuestra relación con él. En lugar de verlo como una señal de “alto”, debemos aprender a tratarlo como un imán para nuestra energía.

La paradoja del miedo: Por qué lo que más te aterra es exactamente lo que necesitas hacer para tener éxito

Si algo no te asusta para nada, es muy probable que ya no tenga nada nuevo que enseñarte. El miedo aparece cuando el desafío es más grande que nuestra zona de confort actual, por eso, sentir ese vacío en el estómago ante un nuevo proyecto o una conversación difícil es la confirmación de que estamos saliendo de lo que consideramos normal. El crecimiento no es un proceso cómodo; es el resultado de atravesar los malos sentimientos que se generan al sentir miedo y descubrir que el peligro en realidad no era para tanto.

La paradoja se completa cuando finalmente damos el paso, casi siempre, la intensidad de la recompensa es proporcional a la magnitud del miedo que tuvimos que vencer. Una vez que nos atrevemos a vencer eso que tanto nos aterraba, se encuentra una versión de nosotros mismos mucho más resiliente y capaz.

El miedo, cuando se enfrenta, no desaparece del todo, sino que se vuelve parte de nosotros, no de una forma rara, ni mala, sino para recordarnos que estamos vivos y que aún hay muchas otras cosas que podrían ayudarnos a ser mejores personas.

Aprender a confiar para superar tus miedos, no es fácil. No se trata de lanzarse al vacío sin paracaídas, sino de acostumbrarse a la incomodidad de lo nuevo, al dejar de ver al miedo como un enemigo y empezar a verlo como un compañero silencioso del progreso, dejamos de ser víctimas de nuestras fobias para convertirlas en aliadas.

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