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El problema psicológico que padeces si te gusta coleccionar objetos

7 de diciembre de 2017

Victoria Navicelli


La acción de juntar cosas es muy común en todos nosotros. Tarde o temprano nos damos cuenta que hemos guardado aquel boleto de avión porque ese viaje nos trajo buenos recuerdos o la entrada a nuestro primer recital; también están aquellos que guardan desde las cosas de un ser querido, el primer novio, los regalos y hasta la envoltura de ese chocolate que, quizá, ya no está en el mercado. Los atesoramos en alguna caja, en algún rincón de nuestra casa y, a pesar de saber que debemos revisarlo y "limpiar recuerdos", nos aferramos tanto a ellos que en vez de ir a parar a la basura, vuelven a esa bendita caja o al rincón.

 

Una justificación muy común es el típico "algún día lo voy a necesitar". Ese es el inicio de todo, comenzamos a juntar y juntar pensando que esos objetos serán de utilidad en algún momento y "esto lo hacemos incluso fallándonos, ya que muchas veces sabemos que esto no es cierto", comentó la psicóloga Daniela Ugarte. Si ese día en el que creímos que le daríamos utilidad a toda cosa que juntamos no llega, debemos desechar todo lo "coleccionado"; "generando una sensación de vacío, incluso de dolor emocional. Porque todos los elementos que traemos a nuestra vida le damos sentido, les damos poder y cuando debemos deshacernos de ellos, el malestar emocional nos invade", comenta la profesional.

 


Lo curioso es que hay personas que disfrutan mucho juntar cosas que sirven y cosas que ellos saben que no usarán jamás —piedras, postales, estampitas, muñecas, monedas antiguas, souvenires, discos, cuadros, tornillos, etc.—. Estos, más allá de los que recolecten, son coleccionistas: "algunos van detrás de lo tradicional; otros buscan excentricidades u objetos costosos y únicos en el mundo", añade Ugarte.


Ahora bien, desde el punto de vista psicológico, la profesional analiza que coleccionar objetos es beneficioso porque "permite que la persona desarrolle actitudes positivas, especialmente potencia la paciencia y estimula la memoria". Pero, como todo, si esta acción se lleva al extremo, estaremos frente a una obsesión; entre lo que puede despertar esta conducta coleccionista está el conocido cuadro "obsesivo compulsivo y la adicción por las compras". Esas dos patologías son mentales y la padece una buena franja de la población.


Las personas obsesionadas con coleccionar cosas —lo que sea— tienden a ser "súper perfeccionistas, extremadamente ordenados y, por lo tanto, necesitan tener todo controlado. De no ser así, sienten que enloquecen", agrega la profesional. A veces este hobby comienza como algo indefenso, pero luego puede acarrear un problema mayor. "En esos casos —cuando se transforma en una obsesión— estamos frente a personas que padecen de alguna manera de baja autoestima o vulnerabilidad personal", menciona. Personas con poca vida social o que presentan dificultades a la hora de resolver situaciones, se refugia en las cosas, en lo que coleccionan, lo que les permiten sentirse un poco mejor.


 

Lo cierto es que la acción de acumular cosas no es algo de esta época, sino que siempre hubo personas con necesidad de tener cosas, de adorarlas y atesorarlas. Y es que esta costumbre "no sólo se toma por diversión, sino porque de alguna manera relaja y rompe con lo cotidiano. Además, pasar el tiempo admirando lo que se tiene, refuerza a esa persona coleccionista", añade. Guardar objetos nos trae recuerdos de lugares o de personas, que a no ser por ello, quizá, nuestra memoria olvidaría. Entonces "es como un volver a tenerlos cerca”, analiza la profesional. Pero llevado al extremo, nos hacer estar frente a otro tipo de persona, a alguna con vulnerabilidad personal.

 

Por otra parte, este hobby despierta una ansiedad en aquel que lo padece, "sienten la terrible necesidad de juntar cosas"; además les consume tiempo y dinero, considerando aquellos casos en los que coleccionistas pagan —incluso fortunas— por dar con el objeto deseado. Como todo pasatiempo, no se detiene un vez adquirido el objeto. A éste hay que cuidarlo y dedicarle tiempo —ni hablar de dinero, en algunos casos—. Lo que nos hace preguntarnos, ¿por qué es que se origina este gusto? La profesional consultada arroja algunas razones válidas para pensar el motivo: "al principio pensamos de manera inocente que esos objetos nos serán útiles en algún momento, puede ser también que depositemos un valor emocional en lo que juntamos —por relacionarlo con un recuerdo, un buen momento, una persona querida– y, en otras ocasiones, tener ciertas cosas nos ubica en un lugar en relación a los demás", dice Daniela Ugarte.

 

Sea objetos banales o excentricidades, la acumulación de cosas no sólo genera llenar cajas, sino que, en algunas ocasiones, puede referir a algún tipo de trastorno o complejo de superioridad. Si bien hay cosas que pueden llegar a servir, muchas otras sabemos que su fin último será el cesto de basura. Para concluir, la profesional afirma que la posibilidad de que este hobby se nos escape de las manos está siempre "latente", nos puede transformar en coleccionista de cosas realmente inservibles que no sólo ocupan espacio en el hogar, sino que emocionalmente generan un estancamiento personal y social.



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Saber elegir nuestras palabras cuando nos relacionamos con los demás es lo mejor que podemos hacer, ya que así nos evitamos hacerles daño o tener mal entendidos.

 

 

TAGS: Adicciones Consejos
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Victoria Navicelli


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