
Sí, es complicado encontrar a un amigo leal con el que puedas crecer, con el que puedas tener una conexión única y especial. Es complicado encontrar a un amigo que no se asuste en tus momentos malos (ni tú en los suyos) y que disfrute contigo los buenos. Es complicado porque no todos se atreven a quedarse para vivir todo esto contigo. El problema es cuando crees que tienes todo este cariño de hermandad y, en realidad, han llegado a un punto en el que dudan si realmente se conocen como creen. Un punto en el que se sienten solos estando juntos. Un punto en el que ven cómo su amistad no es ni la mitad de lo que era antes.
No es malo, muchas personas se irán de tu vida aunque hayan sido sumamente importantes para ti y está bien. Es parte de crecer, de desprenderse y dejar ir. Son ciclos que se abren y deben cerrar porque es su momento, porque terminaron su misión en tu camino y tú la tuya en el suyo. Porque ya no hay nada más que puedan hacer por el otro.
No puedes sentirte culpable por dejar ir a quienes ya no se quieren quedar, no puedes sentirte culpable de que alguien ya no te esté aportando nada positivo y, pero aún, que te hace sentir mal. Sí, esto también es parte de conocer personas, pero tranquilo, no quiere decir que sea así siempre, simplemente no has encontrado a los amigos indicados.
Ten paciencia, llegarán. Volverán a llegar personas que traigan luz a tu vida, que te invadan con su buena vibra y te brinden su amistad sin condición. Vendrán personas que te escuchen, que te hagan reír y que te llenen de paz. Personas que quieran verte en tus días malos, personas que te conozcan sin máscaras ni apariencias. Personas sinceras que te van a valorar y vas a valorar: personas que van a querer quedarse para siempre.
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