¿Por qué hay un mes del orgullo gay y no hay un mes del orgullo heterosexual?
Estilo de vida

¿Por qué hay un mes del orgullo gay y no hay un mes del orgullo heterosexual?

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Por: Cultura Colectiva

9 de junio, 2018

Estilo de vida ¿Por qué hay un mes del orgullo gay y no hay un mes del orgullo heterosexual?
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9 de junio, 2018

A pesar de los avances en cuanto a respeto, igualdad de derechos y libertad, aún existen múltiples formas de discriminación normalizadas.



Despeja tu mente e imagina un lugar, una ciudad, en la cual aplicando el pensamiento utópico todo sea justo, como la república platónica; un lugar donde las clases sociales sean regidas por un razonamiento lógico, donde cada persona reciba y produzca lo necesario para un bien propio y común, donde el reparto de bienes sea el necesario para el funcionamiento de la sociedad, donde las personas son honestas y honradas. Pero aún más importante: donde la sociedad fuese tolerante y abierta a la aceptación entre los unos y los otros.


Nos encontramos en junio, mes del orgullo LGBTTTI, en el que las personas que forman parte de esta inmensa comunidad a lo largo del mundo buscan de manera pacífica levantar la voz por una igualdad frente a los ojos de las normas sociales; normas que se impusieron hace años por estándares de fuerza y rol de género, que nos impiden formar parte de la sociedad de una manera completamente libre y tener una vida plena con la calidad que todas las personas merecen por derecho universal como seres humanos. Es por eso que te pedimos que imagines esta ciudad utópica. Suena bien, ¿no? ¿A quién no le gustaría formar parte de una sociedad estructurada perfectamente? Imagina que esta ciudad se materializara frente a ti y tuvieras la oportunidad de formar parte de ella, ¿entrarías? Imaginamos que sí. Y al entrar encontrarías el lugar perfecto para vivir. Pero es un escenario imaginario de perfección, por eso le llamamos utopía.



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Pero esta perfección no es absoluta, pues llegaría un momento en el que la aceptación y la tolerancia se volverían simplemente silencio por parte de sus habitantes, quienes ahora estarían reprimidos e inconformes. Permítenos explicarlo con el yin y el yang: la representación común de este símbolo del taoísmo —que refiera a la dualidad de todo lo existente en el Universo— es un circulo dividido en dos partes, una obscura y una clara con un círculo del color opuesto dentro de ellas representado que ni el yin ni el yang son absolutos. La ciudad utópica que imaginaste será el yang, la parte clara; pero tiene una pizca de oscuridad dentro de ella perteneciente a su contrario que llamaremos “ciudad distópica”. La distopía es un mundo imaginario indeseable, lo contrario a la utopía y si asignamos la distopía al color oscuro esta también tendría parte de su contrario. Entonces la ciudad distópica sería aquella donde la aceptación y la igualdad son inexistentes o escasas, donde las personas viven en represión y persecución, donde el miedo, la angustia, y curiosamente el poder y los privilegios predominan y determinan el destino de las personas que habitan en la ciudad.


¿Y si te dijéramos que esta ciudad distópica ya existe y formas parte de ella? En efecto, la ciudad distópica ya está materializada y vivimos en ella. Pudiese ser que ésta no sea notada por todas las personas, pues parte de esta sociedad son los privilegios de los cuales miles y millones de personas disfrutan sin darse cuenta; privilegios que les facilitan la interacción con su entorno y las oportunidades que pueden conseguir, por factores como el tono de piel, situación socioeconómica, origen étnico, sexo, capacidades, aspecto físico, etcétera.



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Pongamos atención a este mes, el mes del orgullo, pues es el mejor ejemplo sobre la ciudad distópica. ¿Por qué hay un mes del orgullo? Porque vivimos en una sociedad que a pesar de haber mejorado a través de los años en cuanto a aceptación se refiere, haciendo públicos y notorios a personajes LGBTTTI que empezaron a generar un impacto social cada vez más fuerte —desde el dejar de exhibirlos a manera de burla hasta tener la cultura de dar una educación propia sobre las diferentes identidades de género, preferencias sexuales y temas relacionados a la comunidad a las generaciones que vienen después de nosotros—, sigue presentando y exponiendo a sus habitantes a distintos tipos de discriminación e intolerancia, como la transfobia, la homofobia, el machismo, etcétera.


Estas normas o ideales surgen del odio y detienen el progreso de una sociedad para volverse incluyente, una sociedad pacífica donde todos gocen de los mismos derechos y libertades. Estas normas también permiten que en muchísimos lugares sea “normal” y este “bien” aislar a las personas por la ropa que usan o por mostrar afecto en público. Es excesivamente común el odio por homofobia, a pesar de que existen oficinas de atención a la diversidad sexual libre de discriminación, y una ley para prevenir, combatir y eliminar la discriminación. Pero esta ley, al menos en México, no aplica para la comunidad LGBTTTI; pues no lo especifica, y esto permite despedir a un catedrático por sus preferencias sexuales, no permitir la adopción a parejas homoparentales, así como el matrimonio —¡la unión entre dos personas que se aman y quieren sellar su amor! Son 10 los estados de la México en los que se reportaron mil 310 homicidios por homofobia en los últimos 20 años.



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Ahora, en esta ciudad distópica hay personas que, por más cliché que suene, no quieren formar parte de una estadística lúgubre, sino que levantan la voz por quienes no la tienen o no conciben tener el coraje para alzarse y expresan su disgusto ante esta situación. Se trata de la parte blanca dentro de la oscura, el yang dentro del yin. El problema está en que esta parte del yang es mínima, así como las personas que combaten diariamente por los derechos de la comunidad LGBTTTI son muy pocas. Pero siguiendo el principio de interdependencia del yin y el yang, si existe esta ciudad distópica ¿no tendría que existir ya la ciudad utópica? Sí, ya debería, pero aún no sucede. Y todas estas personas que se manifiestan son quienes buscan alcanzar la ciudad utópica para el bienestar de la sociedad, la libertad y el amor.


¿Por qué no levantarnos y formar parte de esta batalla? Aunque a veces da miedo y puede parecer imposible, no lo es si creemos en nosotros. Al leer esto recuerda que no estás solo, hay personas que se unen para generar conocimiento y conciencia, combatir la ignorancia y el odio compartiendo un pedazo de lo que son. Ser diferente NO está mal, ser diferente es lo que hace de este mundo un lugar maravilloso. Aunque sea difícil, no debemos perder la esperanza de que las personas pueden cambiar su visión, la preservación de las diferencias de las personas que nos rodean nos pueden llevar a alcanzar esta utopía de la igualdad que tanto anhelamos.



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Y no vamos por mal camino, pues al menos en México ya existen organizaciones y grupos como Cuenta Conmigo, El Festival Internacional por la Diversidad Sexual, El Comité IncluyeT, que se esfuerzan por hacerse notar y lograr una tolerancia y equidad para la comunidad y llamar a más personas a unirse a este camino. Ahora más que nunca es posible, porque todos tenemos una parte de Ophelia Pastrana, Regina Orozco, José López Velarde, Jovan Israel, Johnny Carmona, Ali Gua Gua, Kikis, Antonio Bertrán, Genaro Lozano, Las Vecinas de la Calle J, Roberto García, Marco Antonio Flores, Pepe y Teo, Gonzalo Angulo, Manu Nna, Sara Uribe, y muchísimas personas más que a través de diferentes plataformas —como la comedia, los blogs, la música, los dibujos, el teatro, la poesía, etcétera— nos ayudan a alzar la voz, a ver que no estamos solos y que las cosas siempre mejoran; nos ayudan a despertar el coraje necesario para unirnos a la lucha por nuestra comunidad, nuestra familia. Por esto, por nosotros, por los que estuvieron antes y estarán después, debemos de unirnos a esta causa en nombre del amor, de la libertad. ¡Logremos la ciudad utópica del amor!


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El texto anterior fue escrito por César Loz Rey.


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Aquí te compartimos 12 películas para entender el orgullo LGBT; o si la literatura es tu hitcon estos libros podrás comprender los derechos de los homosexuales a través de la historia.




Referencias: