Por qué ser un verdadero caballero ya no está de moda

Ser caballero es una actitud y no tiene nada que ver con tu nivel socioeconómico, apariencia física, vestimenta o nivel de influencia


“Vivir como Barbón es una decisión que va mas allá del tiempo”.


Eran las 7pm y yo me encontraba frente a la puerta del edificio. Desde pequeño mi abuelo me enseñó que la puntualidad es cortesía de reyes y mas tratándose de una invitación a cenar con una dama.


Toque el timbre, ella contestó con una voz sensual “bajo en 5 min”, obviamente no fueron 5 minutos, lo cual está considerado en el mundo de las bellas damas. Ese date me había costado trabajo y no habría motivo alguno que madreara mi entusiasmo.


Por fin abrió la puerta, sonrisa brillante, actitud espectacular, vestida para matar, en resumen todo perfecto.



La saludé tomándola de la cintura para llevarla al coche, cuando me dirigía a tomar la manija de la puerta, ella se adelantó y la abrió, volteándome a ver con cara de “yo puedo sola, gracias”, aún así intente cerrar la puerta, de nuevo ella se adelantó y la cerró.

Pasé por alto ese incidente y manejé al lugar, llegamos, entregué el coche al valet y cuando me doy cuenta, ella ya estaba afuera esperándome en la entrada. En ese momento el marcador se perfilaba a un “Bella Dama 2 - Barbón Caballero 0”.


El capitán de meseros nos llevó a la mesa y al momento de querer acercarle la silla, se acomodó sola. Importante hacer una pausa en esta historia, para aclarar que hasta ese momento la plática había sido muy buena; una mujer interesante, emprendedora desde temprana edad, creativa y con un gran poder de convencimiento.


Llegamos al momento de pedir vino, tarea que le pedí llevara a cabo, ya que ella habló de su gusto y experiencia en el mundo vitivinícola. Los alimentos no fueron la excepción, compartimos recomendaciones y hablamos de gustos culinarios y lugares del mundo. 


Aquí viene uno de los momentos clave de la noche; en uno de sus viajes al baño, identificó a uno de sus clientes, lo saludó y volvió a la mesa. Unos minutos después me dijo: “Es un cliente con el que tengo mucho compromiso, ¿te importa si nos sentamos con ellos?”.


Unos minutos después estábamos sentados ahí, con el cliente, entre risas y carcajadas, para luego arrancar una ronda de shots que llevó la noche a un lugar inesperado.



Me levanté al baño y cuando volví me encontré con un “ya nos vamos de antro, no te preocupes, ya pagué la cuenta, este cliente es muy importante para mí”.


Podría pasar por alto el detalle de cómo abrió la puerta en el uber y se subió, pero con el antecedente de arranque, no era cosa nueva en ese momento.


Un detalle importante a mencionar, durante gran parte de la interesante plática que tuvimos, dijo en repetidas ocasiones la frase: “Hombres y mujeres somos iguales, ya no existen barreras entre nosotros”.


Sentados en el antro (así de chavoruco como suena), le ofrecí acompañarla al baño cuando quisiera ir y cada vez que ella llegaba a la mesa yo me paraba a recibirla. Las caras de “qué raro este guey”, fueron y vinieron random, al punto de decirme “ya no te pares, que cansado”.


Como toda obra maestra, el cierre es la joya de la corona. Eran las 5am, salimos del antro y cuando le dije “te llevo a tu casa”, la respuesta fue “no, porque te vas a querer quedar conmigo y no está bien”.


Insisto en una cosa, en ningún momento dije que la pase MAL, que ella haya sido grosera o que no hubiera química, la falla tiene un nombre y se llama MUJERES Y HOMBRES NO SOMOS IGUALES.


En la época de nuestros abuelos (los papás de los Baby Boomers), los hombres recibían como parte de su educación, instrucciones de cómo tratar, cuidar y respetar a una mujer (¿venían en el manual de Carreño no?). El hombre tenía en sus responsabilidades proteger a su dama, cuidarla y siempre hacerla sentir con reina. Ojo, nada tiene que ver con machismo, se llama reglas de etiqueta y buenos hábitos.


La generación X todavía recibió este legado, mismo que no hemos sabido trasladar a los millenials. Hoy ser caballero ya no está cool o te hace ver teto, es mas chingón ser el más pedo de la fiesta o pagarle la peda a todos tus amigos, al final la puerta del coche la abren los choferes.


Ser caballero es una actitud, es una cualidad que nunca pasará de moda, no tiene nada que ver con tu nivel socioeconómico, apariencia física, vestimenta o nivel de influencia en la entrada de los antros.


Pero de la misma forma la caballerosidad necesita un territorio fértil donde crecer o lo que es igual, una dama se ve más linda cuando hace de la caballerosidad un requisito obligado para cualquier cabrón que quiera salir con ella.


Y a la pregunta de si volví a salir con este chava, el chiste se cuenta solo.


Abrazo con arrimón Barbones.



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Referencias: