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La obsesión que tienes por bajar de peso es la culpable de que engordes

9 de noviembre de 2017

Victoria Navicelli



¿Te ha sucedido que cuando has querido adelgazar en vez de lograr el cometido, engordas? Son muchas las personas que prueban cientos de técnicas para bajar de peso. Tratamientos, dietas, ejercicios que no parecen tener el efecto deseado. Pero, ¿por qué ocurre? Esto es debido a la influencia de la mente en la intención de bajar de peso. Es un dato curioso pero una constante. Hay personas que en su deseo de lograr el peso “ideal”, en realidad lo aumentan. Querer estar delgado se transforma en una obsesión, y es cuando comienzan las críticas a la técnica elegida y las frases típicas: "esta dieta no funciona", "es todo mentira", "para adelgazar hay que cerrar la boca, otra no hay", entre otras. Es recurrente en algunos consultorios el hecho de que, en este intento, las personas interesadas fallen, lo que despierta un gran sentimiento de frustración.

 

En estas consultas surge de todo: “personas que han pasado por diversos tratamientos y que ninguno ha causado efecto o, por lo menos, no el deseado. Empiezan a notar que su cuerpo no es el mismo y llega la desesperación por cambiarlo", analiza Débora Gutiérrez, nutricionista, quien agrega que cuando se detectan estas situaciones es cuando, rápidamente, se debe reflexionar sobre el vínculo que cada quien tiene con la comida, los hábitos alimenticios y las emociones que se ponen en juego a la hora de alimentarnos. Sí, leíste bien: emociones.


 

Todo comienza cuando no nos sentimos cómodos con nuestra imagen. En ello reside el primer gran problema: vernos reflejados en los demás, en el "supuesto" cuerpo perfecto escultural. "El cuerpo no es siempre igual. Hay personas que por su estructura física tienen tendencia a subir o bajar de peso. Pero esto es relativo, ya que todo depende del tipo de alimentación que se tenga, la cantidad de ingesta y la actividad física que se realice", agrega Gutiérrez. Prohibir alimentos no es la salvación, esto no favorecería con la causa, todo lo contrario: genera una obsesión con la comida. "La mente comienza a centrarse en los alimentos que consideramos como correctos y aquellos que no lo son. Entonces surgen pensamientos que interfieren en el querer adelgazar teniendo el efecto contrario", resalta la profesional.

 

La mente es tan poderosa que aquello que se presenta en forma constante, lo toma como real, como cierto, y se transforma en una obsesión. La idea de adelgazar ocupa un gran espacio en nuestros pensamientos y lo proyectamos en la vida que llevamos. Las emociones tienen un lugar en todo esto, ya que "aquello que no logramos resolver en nuestras vidas, lo suplantamos con la comida", dice la nutricionista. Además, tener en mente todo el tiempo "que queremos adelgazar" es, precisamente, lo que causa que no logremos concretar el deseo, a lo que aparecen los sentimientos de ansiedad, frustración e inseguridad.

 

Según Bárbara del Amo, coach y especialista en adelgazar, "en el mundo occidental la obsesión por adelgazar existe de una manera preocupante, y consiste en seguir un ideal de belleza que está basado en la delgadez extrema en la que no hay celulitis, ni muslos, ni grasa". Esto ha disparado la obsesión, pues estar delgado de una manera sana ya no es suficiente y para estarlo, como los cánones que dictan los anuncios y la moda, hay que vivir obsesionado con la comida y el cuerpo. 

 


"Pensar continuamente en la comida o el cuerpo hace que la mayor parte de la mente consciente sea invertida en este tema y, por lo tanto, deje poco espacio —mental— para asuntos que nos harían mucho más felices; ya que la mayor parte de la gente que ocupa su espacio mental en este tema pesa más de lo que le gustaría", dice Del Amo; en otras palabras, "su obsesión les lleva a estar en disgusto con su cuerpo".


Lo curioso es, ¿por qué al querer adelgazar algunas personas engordan? Bien, en función de esto la especialista en adelgazar comenta: "si nos repetimos una y otra vez que estamos gordos nos trataremos como si lo fuéramos, y, ¿qué hace una persona con kilos de más? Moverse poco, comer y beber en exceso, cocinar repostería, ir a restaurantes de moda, hacer viajes gastronómicos. Por lo que en vez de alejarse de esa realidad se acercan a ella, se creen cada vez más gordas". 

 

También añade que "si en su mente hay pensamientos constantes sobre comida es imposible que no termine por comer. Cualquier cosa en la que centremos obsesivamente nuestra atención la reproduciremos, es como entrenarte para hacer justo aquello que no quieres hacer. Si estuvieran obsesionadas con aprender mandarín ya lo hablarían a la perfección. La gente que naturalmente está delgada tiene otros temas prioritarios en su mente que no son la comida".

 

Aunque el aspecto emocional de igual forma tiene su participación en esto. Bárbara del Amo afirma que "las emociones son muchas veces el disparador de cualquier conducta: me pongo nervioso y como. Las personas que comen de más no lo hacen con hambre, sino porque tienen una asociación muy fuerte con la comida – emoción", como dos pegatinas que no se pueden despegar, ejemplifica; "se siente inseguras y comen. Al final no se dan ni cuenta de la emoción, sólo son conscientes de que comen sin poder pararse aunque no tengan hambre. Es una adicción”.




En función a esta idea de "adicción", Gutiérrez comparte que —por una obviedad— la alimentación forma parte de la supervivencia, de estar vivos. Es nuestro combustible diario, pero el problema radica cuando ubicamos la comida como lo más importante de nuestro día". Le damos más valor de lo que merece, ese es el momento en el que tenemos que detenernos y pensar: ¿qué es lo que remplazamos con cada bocado? Al enfocar la mente en lo que generará la comida en nosotros es cuando las dietas no tendrán éxito y, en vez de adelgazar, engordaremos.


Ahora si la mente tiene participación en los deseos de adelgazar y la dieta no funciona, ¿qué otra cosa se puede hacer? Esta idea la sintetiza Del Amo al decir que, "la dieta que funciona es la de quererse a uno mismo y entrenar para 'despegar' esas dos pegatinas. Hay que hacer abdominales de voluntad y flexiones de amor propio. Requiere un trabajo interno no estar a dieta. Cuando una dieta funciona para siempre es porque esa persona, a través de la dieta, ha cambiado por dentro, ha encontrado una nueva manera de relacionarse con la comida y con su cuerpo, una nueva manera de ser".


En la misma sintonía Gutiérrez aclara que para lograr el cometido de perder peso es importante mantener una rutina física y emocional: caminar al menos 15 minutos diarios, realizar alguna actividad que nos permita estar en contacto con la naturaleza para despejar la mente, realizar alguna práctica que alimente el espíritu y genere satisfacción. "La dieta, más allá de la propia alimentación, tiene que ver con calmar la mente y dejar de lado la obsesión por la comida y el cuerpo perfecto".

 


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¿Conoces en qué consiste la dieta alcalina? Te compartimos las razones por las que esta dieta es la única que mejorará tus hábitos alimenticios.

TAGS: Alimentación Consejos
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Victoria Navicelli


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