Estilo de vida

3 razones por las que debería empezar a preocuparte el sistema de salud en México

Estilo de vida 3 razones por las que debería empezar a preocuparte el sistema de salud en México


Cuando eres joven las crudas, desaparecen con una cerveza y un consomé. Crees que así será para siempre hasta que un día despiertas y ya no sabes si lo que sientes es consecuencia de la fiesta de anoche o fuiste abducido mientras dormías y te quitaron un par de órganos vitales. Si consigues levantarte, no vas por barbacoa, sino por un suero. Primero culpaste al mezcal sin etiqueta, luego a los tacos de tripa que no debiste haber cenado, pero cuando esto comienza a pasarte incluso cuando bebes dos cervezas, sabes que es momento de aceptar que no te estás haciendo más joven.


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Tarde o temprano el cuerpo te pasará la factura de tu estilo de vida, ¿estás preparado para pagarlo? De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud, los jóvenes mexicanos tenemos todo lo necesario para ser viejos enfermos y achacosos. De la población entre los 20 y los 29 años, 23 % es hipertensa y 3.3 % diabética. Si esta tendencia se mantiene, los que hoy somos jóvenes no tendremos más opción que cuidar de nosotros mismos porque todo parece indicar que el sistema de salud en México no tendrá la capacidad de atendernos dada su alarmante situación actual:


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Precariedad y descuido


Si has sido atendido en el Seguro Social, sabes que las bancas pueden ser camillas y que la atención tarda en llegar entre tres horas y tres meses. También sabes que un médico tiene la capacidad de atender hasta 100 pacientes en un día y que las enfermeras pueden hacerte sentir peor sólo con una mirada. La capacidad y los recursos de los centros de salud son insuficientes y esto se refleja en la calidad del servicio. En promedio, los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destinan 9.3 % de su Producto Interno Bruto, mientras que en México no llegamos al 6.5 %.


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Falta de medicamentos


Te dan tu receta, pasas a la farmacia y no tienen cuatro de los cinco medicamentos que necesitas, entonces sales del hospital con una lista por surtir y ocho cajas de omeprazol para proteger tu barriga cuando empieces a tomar las medicinas que te falta comprar, ¿te suena familiar? Un estudio de la OCDE reveló que el 33% de las re­cetas emitidas en el Seguro Popular no se surte en la institución debido a la falta de medicamentos.


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El Seguro es un privilegio que no es para todos


Si te quejas del Seguro Social, quizá te consuele saber que al menos tienes seguro. Según cifras de la Secretaría de Salud, sólo el 45% de los hogares en México tiene acceso a algún sistema de salud pública (IMSS, ISSSTE o Seguro Popular). En el caso de la Ciudad de México, datos de la Secretaría de Salud capitalina (SEDESA), señalan que en el 2016, 43.7% de la población no contaba con seguridad social; es decir, 3 millones 862 mil 300 personas tendrán que recurrir a un hospital privado en caso de enfermedad.


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Cada vez habrán más pacientes que atender


Hoy en día el 68 % de la población mayor de 20 años tiene sobrepeso y obesidad, factores que constituyen un grave riesgo para desarrollar los padecimientos que más vidas cobran en México: diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares. Además del incremento de las enfermedades degenerativas, el sistema de salud tendrá que enfrentar la creciente demanda de una población que tiende a hacerse vieja. Se calcula que en unos años habrá más adultos mayores de 60 años que niños menores de 14 en México.


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En resumen, tenemos un sistema de salud precario y con recursos insuficientes, casi la mitad de la población no tiene acceso a él y los que sí, reciben una atención que está lejos de ser digna. Y, por si no hubiesen ya suficientes retos, todo parece indicar que en los próximos años habrá más personas enfermas y adultas mayores demandando atención médica.


Quizá por ahora el asunto del sistema de salud en tu ciudad te parece lejano, pero recuerda, un día eres joven y al otro tienes que preguntarte cuál es tu número de Seguro Social y cuándo te toca tu siguiente cita.