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Qué podría pasar si dos personas que son primos tienen un hijo

17 de julio de 2018

Griselda Sulbaran

Los primos, también llamados primos hermanos o primos primeros, comparten 12,5 % de su ADN

En la serie cómica Arrested Development (Mitchell Hurwitz, 2003) el personaje George Michael, interpretado por Michael Cera, se siente profundamente atraído por su prima Maeby (Alia Shawkat). Todo a raíz de un arranque de emotividad y una sesión de besos aparentemente inocentes. Lo que comenzó como un desliz de la curiosidad adolescente, se convierte a lo largo de la historia de la serie en un verdadero dolor de cabeza y detonante de crisis existencial para George Michael. Por un lado, su organismo le pide a gritos que obedezca a su corazón, mientras por el otro la culpa, el tabú y saber que no es correspondido por su prima en ninguna de las ocasiones incómodas que comparten lo agobian. Más adelante se sabe que en realidad no hay ningún vínculo consanguíneo entre ellos, pero eso es un spoiler que no vale la pena traer tanto a colación. El punto primordial es el que reside en esos sentimientos encontrados del tímido y ansioso George Michael, tan generalizado en parte de la cultura colectiva, en la que desde siempre ha levantado todo tipo de suspicacias.


George Michael y Maeby



¿Qué podría ocurrir si ese encuentro resultara en procreación? ¿Cómo sería ese hijo?


Tal vez entraste a este artículo por el morbo que pueden generar las discusiones sobre las relaciones incestuosas. Al fin y al cabo los matices de la cultura latinoamericana pueden desdibujar ciertos límites con dichos osados como "la carne de primo se come", pero queda claro que más que un simple comentario seudochistoso, hay incrustado en el imaginario colectivo una preocupación latente, tal vez avivada por mitos y referencias culturales. Un ejemplo de ello es la advertencia de Úrsula Iguarán, uno de los personajes protagonistas de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, cuando sostiene que los bebés producto del incesto pueden nacer con cola de cochino.




Pensemos por ejemplo en este escenario: un hombre y una mujer se conocen, se gustan, contraen matrimonio y tienen hijos. Años después, descubren que son primos.


Esto les pasó al actor Kevin Bacon y su pareja, la actriz Kyra Sedgwick, cuando lo descubrieron en un programa de televisión que hizo un estudio de su árbol genealógico. El asunto es material para todo tipo de chistes, por aquello de la regla de seis grados de separación de Kevin Bacon. Tampoco hay que hacer a un lado la decisión consciente, como la del escritor peruano y premio Nobel Mario Vargas Llosa, quien tuvo tres hijos completamente sanos (Álvaro, Gonzalo y Morgana) con su prima Patricia Llosa Urquidi. Otro caso destacable es el de Albert Einstein y su segunda esposa (y prima), Elsa Einstein. Estaban emparentados por el linaje materno y paterno: sus madres eran hermanas y sus padres primos.


Sosie Bacon con sus padres, Kevin Bacon y Kyra Sedwic


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Mario Vargas Llosa y Patricia Llosa


El vínculo entre consaguíneos incluso fue común entre la realeza de civilizaciones antiguas, como los egipcios. Amenhotep III se casó con varias de sus hijas, por ser ésa la práctica de ciertas deidades, como Osiris, quien se unió con su hermana Isis. Otra razón para tener una relación incestuosa era conservar la pureza de la sangre y no dividir por herencias o méritos los territorios dominados. Pero ¿qué podría suceder entre primos? ¿Por qué el tabú? Como medidas legales, incluso está prohibido este tipo de uniones en varias jurisdicciones del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, 31 estados penalizan el matrimonio entre primos.

Al margen de lo moral y ético, ¿se fundamenta o no el miedo a terminar, por cualquier circunstancia, embarazada de un primo? Según un estudio coordinado por Yaniv Erlich, científico de data de la Universidad de Columbia y especialista en ADN, no hay un riesgo tan preocupante para tus hijos si tú y tu pareja son primos, pues las probabilidades de engendrar a un bebé con problemas genéticos no es tan elevada como se solía pensar. La data revela que éstas oscilan entre 1,7 y 2 %. Para empezar, hay que tomar en cuenta factores históricos y sociales. En siglos pasados, la movilidad de las personas estaba considerablemente más reducida en comparación con el presente, lo que mantenía a potenciales parejas de un mismo árbol genealógico bastante cerca. Esto cambiaría con el paso de los años, durante la Revolución Industrial y otros procesos que generaron una movilidad más amplia de las personas, migraciones masivas, etc.



Por otro lado, es preciso considerar el porcentaje de información genética que comparten las personas según su parentesco. Los primos, también llamados primos hermanos o primos primeros, comparten 12,5 % de su ADN. En comparación con los hermanos, que al igual que los padres e hijos, comparten aproximadamente 50 %, es un número bastante bajo, pero cualquier niño que resulte de una unión de este tipo de unión ciertamente contará con genes similares, lo que podría generar inconvenientes. Todo se resume a las bondades de la diversidad genética. Algo que el material genético de la madre no pueda aportar probablemente pueda ser suplido por parte del padre. Muchas enfermedades y carencias biológicas se resuelven gracias a este factor, pero si los progenitores son similares genéticamente, tal vez ambas versiones de un gen se anulen. La estadística habla por sí sola: entre 4 y 7 % de los hijos nacidos de primos presentan defectos de nacimiento, mientras que entre 3 y 4 % de los de padres con parentesco más lejano registran anomalías. Tal vez es muy poco, pero es algo. El gran problema estaría en complicar más las cosas. Por ejemplo, si la próxima generación de niños también se une con sus primos, tendrán descendencia con más ADN en común, lo que se traduce en una probabilidad mucho más elevada de presentar defectos de nacimiento.

***

El Big Data no miente, contrario a las personas, quienes pueden jugar con el factor emocional y social para favorecerse y guardar ciertas apariencias. Mientras en la vida real muchos se ponen una máscara para que sus deseos pasen inadvertidos, en el mundo digital la verdad es desnudada y almacenada para seguir alimentando fantasías.

TAGS: Sexualidad cuerpo crowdsourcing
REFERENCIAS: La Información Mujer Global Popular Science Slate Muy Historia

Griselda Sulbaran


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