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ESTILO DE-VIDA

Quería que fuéramos eternos, pero no, mi amor no te fue suficiente

Me dejaste queriendo que fuéramos eternos, pero no, mi amor no te fue suficiente.

Lo deseaba al despertar, al dormir y al soñar; lo deseaba desde el día que te conocí, desde que te vi por primera vez. Lo deseaba desde que susurraste te amo en mi oído en medio del concierto de nuestra banda favorita. Deseaba que fuéramos eternos desde que, por primera vez, te vi llorar, desde la primera vez que me besaste y dijiste que ya habías soñado con ese momento antes. Deseaba que fuéramos eternos aun cuando ya no lo éramos, cuando el amor se te iba acabando y el mío ya no era suficiente para los dos.

Nos fuimos esfumando como el humo en el aire, nos consumimos como lo hace un cigarrillo y nos enfriamos como un café sin terminar. Los abrazos se te agotaron y ni hablar de los te amos, esos se fueron junto contigo en tu bolsa izquierda del pantalón. Los besos ya eran fríos y las caricias peor, eran el mismo invierno en tu piel. Yo me acercaba a ti queriendo recuperar ese calor que se había ido con la primavera, intentando regresar, tan sólo un instante, a esa eternidad nuestra que nos mantenía enamorados. Pero ése era el problema: que ya no estabas enamorado.

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Te fuiste borrando como las gotas que quedan en la ventana después de una tormenta y, luego, al terminar, se van con el calor. Te fuiste porque ya no había más para mí; no había abrazos, ni besos ni caricias, mucho menos amor. No tenía otra opción, debía dejarte ir antes de que terminaras por congelarme a mí también que, aunque te daba todo, no fue suficiente para que me amaras como lo hice yo.

Te deseaba en todo momento, te deseaba desde siempre y hasta nunca. Te soñaba y te anhelaba; creía que en la cama compartíamos el mismo sueño y la misma meta, pero nunca fue así, tú nunca soñaste con que fuéramos eternos, con encontrarnos en otras vidas, con ser el uno para el otro.

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Nunca fue suficiente lo que yo hice por ti y, para ser sinceros, tampoco lo fue lo que hiciste por mí porque nunca me diste verdaderamente lo que necesitaba. Sólo fui un destino en el cual descansaste algunas temporadas, algunos cambios de estación y, al llegar la tuya, te fuiste con las hojas que mudan de ramas, con el clima que cambia, con los colores del cielo, con las flores y con tu frío.

Me dejaste esperando a que fuésemos para siempre, con el corazón al mil por hora, el alma caliente, el cuerpo tibio; me dejaste con el amor que te tuve a punto de explotar, con las ganas y con y con el deseo. 

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Me dejaste queriendo que fuéramos eternos, pero no, mi amor no te fue suficiente.

VER MÁS:
No fuimos nada y, aunque me alegre de que estés con alguien más, me rompió el corazón.
No te di ni la mitad de lo que tenía para ti y terminaste yéndote.
Fuimos una historia breve pero no hay día que no deje de pensar en ti.

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