4 razones por las que la masculinidad tóxica está matando a los hombres

Lunes, 15 de enero de 2018 17:48

|Fran Mancera
masculinidad toxica

El condicionamiento que sufren los niños desde pequeños para convertirse en hombres los lleva a adquirir comportamientos temerarios en la vida adulta, y poner en riesgo su vida.



Hace unos meses, las investigadoras María Himmelstein y Diana Sánchez lanzaron un mensaje claro a los hombres del mundo: son sus propias necedades —conscientes e inconscientes— las que los matan. Partiendo de la premisa de que los hombres viven menos que las mujeres en igualdad de condiciones, se llevó a cabo un estudio para averiguar las causas. La conclusión principal a la que se llegó fue que el condicionamiento que sufren los niños desde pequeños para convertirse en macho-proveedor-sin emociones, los lleva a adquirir comportamientos temerarios en la vida adulta; y lo que es peor, a no pedir ayuda cuando tienen un problema real. En resumen, que la masculinidad tóxica está acabando con los hombres.


Los 4 puntos que te presentamos a continuación son una guía de bolsillo sencilla para esas situaciones que podrían poner en jaque tu autopercepción. Veamos algunos de los mantras que la masculinidad tóxica nos ha metido por las orejas durante años y cómo se pueden evitar.



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1. Tienes que aguantar como hombre


Es posible que cuando eras pequeño y llorabas en el parque porque te habías caído, te tiraran como único salvavidas un anticuado “tienes que aguantarte como los hombres” o “los hombres no lloran”. Pues bien, los hombres sí lloran; ya sea en el lavabo o en la barra del bar, pero lloran. De hecho, llorar es muy sano, ya que te ayuda a expulsar la rabia contenida y mitigar el dolor, tanto físico como emocional. La idea de que un hombre tiene que aguantar cualquier cosa que la vida le eche para no ser una “nenaza” se ha enquistado preocupantemente en nuestro cerebro. Quizá no tiene mucha importancia cuando se trata de una rodilla pelada o beber más tragos de tequila que tus amigos, pero la cosa se complica con la edad.


Es ahí cuando la ansiedad, el estrés, las depresiones, el alcoholismo, los suicidios y demás pandemias de la era moderna se disparan en el género masculino. Estos trastornos del comportamiento se han multiplicado en los últimos años bajo la idea de que si los sufres, es porque eres débil. Las investigadoras también apuntan a una tendencia muy elevada por parte de los hombres a disimular los síntomas de las enfermedades cuando van al médico. Lo cual conlleva unas consecuencias obvias.


El consejo aquí es tajante. Si lo que te pide el cuerpo es llorar, entonces llora. Pero si notas que algo serio no va bien, lo mejor es que contactes rápido con un profesional y seas totalmente sincero. Recuerda que nadie te dará un premio en la puerta del médico por haber parecido un machote. También es recomendable que practiques mindfulness para sobrellevar las cargas del estrés diario.



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2. Tienes que hablar como hombre


Por lo visto no basta con serlo, también hay que parecerlo. Si te preguntan cómo hablan los hombres, seguramente te vengan a la cabeza un montón de estereotipos que se han filtrado a cuentagotas en nuestros modelos de conducta. Pero lo cierto es que cualquier persona, hombre o mujer, tiene derecho a hablar como quiera. La idea de que los hombres no pueden hablar de sentimientos entre ellos es una estupidez. Siempre se les ha dicho que hacerlo es de mujeres, pero la verdad es que es de personas.


Prueba expresarte con emoción y sentimiento, verás que la gente a tu alrededor te comprenderá mejor. Es una regla básica para la comunicación. Hasta aquí la forma, luego está el contenido. Es posible que no te interesen los coches, el fútbol o cualquier otro tema asociado al género masculino, y eso en algunas conversaciones te puede resultar un poco aburrido. El consejo es que intentes que dar tu punto de vista imparcial sobre el tema. También puedes preguntar su opinión a los que no estén interviniendo en ese momento, así harás más dinámica la conversación y te convertirás en el moderador, para poder seguir hablando con tus amigos sin dormirte. Lo importante aquí es entender que no hay temas que sean más o menos de hombres. Si no encuentras hueco para hablar de lo que te gusta, tal vez estás con las personas equivocadas.



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3. Tienes que comportarte como hombre


Una de las grandes trampas de la masculinidad tóxica, como apuntan las investigadoras, es la temeridad irracional y extrema. Ir más rápido que nadie el coche, beber más que nadie, pelearte más que nadie, ganar más que nadie, ser más fanfarrón que nadie y en general, ser más idiota que nadie. Parece que los hombres tienen que estar constantemente reafirmándose en su hombría a base de testosterona. Pero si necesitas gritar a cada momento lo hombre que eres, quizás es que no crees en ti mismo. A menudo, esto sólo demuestra la falta de confianza y la fragilidad de algunos.


Comportarse como un hombre también viene estrechamente ligado con ocultar las emociones, especialmente el miedo. Pues bien, las emociones son incontrolables y el miedo es un poderoso mecanismo de supervivencia para el ser humano. Sin miedo estaríamos todos muertos.



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4. Tienes que ser un hombre


En definitiva, todo se reduce a eso. Hay que ser un hombre, como si haber nacido varón no fuera suficiente. El concepto de masculinidad tóxica se ha extendido como un virus; ha logrado anclarse en nuestro subconsciente para causar frustración cuando no encajamos en sus estándares de calidad. Esa frustración, ese miedo al fracaso, busca anular tu esencia para formar parte de un rebaño que exalta la individualidad extrema; con el único objetivo de alcanzar una ilusión ficticia de éxito, ya que en su lógica sólo importa la proyección del ego. Una paradoja que está acabando con todos y que es la antítesis de lo que un hombre debería ser. Para desarrollarse como ser humano y vencer la masculinidad tóxica es imprescindible cultivar la inteligencia emocional y la empatía, no ser un montón de testosterona con patas.


El consejo final es que nunca permitas que nadie te diga cómo debes ser. Lo más valiente que harás en el mundo es ser tú mismo y reconocer cuándo necesitas ayuda. Pero por ello te señalarán e intentarán arrastrarte otra vez al rebaño. Aunque por encima de todas esas mentes grises está la tierra prometida de la autoaceptación, y nada merece más la pena que llegar hasta allí. Esperamos que esta guía de supervivencia te sirva de algo para conseguirlo, buen camino.



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REFERENCIAS:
Fran Mancera

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