Resiliencia: la capacidad que debes desarrollar si quieres aprender a superar lo que te daña

Lunes, 30 de octubre de 2017 21:24

|Karen Saenz
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Descubre la estrategia personal para afrontar las situaciones de adversidad con éxito.

¿Recuerdas la última vez que fuiste muy creativo, improvisaste de forma efectiva o arreglaste algo sin contar con las herramientas? Seguro todos hemos experimentado algo parecido y esto tiene una explicación: la neurociencia ha concluido que tenemos mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportamos mejor la presión, brindamos una sensación de control frente a los acontecimientos y mejoramos nuestra capacidad para afrontar retos.


Ante una situación estresante y trágica es importante saber en qué radica la diferencia de la afectación emocional en cada uno de nosotros; en la psicología, uno de los personajes más representativos del tema es Viktor Frankl, quien sobrevivió al Holocausto, pero tanto su esposa como sus padres fallecieron en los campos de concentración. Explica en su libro El hombre en busca del sentido, la experiencia que lo llevó al descubrimiento de la logoterapia que utiliza para encontrar aquellas razones que le hacen aferrarse a la vida incluso en las condiciones más extremas de sufrimiento.


Y es verdad, todos tenemos la capacidad de afrontar la adversidad, pero, sobre todo, la capacidad para lograr aprender y ser más fuertes gracias a dicha experiencia. Esto se conoce como resiliencia, la capacidad humana para hacer frente a las desgracias de la vida, superarlas o incluso ser transformado de manera positiva por ellas. En la actualidad este término no sólo es una cualidad personal, también de las empresas y de las ciudades que sean capaces de afrontar diversas situaciones de riesgo.


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Esta resistencia se prueba en situaciones de estrés, pérdida, maltrato, abuso, enfermedades, fracaso, catástrofes naturales y pobreza extrema. Inicialmente se pensaba que era una condición innata, pero hoy se sabe que existen diversos factores para desarrollarla e incluso se dice que todos contamos con alguna estrategia de afrontamiento de acuerdo a nuestra etapa de vida, según factores individuales, familiares, sociales y culturales.


La diferencia entre cada estrategia es lo siguiente: ¿en qué nos enfocamos para superar las situaciones de adversidad? ¿Nos centramos en el problema, en nuestras emociones, o evitamos el tema? Por ello, te compartimos algunas estrategias para gestionar nuestras emociones y convertirnos en personas resilientes:


Establece alianzas


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Es importante aceptar y solicitar ayuda cuando la necesitamos, el apoyo de personas que nos quieren y nos escuchan nos permite experimentar distintas emociones, desde las más intensas hasta llegar a la calma; de esta manera, se expresa y se avanza. Por otra parte, estar activo en grupos sociales, por ejemplo, ser voluntario, nos proporciona esperanza, nos motiva a buscar soluciones colectivas y, al mismo tiempo, si logramos ser resilientes podremos ayudar a otros.



Reconoce lo que no conocemos


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En ocasiones, lo difícil de la adversidad es la incertidumbre, es decir, que una situación nos duela no quiere decir que no podamos, sino que significa: "está bien, no es lo que esperaba, no sabía que esto pasaría, ahora no sé qué hacer, ¿por qué a mi?".


"Pensar fuera de la caja" es una buena estrategia para mantener las cosas en perspectiva. Esto quiere decir que es necesario ver el cambio como una constante en esta vida y considerar la situación estresante o dolorosa desde un contexto más amplio; además, si mantenemos una perspectiva real de su alcance, eliminamos los supuestos negativos automáticos y permitimos que el pensamiento creativo genere nuevas ideas.


Redefine tu historia


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Cada uno de nosotros tenemos una historia diferente en cada etapa de la vida; las crisis son momentos en los cuales hay cosas que no están a nuestro alcance, pero lo que sí depende de nosotros es la forma en que interpretamos lo que sucede y con ello cambiar nuestra capacidad de reacción ante estas situaciones. Pensemos en todas las ocasiones anteriores en que hemos logrado salir adelante después de una ruptura, un fracaso, o una pérdida. Nunca se viven de la misma manera dos momentos, pero si estamos vivos es porque contamos con una oportunidad de planear hacia delante.


Leer o escribir es una buena idea para dimensionar nuestra experiencia y motivarnos a redefinir nuestra historia. En vez de enfocarnos en aquello que no podemos cambiar ni lograr, pensemos en las cosas que logramos hoy y que nos ayudarán a llegar a nuestra próxima meta.


Aprende algo nuevo


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Es probable que en una situación de adversidad, escuchar a alguien decirte "de todo se aprende" resulta un cliché; sin embargo, es verdad, en vez de luchar contra la desgracia, la podemos convertir en un camino para descubrirnos y reconocer nuestro crecimiento personal.


Un ejemplo de esto es empezar a tocar un instrumento, practicar algún deporte, aprender un idioma, entre otros. Con ello fomentamos la autoconsciencia y la autoestima, es decir, nuestra fuerza aún en momentos de vulnerabilidad, desarrollará la confianza en nuestra capacidad para crear soluciones.


Hazlo por ti


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Ante una situación difícil y dolorosa, la prioridad somos nosotros, así que empecemos por cubrir nuestras necesidades —sueños, alimentación, ocio, etc.— y realizar actividades que disfrutemos y nos relajen, esto nos beneficiará más de lo que creemos. Por ejemplo, según la neurociencia practicar ejercicio de manera regular favorece a la producción de hormonas de la motivación —dopamina—, la que alivia el estado de ánimo —serotonina—, y la que causa felicidad —endorfina—.


Cuidar de nosotros es indispensable para mantener nuestra mente clara y mantener la calma, y así poder tomar decisiones objetivas, estar preparados para cualquier situación inesperada que requiera resiliencia.


Es verdad, siempre habrá situaciones complicadas pero no son estáticas, sino que cambian y a su vez requieren de cambios en nosotros, como bien lo dijo Viktor Frankl: "Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento".



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Así como la resiliencia se desarrolla, también puedes conocer estos pasos para administrarte y lograr tus objetivos a largo plazo.





REFERENCIAS:
Karen Saenz

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Colaborador
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