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¿Por qué ser una mujer infiel es un acto de liberación?

10 de noviembre de 2017

Olympia Villagrán

El tener un trabajo y poder ser independientes vuelve posible que una mujer infiel no suponga que lo perdió todo al engañar a su pareja y terminar su relación.



Antes de acabar de leer este párrafo ya habías deducido que sólo intento justificar la infidelidad de las mujeres para que todas podamos engañar a nuestras parejas sin consecuencias ni remordimientos. Tal vez ya comentaste lo idiota que te parece la autora de este artículo y lo pobre que es este medio. O bien, el título te sonó al discurso de una mujer que se proclama independiente y con autoestima con el fin de excusar cada uno de sus errores. ¿No es así?


Contrario a todo lo que pensaste sobre por qué ser una mujer infiel es un acto de liberación, el contexto alrededor del que planteamos este tema se refiere la lucha detrás del mismo. Es decir, el término libertad no lo empleamos como una justificación para la infidelidad, sino como la razón que aboga por la corporalidad. Ésta se refiere al hecho de que nadie le pertenece a nadie.



Entendiendo esto, es inconcebible si quiera imaginar que hoy siguen existiendo 9 países en los que a las mujeres infieles se les castiga con pena de muerte.


Esa información hace que cambie la perspectiva de cualquiera sobre la infidelidad, pues –como muchas situaciones en nuestra sociedad actual– para los hombres las consecuencias de engañar a su pareja no se asemejan ni un poco a las que recaen sobre el género femenino. Una vez más la inequidad entre géneros no sólo le quita libertad a las mujeres para decidir sobre su cuerpo y sus sentimientos, sino para ejercerse como seres con derechos tan básicos como la propia vida.



Para comprender por qué la infidelidad –en el caso exclusivo de las mujeres– es sinónimo de liberación, hay que conocer el proceso de transformación que ha tenido este concepto. La acción de engañar a una pareja cambió, se actualizó y se renueva periódicamente: se sabe que desde 1990 la tasa de féminas que han engañado a sus compañeros ha aumentado un 40 %, mientras que la de los varones parece mantenerse al mismo nivel. ¿Por qué? La siguiente explicación es la respuesta a por qué la infidelidad de las mujeres deviene, en cierta medida, de un acto de liberación.



«(...) aparte del auge de los anticonceptivos, la mayor autonomía económica de la mujer y el fin del miedo al divorcio, con leyes que obligan a los maridos a contribuir al mantenimiento de los hijos. Pero, para saber los motivos reales de este incremento, las mujeres tendrían que estar al mismo nivel que los hombres y eso no ha ocurrido todavía. La sociedad sigue penando más el adulterio femenino que el masculino. De hecho, todavía hay nueve países en el mundo en los que a la mujer infiel se la castiga con la pena de muerte, mientras que para justificar el engaño del hombre hay toda una serie de teorías evolutivas y biológicas que lo explican».



Así lo explica la escritora de The Secret Life of the Cheating Wife: Power, Pragmatism and Pleasure in Women’s Infidelity, Esther Perel, para una entrevista realizada por SModa.


Ademas, una de las razones principales por las que las mujeres se sienten tentadas a tener un affair es la insatisfacción sexual que viven al lado de su pareja. La socióloga Alicia Walker entrevistó a un grupo de chicas y adultas que habían engañado a sus esposos o novios, y la mayoría explicó que no se sentían satisfechas en el plano sexual. Una vez más la liberación forma parte de este acto, pues evidentemente nuestras abuelas –o incluso nuestra madres– no pensaban ni se atrevían a ser infieles ya que, de ser descubiertas, el estigma sobre ellas arruinaría sus vidas por completo.



Las condiciones por las que las mujeres y algunos hombres han luchado tantos años forman parte de esta liberación; el tener un trabajo y poder ser independientes vuelve posible que una mujer infiel no suponga que lo perdió todo al engañar a su pareja y terminar su relación.



Como ése existen muchos ejemplos con los que podríamos explicar por qué ser una mujer infiel es un acto de liberación. Mismos que en ningún momento tienen como objetivo justificar el engaño, cada quien analiza y califica la infidelidad desde su perspectiva. Sin embargo, la decisión de tener una aventura es parte de la liberación femenina porque ningún ser humano merece morir por cometer una infidelidad, ya que –técnicamente– éste está decidiendo qué hacer con su propio cuerpo y sus propias emociones.


TAGS: Psicología Mujeres Infidelidad
REFERENCIAS: SModa

Olympia Villagrán


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