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ESTILO DE-VIDA

Straight Edge: las personas que deciden vivir sin drogas ni alcohol

Por: Diana Garrido 26 de septiembre de 2017




«A Sid, mi pobre amigo, lo mataron las drogas que consumió cuando entró a la banda, pero la culpa es de los narcotraficantes y su mafia, de no ser por ellos no tendríamos sustancias ilícitas, además él era muy débil. Yo no necesito de drogas, ni alcohol, ni un Rolls-Royce, tampoco de vivir en Francia. No necesito nada más que de mí».


—John Lydon

El único punk legítimo que sobrevive es John Lydon, el cantante pelirrojo de Sex Pistols. Hasta la fecha él sigue protestando y luchando contra todo lo que considera inmoral, no apropiado y vulgar; es decir, en contra del gobierno y la autoridad que dicta cómo y por qué vivir. Contrario a Sid Vicious, Lydon no siguió con los estatutos de un rockstar; se alejó del consumo drogas y alcohol, mismo que mató al bajista. El cantante optó por una vida libre de sustancias y bebidas que le destruyeran el cuerpo, tal cual sucedió con su amigo. Pero el origen de su abstinencia va más allá de la salud, esa decisión en realidad es parte de la cultura punk.

Esta filosofía es promovida por el movimiento Straight Edge, una subcultura del hardcore punk que nació a principios de los 80, cuando las fiestas de los Rolling Stones o de Freddie Mercury albergaban decenas de drogas y mucho alcohol. Al mismo tiempo, el punk se desviaba hacia lo que al principio había rechazado: los excesos y la diversión sin sentido. Este movimiento pretendía regresar a los "descarriados" al camino de la verdadera esencia contracultural que establecía el género. Más que una filosofía era un estilo de vida que toma su nombre de una de las canciones más famosas de la banda más representativa del hardcore punk, Minor Threat. El rechazo al alcohol, las drogas e incluso al tabaquismo por parte de esta tribu urbana también se debe a que ellos no desean ni necesitan alterar su percepción por medio de excesos que distorsionen la vida misma.

«Soy una persona como tú, pero tengo mejores cosas que hacer que holgazanear y joder mi cabeza [...]; que aspirar mierda blanca por la nariz», dice la canción a toda una generación que nació hace más de 40 años. Los Straight Edge prefieren llevar una vida lejos del consumismo que, obviamente, implicaba apoyar el narcotráfico. Los más radicales y extremos tenían una negativa inminente también al sexo, ya que ven a las parejas y a los animales como un objeto que se consume; preferían tenerlos como amigos sin interés alguno.

A lo largo de cuatro décadas los Straight Edge han modificado su estilo de vida para incluir la defensa de los derechos de los animales y el veganismo en su filosofía. Los SXE, abreviación del nombre de esta subcultura, consideran que el consumo de sustancias es el arma de manipulación más poderosa del sistema.

Por todo lo anterior el número de seguidores de las bandas SXE aumenta y disminuye, además los Straight Edge adquieren características nuevas cada que una generación surge. No obstante, es muy fácil reconocerlos ya que portan una X en la ropa, así, si visitan un bar o asisten a una reunión, no hay manera de que les ofrezcan alcohol o alguna otra sustancia.

Mostrar el rechazo a los malos hábitos que –además de dañar la salud– afectan a la sociedad es el objetivo de los seguidores del movimiento. En el afán de enaltecer ese nihilismo los seguidores del Straight Edge logran, con mucho orgullo, rechazar los excesos para luchar contra un sistema viciado.

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Los seguidores de esta ideología seguramente se preguntaron en algún momento qué le pasa al cuerpo al dejar de tomar alcohol o si en realidad algunas drogas pueden otorgar beneficios.


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