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Por qué la comunidad transexual sigue siendo discriminada aunque la OMS diga que no

19 de junio de 2018

Eduardo Limón

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud ha intentado proteger a la comunidad trans de la discriminación, sabe perfectamente que sólo ha movido los estigmas de lugar.

Esto es un logro a medias. No nos dejemos encantar por un paliativo del discurso como éste. El pasado 18 de junio de 2018 la Organización Mundial de la Salud ha dicho que no consideraría más a la transexualidad como una enfermedad mental. Bravo. Sin embargo, le ha removido del capítulo dedicado a Trastornos de la personalidad y el comportamiento para enviarle a la lista de Condiciones relativas a la salud sexual y ser llamada una "incongruencia de género”. ¿Estás segura, OMS? ¿Fue lo mejor que pudiste alcanzar? Esto no representa una victoria para la comunidad LGBT+. Mucho menos para la colectividad trans.


Aunque la OMS ha querido alejarse de aquella concepción en que la transexualidad es considerada una enfermedad, misma que requiere diagnóstico y tratamiento, le ha reconocido como una situación vinculada con los servicios de salud –para los que tiene considerado un nuevo capítulo en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE)– que resulta igual de miope y estigmatizante que la catalogación anterior.



El argumento que toma hoy la OMS para respaldar su decisión es que en muchos países sólo se cubren con las políticas públicas lo que está mencionado en la CIE; situación que pone en entredicho a las necesidades de la comunidad trans para recibir atención médica durante sus procesos de cambio de género o sexo. Premisa bastante válida si es que tomamos en cuenta que, efectivamente, los servicios de salud en diversas naciones podrían abandonar sin reparo a las personas que necesiten modificar su cuerpo.



No obstante, y a pesar de que hayan sacado a la transexualidad del grupo de enfermedades mentales, se sigue situando a las personas trans en una inferioridad validada en el lenguaje y su mención, la cual parte de la comparativa entre lo que es congruente y lo que no en los cuerpos dados. Que sigue invisibilizando a la diversidad del ser humano y desconoce a la autodeterminación de género como un derecho primigenio.



Hoy, la transexualidad se define en la CIE como «Una incongruencia marcada y persistente entre el género experimentado del individuo y el sexo asignado, que a menudo conduce a un deseo de 'transición' para vivir y ser aceptado como una persona del género experimentado a través del tratamiento hormonal, la cirugía u otras prestaciones sanitarias para alinear el cuerpo, tanto como se desee y en la medida de lo posible, con el género experimentado. El diagnóstico no puede asignarse antes del inicio de la pubertad. El comportamiento y las preferencias de género por sí solas no son una base para asignar el diagnóstico».


¡Claro, OMS! Porque necesitamos continuar con un vocabulario hiperclínico que refiera a diagnósticos capaces de advertir un comportamiento incongruente, cuando en realidad nos urge una herramienta como la CIE para renovar estructuralmente una legislación que reconozca el malestar de la comunidad trans ante a las presiones y condiciones de violencia que ejerce la sociedad sobre esta última.



La CIE, sí, debe mover a la transexualidad de catalogación, dejar de considerarle una patología, pero no para seguir considerándola bajo un techo de deficiencia o comportamiento disonante; al contrario, necesita enfocar todos sus esfuerzos en el campo y desde el decir-de-lo-que-se-dice en términos clínicos para reconfigurar un mundo binario y excluyente que, de hecho, forza a estas modificaciones corporales. 



La cuestión aquí es más profunda de lo que parece, se debe al peso y relevancia que seguimos dando al tener un par de senos en el pecho o un pene entre las piernas, nace de seguir pensando que la norma se reduce al binomio azul-rosa, y la OMS no nos ha dado –una vez más– material suficiente para hacer frente a ello.


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Todas las imágenes pertenecen a Mujercitos de Susana Vargas, un proyecto que rescata las historias de las personas trans retratadas en la antigua revista Alarma!


TAGS: Sexualidad salud Medicina
REFERENCIAS: Organización Mundial de la Salud El Diario LMCipolletti

Eduardo Limón


Editor de Moda

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