Pros y contras de no eyacular cuando tienes sexo

Sábado, 11 de noviembre de 2017 15:11

|Diego Cera

Aunque parece que ésta es la última parte del sexo para muchos hombres, realmente puede ser el principio de todo si es que aprenden a controlarlo.



¿De verdad estaremos listos para una nueva revolución sexual?


Desde hace unos años, tanto científicos como fabricantes de juguetes sexuales han lanzado al mercado numerosos productos que aseguran hacer del sexo una de la mejores experiencias de nuestros días. Incluso para quienes no tienen ni la menor idea de qué es estar con una persona, se han inventado sustitutos sexuales casi perfectos que emulan la experiencia de estar con alguien de carne y hueso. En Julio de este mismo año, los medios se alborotaron con la llegada de Samatha, la robot sexual más parecida a un humano hasta ahora.



Gracias a la difusión que esta muñeca de medidas perfectas —90, 60, 90— tuvo tanto en redes como en medios impresos, un verdadero ejército de individuos lujuriosos no podía esperar para verla y tocarla personalmente en la en la feria Ars Electronica Festival de Linz, en Austria. Los emocionados asistentes al emporio hicieron fila para manosear a Samantha, lo hicieron tanto y tan fuerte que el pobre robot terminó con los pechos y los genitales destruidos. Aunque la noticia fue compartida más como un motivo de burla que como un caso realmente serio, es necesario apuntar lo siguiente: quienes la tocaron con tanta fuerza guardan en sus pantalones un fuerte deseo por liberar su fuerza a toda costa.



Ya sea por falta de pareja o por simple abstinencia, estos hombres demostraron algo que a simple vista no es del todo evidente: su falta de eyaculación. Más allá del discurso moral en contra del sexo o la masturbación excesiva, hay una serie de puntos que debemos considerar acerca de la liberación de semen. El primero de ellos es la prevención de cáncer de próstata, según un estudio realizado en Harvard y publicado en la revista European Urology, un hombre debe eyacular al menos 21 veces al mes para prevenir este padecimiento. Aunque, si hemos de ser sinceros, también hay cierta magia en evitar que el semen salga disparado de nuestro cuerpo, misma que se presenta en múltiples ventajas.



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No hay necesidad de que exista demasiada estimulación. El retener el semen se convierte en un ejercicio ideal para obtener erecciones rápidas, firmes y más duraderas; el beneficio de esto es que el cuerpo cavernoso del pene tiene mayor oxigenación.


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El ahorro de energía sexual hace que el hombre genere a su alrededor una atmósfera de energía que atrapa tanto a hombres como mujeres. Si se sabe canalizar, toda viveza trae verdaderos beneficios a la vida social del individuo, pues inconscientemente la gente querrá estar cerca de ese sujeto extrañamente simpático.



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Quizá no es ningún secreto que desde la Antigüedad el semen está relacionado con la fuerza de los hombres. Tanto a esclavos como guerreros se les exigía someterse a largos periodos de abstinencia para elevar sus niveles de potencia, lo cual tiene mucho sentido si consideramos que dentro del semen van muchas de las sustancias responsables de la potencia física y el vigor requeridos para hacer trabajos de resistencia.


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Retener la eyaculación es el mejor modo de desarrollar una capacidad multiorgásmica. Si bien al principio los orgasmos se presentaran como pequeños pero muy placenteros espasmos, con el tiempo se convertirán en prolongados momentos de éxtasis.



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Si bien el aumento en la libido podría parecer una gran ventaja para muchas personas, lo cierto es que en ocasiones se vuelve un asunto verdaderamente molesto que incluso podría desembocar en agresiones sexuales innecesarias. Además de este inconveniente, es necesario que nos demos cuenta de que no todo es tan bueno como parece, sino que la retención del semen es también un asunto en el que deben considerarse ciertas desventajas.


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Junto con el semen no sólo se libera una carga de espermatozoides, dentro de esta sustancia también van hormonas que aumentan o disminuyen —si es que se liberan— la actividad sexual en los hombres. Al retener la eyaculación esa "fuerza" queda atrapada y provoca prolongadas y dolorosas erecciones que llevan al pene a su grado máximo de rigidez.


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La falta de eyaculación también provoca un descontrol emocional, producto de una virilidad hipertrofiada; esta irregularidad generalmente se manifiesta con ataques de ira, soberbia, cambios repentinos en el estado de ánimo o la completa pérdida de la sensibilidad e interés hacia el placer.



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Toda esa energía acumulada puede volverse peligrosa tanto para el individuo que la contiene así como para sus posibles parejas. De repente el sexo comienza a volverse, si bien más constante, mucho más agresivo. Esto se debe a que el cuerpo sigue sintiendo esa necesidad de liberar el semen acumulado; sólo que ahora se debe a una cuestión de salud antes que de placer.


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El simple hecho de saberse "un hombre potente" hace que quienes evitan la eyaculación se vuelvan demasiado prepotentes llegando incluso a utilizar el sexo como una moneda de cambio que sólo aparecerá en cuanto él obtenga lo que quiere. El sexo, en ese sentido, se vuelve un medio de manipulación.



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Más allá de considerar los pros y los contras de la eyaculación, cada hombre debe analizar su situación desde un punto muy personal para evaluar qué es lo que mejor le conviene. Finalmente, la mejor forma de llegar a una revolución sexual es comenzar por conocer el cuerpo propio alejándose de todo tipo de tabú que rodea a la libre sexualidad.



Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior
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