14 fotógrafos que cambiaron la mirada del arte en Latinoamérica

martes, 31 de enero de 2017 10:24

|Eduardo Limon



Las fotografías alteran y amplían nuestras nociones de lo que merece la pena mirar y de lo que tenemos derecho a observar
– Susan Sontag


Parece más que engañoso –fuera de lugar– hablar de la fotografía latinoamericana desde una opinión crítica estadounidense por demás gobernada bajo el yugo de la narrativa imperialista o espectacular, pero es justo este corte discursivo el punto coyuntural que posibilita en muchos sentidos los análisis en torno a la imagen del centro y sur del continente.

Para abrir aún más la disertación al respecto, vale la pena volver, aunque sea por un segundo, a las ideas de Walter Benjamin. El pensamiento de este filósofo alemán sobre la fotografía cierto es que cae en la ambigüedad, pues pareciera que, aunque rodeado de amigos involucrados en este arte, nunca entendió a ciencia cierta el lenguaje y la evolución que a tal disciplina le embargaban; consideraba a la fotografía como un procedimiento puramente mecánico en el que la creación apenas tenía cabida. Paso primero para entender la foto americana mas no yanqui y el puente claro entre Sontag y la relevancia de ciertas capturas.

 

Para Benjamin, la fotografía era pobre, inexpresiva, directa y decadente en un sistema capitalista. El marxismo supuso una represión de sus ideas místicas y el motivo perfecto para escribir sobre la obra de arte, la pérdida de aura y la reproducción técnica en marcos de la popularización para las masas. A su vez, la fotografía le parecía un mal necesario (incluso destructivo) capaz de vencer la apropiación del arte en las garras de la burguesía por medio del concepto de aura y sus implicaciones rituales y económicas.

 

En otras palabras, ¿qué buscaba Walter en estas postulaciones?

No sabemos. Nadie lo sabe. ¿Era para él esta transformación motivo de goce o de tragedia? ¿Cómo se establece esa historia del arte determinada por la historia tecnológica que tanto apunta, y hacia qué horizonte se perfila su reflexión?  Si acaso, podemos mencionar que su posición izquierdista privilegia por encima de la investigación formal al contenido político y realza exclusivamente a los fotógrafos de compromiso social de entre los vanguardistas. Desde otro flanco, veía en la producción fotográfica un espectáculo que alejaba a los zafios del verdadero arte.

 

En dicho escenario es que la opinión de Susan surge ante nuestra mirada para lo que pretendemos enmarcar del hacer latinoamericano. Para la famosa crítica estadounidense, las fotografías no pueden crear una posición moral ni una política bien establecida, pero sí consolidarlas y también contribuir a la construcción de otras. Son esas imágenes benjaminianas de verdadero compromiso social las que, escapando de la parafernalia, posibilitan el hacer visual que no persigue exclusivamente lo bonito, agradable, vacuo, juguetón y atractivo.

 

Tal ventana analítica, que da continuidad profunda a esa brecha entre las imágenes que se ven porque merecemos observar y aquellas que debemos admirar porque es nuestro derecho, se comunican sin mediación las exigencias de contenido que planteaba Benjamin, estudiaba Susan Sontag y ejercían los pioneros de la fotografía latinoamericana para llegar, hoy, a una mirada que supo evolucionar de la curiosidad al vestigio de fondo, cometido y necesidad.

 

La fotografía no se utilizó en América con un carácter exclusivamente retratístico, costumbrista o de nueva experimentación creativa –como se vio a principios de siglo XX, cuando el interés por la geometría, el juego de luz, la plasmación del movimiento, la inserción de la fotografía en el mundo editorial, la utilización del collages y de nuevas técnicas con miras hacia la vanguardia estética marcaron un rumbo netamente creativo– , sino que se convirtió en herramienta y arma de lucha denunciante en términos de política e ideología.

 

Esto hizo que aparecieran en el horizonte que conecta la tradición con experimentos únicos, artistas como Tina Modotti, Manuel y Lola Álvarez Bravo, Antonio Garduño, Kati Horna, Hugo Brehme, Graciela Iturbide, Flor Garduño, Sebãstiao Salgado, Leo Matiz Espinoza, Maya Goded, Sara Facio, Pedro Meyer y Luis González Palma. Nombres que desde su primer momento hasta hoy, dando saltos en el tiempo, han demostrado que aún existentes la televisión o la internet sensacionalista, no es de su interés dejar al espectador en un marco de la apreciación por la apreciación, pero tampoco en el espectáculo frívolo de los medios.

 

La fotografía latinoamericana y los ojos que le miran son, por seguro, la producción que tanto clamaba Benjamin y tan bien supo evidenciar Sontag. Para continuar con esta serie de descubrimientos, consulta los Artistas que cualquier interesado en fotografía debería conocer30 fotografías históricas de los mejores artistas mexicanos que nos recuerdan su grandeza.




REFERENCIAS:
Eduardo Limon

Eduardo Limon


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