¿A qué huele un campo de concentración nazi?
Fotografía

¿A qué huele un campo de concentración nazi?

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

14 de enero, 2019

Fotografía ¿A qué huele un campo de concentración nazi?
Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

14 de enero, 2019

Fotografías a lo largo de un campo de concentración nazi y las discusiones que éste suscita al verse desde la distancia o en la cercanía.

¿A qué huele un campo de concentración nazi? 0 Cuando cursaba la escuela secundaria y en clase de Historia Universal el profesor explicaba rasgos del Holocausto, intentando ejemplificar con el grupo mismo el funcionamiento de sus ideologías, políticas y atropellos, señaló a mi mejor amiga como la primera sobreviviente obvia de entre todos. Justificaba esto en su apariencia física. Lo que él desconocía era que su padre es judío –aunque ella no profesara la misma religión– y que uno de sus bisabuelos estuvo de hecho en un campo de concentración francés durante los años 30. 

¿A qué viene todo esto? Simplemente a la demostración de lo que puede significar la supuesta memoria colectiva y la banalización de los observaciones a su alrededor, a la brecha que existe siempre entre una acotación actual de una opinión con lo que de verdad guardan los sucesos históricamente registrados y vividos.

campo de concentracion nazi museo

campo de concentracion nazi muro

Quién iba a saber –mucho menos nuestro profesor– que la familia de esta mujer llegó a México escapando de la crisis. Y así como este caso, vivimos a cada instante una serie de impresiones o lecturas que distan de lo sucedido en el pasado. Sin embargo, ¿hay un error en ese replanteamiento de narración? Si bien hay malinterpretaciones u omisiones de suceso en una línea temporal, ¿la postulación de nuevas perspectivas, aún cuando éstas pasen por alto determinada información, no abre camino entonces para un recuento o revaloración del acontecimiento y sus consecuencias discursivas?

Con ese mismo cuestionamiento se originó en 1981 una serie fotográfica por James Friedman que incitaría a la reflexión personal, emocional y de provocación en torno al Holocausto. 12 Nazi Concentration Camps es un proyecto que se situó en estos espacios de degradación humana y un recuerdo mediado por los documentos de antaño, con el fin de unir entendimientos y raciocinios. Acudiendo a estas ruinas hoy convertidas en destino turístico y recobrando la imagen del oscuro pasado xenofóbico en la Tierra –hasta entonces captado sólo en blanco y negro–, el artista replanteó los vestigios de la catástrofe más citada por el hombre desde la aproximación inofensiva del visitante-curioso y el retrato a color.

campo de concentracion nazi visitantes

campo de concentracion nazi nino

Este último punto es la formalización más salvaje y discutible de su obra, puesto que la aprehensión trascendente de nuestra especie y la sed de muchos por la tragedia es plenamente constatable: en su visión mediada exigen que la estética de la Alemania nacionalsocialista aparezca en formatos mortificados de soporte y sustancia. Para esclarecer un poco más esto, Friedman recuerda que cuando presentaba su producción en el International Center of Photography en New York, un asistente se levantó de entre el público para exclamarle las siguientes palabras:

«No puedes fotografiar los Campos de concentración nazi a color o en días soleados. ¿No sabes que el Holocausto sucedió en blanco y negro? No había ningún cielo de azul profundo o nubes blancas y acolchadas durante el Holocausto. ¿Qué sucede contigo? ¿Cómo puedes tomar fotos así?»

campo de concentracion nazi mujer

campo de concentracion nazi lago

La fotografía de Friedman, dispuesta en varios niveles y facilitando la transitoriedad de un recuerdo-del-recuerdo a un recuerdo generalizado, con la posibilidad de siempre reconstituirse hasta donde alcance, construye a partir del autorretrato o la captura de un turista –quizá de algún sobreviviente– la visualización no de un personaje, tampoco la de un sujeto, sino la de una idea que delimita los espacios y que conforma un imaginario común a partir de nuevas herramientas.

campo de concentracion nazi horno

campo de concentracion nazi gente

El retrato del visitante o de aquél que sobrevivió se conjuga en colores, expresiones y la compañía indagadora de la multitud para, después del recorrido casi museístico del dolor, expresar preguntas que no podrían ser contestadas más que con la experiencia de quien estuvo ahí en tiempos de pena, pero también para contraponer la indagación a buen recaudo de la longitud eventual con la figuración exacta. 

A qué huele un campo de concentración nazi, por ejemplo, es únicamente un examen que se mueve por el morbo en la idea de que un suceso así no podría suceder de nuevo o que hay pocos elementos para hacer presentes los estragos de la intolerancia.

campo de concentracion nazi flores

campo de concentracion nazi familia

El confort que causan las fotos en blanco y negro, la reminiscencia nostálgica aparte de la lejanía temporal que suscitan, es punto clave para que el Holocausto sea urgentemente solicitado a la memoria del mundo en un código que asegure la distancia y, sobre todo, sólo se entienda como quiere ser entendido. 

James Friedman se posiciona frente a ello con una propuesta que nos sitúa de nueva cuenta en un contexto donde las apariencias no son lo que esperamos. A todo color; no en la impresión lejana o el concepto de lo ido.

campo de concentracion nazi cerco

campo de concentracion nazi cafe

Para conocer más del trabajo de este creador dirígete al sitio oficial de Friedman.


Referencias: