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Birthday Suits: fotografías de Lucy Hilmer

7 de diciembre de 2017

Carolina Romero

«Quería ir contra los estereotipos de una cultura que me marcaba como a una chica bonita, lo suficientemente delgada para ser una modelo de moda y no mucho más».

Los testículos caen con el paso del tiempo. Propiamente, lo hace la bolsa escrotal: los años hacen que esta luzca más flácida y pierden su firmeza casi por completo. Sin embargo, pocos hablan de eso, a nadie parece causarle problema. Cuestión muy distinta ocurre con los senos femeninos; estos son a menudo objeto de especulación y crítica por parte de todo el mundo. El registro del paso el tiempo en ellos se vuelve casi un crimen: las mujeres están “obligadas” a tener todo “en su lugar”.



Las fotografías de Lucy Hilmer encaran esa errónea concepción. Con una fuerza frontal y transgresora, arremete contra los prejuicios más arraigados sobre lo que se supone, una mujer “puede” o no mostrar. Su cuerpo inerme, es exhibido a la mirada del espectador sólo cubierto con unas bragas lollipop de algodón blanco. Fueron 40 años ininterrumpidos. Se trata de un registro personal de los cambios y evoluciones no sólo en materia física, sino emocional y psicológica.


El escenario, también fue seleccionado según las vivencias de la fotógrafa: «cada año, decido en el último minuto dónde tomar mi autorretrato. Cada traje de cumpleaños refleja donde sea que esté, tanto dentro como fuera de mí», narra. Debido a que religiosamente, tomaba las fotografías el día de su cumpleaños —22 de abril— tituló a esta serie Birthday Suits, que —con o sin conciencia de ello— exclama el derecho a ser vista para sí y para los demás sin un solo rasgo de sexualización: la desnudez se expone como un elemento natural, no erótico. Según sus propias palabras, estas fotografías son «una historia codificada del viaje de una mujer a través del tiempo».



Era la década de los 70. Las mujeres despertaban al instinto de reclamar el derecho propio a no ser tratadas como objetos de deseo —cuestión aún vigente cuyo triunfo no parece ni cercano—, sino como seres humanos con las mismas capacidades, conflictos y pasiones. «Quería ir contra los estereotipos de una cultura que me marcaba como a una chica bonita, lo suficientemente delgada para ser una modelo de moda y no mucho más», explica la artista.


La propia Hilmer dijo alguna vez no se considerarse a sí misma como una fotógrafa por profesionalización, sino más bien como amante de las imágenes que tienen una historia que contar, estas fotos contienen una belleza inusual de fondo y forma. Curiosamente, surgieron por una especie de improvisación, se le ocurrió tomarse la primera foto un día que estaba en el Valle de la Muerte como un homenaje a Zabriskie Point, cinta de Michelangelo Antonioni. Desde entonces, continuó dándose a la tarea de registrar su cuerpo desnudo año con año:



«En esos días el dicho era que no se podía confiar en nadie mayor de 30 años. En 1974, cuando cumplí 29 años, pensé que me inmortalizaría en el último buen año que me quedaba», recuerda. «Armada con mi cámara y el trípode, encontré una manera de definirme en mis propios términos y en la forma más abierta y vulnerable que pude. Mi proyecto es a largo plazo y continuará el tiempo que viva». La juventud fue abandonando su cuerpo; la tersura de su piel fue cediendo al paso inexorable del correr de los días, hasta que las arrugas aparecieron, su estómago cambió con la llegada de su hija, las canas tomaron su sitio en la cabeza, sus senos fueron cayendo de a poco; un proceso lleno de belleza y naturalidad.



Como cualquier otro ser humano, en Hilmer se produjo el deseo de detener el tiempo, pero la experiencia de vida la hizo reparar en su error: «fui muy seria al querer parar el tiempo y, por supuesto, ahora soy lo suficientemente inteligente como para saber que es una total imposibilidad». Para ella, estas fotografías son parte de una historia familiar y también, una historia íntima: «sólo quiero salvarnos como lo hacemos toda la vida, pero soy muy consciente del hecho de que todo se desliza y se desliza».



Conoce más del trabajo de Lucy Hilmer desde su página oficial.


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Si quieres conocer más series fotográficas increíbles, descubre la belleza masculina y su sexualidad en 27 formas distintas de ser un hombre en México y mira esta otra del cuerpo femenino en las fotografías de Carol Espíndola.

TAGS: Mujeres Amor fotografía en blanco y negro
REFERENCIAS: Lens Culture Its Nice That Slate

Carolina Romero


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