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26 fotografías de cómo se sobrevive al cáncer de mama en Uganda

Fotografía 26 fotografías de cómo se sobrevive al cáncer de mama en Uganda

Cientos de miles de mujeres en Uganda mueren por ignorancia, miedo y un gobierno ineficiente.



Se estima que mueren 450 mil mujeres cada año por cáncer de mama.


Sin embargo, los números no son iguales en todos los países. Mientras que en naciones como Estados Unidos sólo el 20 % de las mujeres diagnosticadas mueren de la enfermedad, en lugares de bajo desarrollo como Uganda, el 60 % fallece. Esto es por falta de información, por distintos tabúes, bajos recursos y negligencia del gobierno. A pesar de que se han implementado distintos programas nacionales e instituciones sin fines de lucro, éstos se enfocan más en controlar el SIDA y la malaria e ignoran la crisis que se sufre con el cáncer de mama en esa zona.


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Muchas de las mujeres en Uganda —como las que aparecen en las fotografías de Lynsey Addario, una fotógrafa reconocida norteamericana que viajó a ese lugar para capturar sus tragedias— no saben que tienen cáncer sino hasta que los tumores brotan de la piel y comienza a pudrirse esa parte del cuerpo. Y de hecho, sólo algunas de ellas deciden visitar a un médico para saber qué es lo que tienen, ya que muchas no poseen el dinero para pagar consultas ni los medios para visitar las clínicas u hospitales donde se da tratamiento, el principal siendo el Instituto de Cáncer de Uganda.


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Addario lo describe de la siguiente forma: «Miles están siendo tratadas por un pequeño puñado de oncólogos entrenados en todo el país de Uganda. La quimioterapia básica y las medicinas son muy pocas o inexistentes. Las máquinas de radiación son viejas. No hay camas suficientes para todos y pocos tienen dinero para pagar un viaje hacia ese lugar para tratamiento o un simple diagnóstico». Otros testimonios, publicados por el New York Times, afirman que las mujeres que llegan deben dormir en el piso para poder ser atendidas ya que no hay espacio para todas y no cualquiera sobrevive.


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Una de las razones por las que las mujeres en Uganda no hacen algo cuando se encuentran un bulto en los senos —además de la desinformación (provocada por el bajo nivel educativo de la zona), es por miedo a exponerse o hablar de ello, como si fuera un tabú. Por ese motivo, cuando llegan a las clínicas para lidiar con olores putrefactos o piel expuesta, ya es demasiado tarde para tratarlas; no basta con extirpar el seno, pues los tumores ya afectarían al resto del cuerpo. Algunas de ellas, como las que aparecen en las fotografías de Addario, se mantienen en el centro clínico hasta sus últimos respiros, que pueden ser desde semanas hasta pocos días.


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Un oncólogo del centro, el Dr. Fred Okuku, afirma que incluso no existe una palabra para "cáncer" en muchos de los idiomas que habla la gente de Uganda, y que en ningún momento piensan que tienen algo mal, además de que el hecho de que no haya radio ni televisión no ayuda a alertar a la población. Esto resulta alarmante ya que los números sugieren que cada vez existen más casos de cáncer de mama, ahora desde una edad temprana. No se sabe si esto es porque cada vez son más los casos diagnosticados o si existe un factor en esos países en desarrollo que hagan más propensas a las mujeres a desarrollar cáncer.


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A pesar de todo esto, cada vez parece existir más apoyo por parte de los trabajadores de la salud, que están entrenando personas para que vayan a las zonas rurales y puedan ayudarle a las mujeres a identificar bultos en los senos o cualquier señal de cáncer. Esto ayudaría a identificar situaciones de emergencia o darle tratamiento temprano, lo cual podría disminuir completamente el riesgo, ya que muchas de las mujeres terminan perdiendo un seno, o ambos.


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De igual forma, algunas de las sobrevivientes se han unido para crear organizaciones de apoyo para concientizar a las personas de sus localidades y hablarles sobre el cáncer y los riesgos (los cuales desconocen por completo, incluyendo la muerte). Ellas ofrecen ayuda psicológica, enseñan sobre autoexploración y eliminan los mitos que se esparcen en sus comunidades (como que todo el cáncer es fatal y que no existe cura, lo cual es erróneo).


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Sin duda, el cáncer de mama (y de otros tipos) en Uganda y otros países subdesarrollados tiene un costo más caro para sus habitantes que en Estados Unidos. Aún hace falta un camino largo para salvar más vidas y concientizar a la población pero, ya se están llevando a cabo acciones que asegurarán un mejor futuro para los habitantes de esas naciones. Fotografías como las de Lynsey Addario ayudan a resaltar el problema y darle atención a esos conflictos y, con suerte, en el futuro podrán recibir más ayuda.


Mira más del trabajo de Addario en su sitio web.