¿Cómo se ven en realidad las brujas de Catemaco?

sábado, 8 de julio de 2017 8:57

|Diana Garrido



La brujería es un enigmático espacio virtual en donde convergen almas, espíritus, brujos, hechiceros y otros seres inimaginables. Nadie puede aseverar su bondad o maldad, como todo espectro desconocido, la brujería es usada para el beneficio de las personas. Con ella puedes hacer el bien o dedicarte a destruir vidas, pero debes usarla con seguridad y confianza y no abusar de ella.

Al menos eso se dice sobre la brujería. Nadie sabe qué tanto es verdad o qué magnitud tiene su poder. Lo cierto es que de acuerdo a la tradición, una zona localizada al sur de Veracruz es la cuna de esta práctica. Aquí puedes ir a realizar conjuros, introducirte en un atmósfera mística y dejar que las sombras te seduzcan; es una de las zonas más enigmáticas del país: Catemaco. Aquel sitio es conocido por su aura, si entras ahí, inmediatamente su atmósfera tétrica te invade. 

La tradición dicta que a sus alrededores habita un grupo de brujos y hechiceros desde hace décadas, quienes han hecho de los secretos milenarios una tradición pública. Con respeto, solemnidad y en ceremonias completamente serias, realizan ritos, limpias e invocaciones de entes y espíritus con la finalidad de servir al deseo de aquel que visita el sitio. Enfermedades, mal de ojo, limpiar de malas vibras o incluso matar a alguien son algunas de las peticiones que más se solicitan. Se usan hierbas, semillas y plantas, la mayoría son elementos que la naturaleza provee, pero también se puede hacer uso de veladoras y otros objetos.

Michal Huniewicz es un fotógrafo que inspirado por las historias místicas que leyó sobre Catemaco y sus tradiciones, decidió visitarlo y no quedarse en la incertidumbre de conocer el lugar y el porqué de tanto misterio alrededor. Cuando acudió, se llevó una sorpresa al ver que no era para nada cercano a la ciencia ficción y su perspectiva. Descubrió que la brujería no es sólo hacer el mal, sino una tradición milenaria.

En medio del lugar existe una laguna y un parque nacional que dan el paisaje perfecto para crear un aura místico-ambiental que se disfruta tanto como la experiencia de ver un ritual o una ceremonia. Aceptémoslo, los temas místicos nos causan tanta curiosidad como saber qué es lo que genera esas fuerzas, si en verdad hay algo más que no logramos percibir a simple vista o qué tanto es el alcance de la sugestión. Por ello, aventurarse a conocer un poco más de la magia fue un aliciente para el fotógrafo y así visitar Catemaco.

En 1970, el brujo Gonzalo Aguirre organizó una convención de brujería en la que ofreció una misa negra, carreras de lanchas, conferencias antropológicas y filosóficas, así como actividades en las que participaron chamanes, hechiceros, curanderos y algunas almas descarriadas que sólo pretendían sabotear la convención. Al darse cuenta de que el ser brujo no es un juego sino una forma de mantener viva la tradición, la mayoría quedo anonadado y, desde entonces, hay más respeto por estas prácticas que día a día aumentan.

Para Huniewicz es importante resaltar la oscuridad y claridad de las prácticas que ahí se realizan. Presenciar rituales y ceremonias con su cámara fue para él una de las experiencias más significativas, ya que le abrió la mente a nuevas formas de pensar y de vivir, pero todas justificadas en la creencia de algo más grande y fuerte que el ser humano, algo que no está a nuestro alcance, pero que existe y de alguna manera se mantiene presente desde hace cientos de años.

En Catemaco no hay brujas con calderos enormes o hechiceros con báculos mágicos. Ellos son personas tan comunes como cualquier otra, la diferencia es su saber milenario en cuanto a las fuerzas místicas que suelen ser llevadas al extremo dependido de lo que quiera hacer. Sin embargo, los chamanes son venerados desde la antigüedad. Los aztecas tenía clasificados casi 40 tipos de curanderos, todos ellos se dedicaban a diversas situaciones, estaban los que ayudaban a los dioses a que las batallas fueran ganadas, a que las tierras rindieran fruto con mayor rapidez, a prevenir desastres naturales o aquellos que  procuraban la fertilidad femenina. No obstante, luego de la Conquista, el catolicismo pretendió terminar con todas las prácticas mexicas; al ver que era muy complicado obligarlos a creer en su Dios, decidieron modificar las deidades aztecas y plantearlas como vírgenes y santos católicos. Aunque no fue del todo del agrado de los habitantes, fue la única manera de poder seguir venerando a sus dioses y continuar las prácticas espirituales.

Huniewicz es un curioso de la vida y ama llevar su curiosidad a otras personas, por ello, sus fotografías son tan enigmáticas como el lugar en sí y todas ellas son prueba de que el misticismo y la fotografía pueden convertirse en grandes aliados.

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Historias de brujas hay muchas, como aquellas que aterrorizaron a Hitler o las que le dieron nombre a una casa en la colonia Roma en la que hubo tortura y muerte.

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Michal Huniewicz
Catemaco

REFERENCIAS:
Diana Garrido

Diana Garrido


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