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Amor, masculinidad y hombría: cómo se vive la maternidad transgénero en 6 fotografías

9 de febrero de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

Evan detuvo su tratamiento para volverse hombre con el fin de quedar embarazada y cumplir un sueño de vida: concebir un hijo biológico.


Evan nació siendo mujer. A los 19 años tomó la decisión de convertirse en hombre por medio de un tratamiento de hormonas, pero decidió dejar su sexo femenino intacto, lo mismo que sus senos. Ello le ha permitido crear, en palabras de su hermana, la "nueva familia americana".


Nunca he sentido deseos de ser mujer o modificar mi cuerpo para lograrlo. No es que me encante o que lo considere perfecto, pero he vivido a gusto en él y me permite hacer lo que más disfruto. Por ello es que me resulta un misterio impenetrable intentar meterme en la cabeza de alguien que llega a la conclusión de que su cuerpo debe ser otro, uno "adecuado", "legítimo".



Me atreveré a hacer una suposición a riesgo de equivocarme.


La experiencia de darse cuenta de que se está en el cuerpo equivocado no es traumática. Debe ser reveladora. Una mujer que se vea al espejo y se dé cuenta que quiere ser hombre, y viceversa, está ante unos de los momentos trascendentales de su existencia.


Tal vez uno de los más hermosos por darse cuenta de quién es en realidad.


Tal vez me equivoque o tal vez no.



Fue cuando me llegó la primera imagen de Evan Hempel que entendí que el "misterio del yo", combinado con la paternidad/maternidad, puede dar hermosos milagros.


Detuvo su tratamiento para volverse hombre con el fin de embarazarse y cumplir un sueño de vida: concebir un hijo biológico. Su sonrisa es genuina, la manera en que alimenta a su hijo es prueba de que el cuidado de una madre (o un padre) es una de las expresiones más puras del amor. Evan enternece.



Por medio de la inseminación artificial, su cuerpo comenzó a gestar una vida dentro de sí. Evan era ella, pero al mismo tiempo, él. No importa la manera en que luciera o cómo se sintiera: en su vientre cargaba el máximo milagro de la naturaleza. Evan se arriesgó a desafiar a la naturaleza y a los instintos de la sociedad que rechaza lo que considera "diferente".


Al inicio se vio en dificultades cuando su seguro de gastos médicos se negaba a cubrir un tema de obstetricia en un sujeto de sexo masculino. Sin embargo, encaró su situación y siguió adelante sin perder la esperanza. Imaginar un hijo biológico producto de sus entrañas fue su motor para salir adelante. Evan fue valiente.



Una escritora llamada Jessi documentó la historia de Evan a través del texto titulado "My brother’s pregnancy and the Making of a New American Family", publicado en la revista TIME. Éste es un fragmento de su relato: «Estaba emocionada por él, pero también asustada. Pensé en lo que los extraños podrían decirle a mi barbudo y pequeño hermano cuando tuviera nueve meses. Y me pregunté si estaría a salvo». Evan tiene en Jessi una hermana que lo apoyó en todo momento.


Muchos pacientes que interrumpen su tratamiento para embarazarse y dar a luz, padecen episodios de depresión. En nuestro personaje sólo cabía la alegría de ver una meta cumplida y superada. Sólo basta ver su mirada posada en su bebé para darse cuenta de ello. Evan salió vivo y se convirtió en un ser casi iluminado.



Evan sin la "n" al final se convierte en Eva, el nombre de la que supuestamente fue la primera mujer sobre la faz de la Tierra para la religión judeocristiana. Esta Eva del siglo XXI que amamanta a su hijo en una imagen contradictoria (unos senos que adornan un cuerpo voluminoso y velludo), es la que se ha atrevido a formar una nueva clase de familia, una donde la diversidad, la libertad y la valentía se contraponen a los estigmas sociales y la cobardía de ser quien se quiere ser.



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La historia de Evan no es la única, pues otras personas transgénero han decidido recorrer la misma senda y participar de manera natural del milagro del embarazo, acción totalmente legítima para aquellas personas que quieren vivir en carne propia la dicha de ser padres, madres o lo que mejor les acomode según sus deseos e instintos. La maternidad es una carta abierta a la que todos tienen acceso de manera libre.

TAGS: fotografía documental fotografía femenina serie fotográfica
REFERENCIAS: Women in the World Time

Rodrigo Ayala Cárdenas


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