Confundida, agotada y hermosa: retratos de una mujer real

Lunes, 2 de enero de 2017 7:30

|Olympia Villagrán


Moderna, expresionista, espacial, plástica, rítmica y algunas otras ramas son parte de la clasificación que se la da a la danza, misma que no se puede comparar ni confundir con el acto de bailar. La carrera de un bailarín está basada en el aprendizaje de un lenguaje, el cual expresa y comunica de forma artística, estética y filosófica. Al arte de simbolizar a partir de la belleza de un ritmo se le conoce como percepción sensible; ésta gira en torno a la composición por medio del cuerpo, por lo que toda pieza rítmica reconocida como danza también plasma parte de la historia que cualquiera lleva consigo.

Comprender y experimentar la realidad a través de la danza es un privilegio. Olympie Tits, bailarina profesional y fotógrafa francesa, se ha dedicado ha fusionar dos ramas del arte que parecen hablar el mismo idioma: danza y fotografía. Por otro lado, su trabajo es una oda a la realidad física y a la belleza femenina. Mediante una serie fotográfica llena de identidad, Olympie plasmó el esplendor de una mujer real. Misma a quien podríamos comparar con la danza, el arte o el movimiento, pues aún estando confundida y agotada, no deja de ser hermosa.

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"Cada cuerpo carga una historia con él. En cualquier espacio y momento. Un cuerpo nunca miente". 
–Olympie Tits

Así piensa Olympe Tits, la fotógrafa que se propuso capturar el momento exacto en el que la danza logra poseer a la silueta femenina que se desnuda a través del movimiento. Estos retratos nos demuestran que la condición femenina es sublime, pero también compleja. Por lo que es sencillo encontrar a una mujer danzando en medio de la confusión y el agotamiento, pues muchas veces ser ella misma le resulta abrumador.

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La autora de esta serie fotográfica se preocupó por definir un movimiento, por minúsculo que sea, como parte de un lenguaje aún más veraz y poderoso que las palabras. Las posiciones atípicas, los fondos extraños y las composiciones excéntricas de sus retratos plasman la fragilidad de una mujer que lucha contra sus propios sentimientos. Cada una de estas capturas muestran la hermosura de la imperfección femenina, aquella de donde emerge belleza y vulnerabilidad.

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Cada experiencia, placentera o absurda, forma parte del cúmulo de vivencias que una mujer carga sobre sus hombros. El aturdimiento de un corazón desordenado, la debilitación de una mente preocupada y la irremediable belleza femenina envuelven a la mujer real. En la libertad del pensamiento femenino, la sutileza de su locura y el erotismo de su silueta, se esconde la identidad de una mujer auténtica. La cual se sabe agobiada, pero también capaz; su fatiga no la detiene y su belleza se vuelve infinita con el paso de los días. 

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Al igual que la danza, la fotografía es un idioma que traspasa los límites de la física y muchas veces de la misma razón. Por ello Olympie logra transmitir un gran desasosiego, el cual no deja de ser estético, a través de colores vibrantes en medio de escenarios improbables. La alienación del cuerpo forma parte de la rareza con la que esta fotógrafa altera la atmósfera, pues cada retrato pasa de ser una simple imagen a una experiencia que grita. 

La libertad con la que esta serie presenta a la figura femenina en distintos ambientes es tan retorcida como real. Las mujeres tienen la habilidad de esconder el agotamiento y la confusión que las agobia detrás de su belleza, por lo que no hay nada más genuino que los retratos de su hartazgo físico y emocional. Torpe, agitada, adormecida y deprimida, así es como una mujer que intenta ser libre llega a sentirse. El bullicio de sus propias emociones, sus ganas de amar sin importar el mañana y el peso de su pasado, la vuelven tan frágil como hermosa; es lo que la hace real.

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Fotografías:

Olympe Tits






REFERENCIAS:
Olympia Villagrán

Olympia Villagrán


Editora de Estilo de Vida y Diseño
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