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5 cuentas de Instagram que debes seguir para entender a una dominatrix

10 de noviembre de 2017

Eduardo Limón

La dominatrix constituye una auténtica suma fetichista orientada a satisfacer el deseo masculino, pero ¿realmente comprendemos lo que allí sucede? Estas cuentas pueden arrojar luz sobre una figura que todavía es tabú.



Hay cosas que amamos como siempre las hemos conocido. Por ejemplo, las imágenes del placer. Los íconos de la lascivia. Aunque puedan generarse nuevas versiones o se inspiren otras variantes de su representación, los personajes claves del goce no mutan del todo; y allí encontramos a las Venus de cuero, a las dominatrix –o dominatrices si nos vemos muy permeados por el castellano–.


En una mazmorra forrada en cuero o látex, de botas altas y látigo en mano, este arquetipo del BDSM al parecer no se ha transformado tanto desde los años 20 y 30 del siglo pasado. El arte de Yva Richard, Man Ray, Diana Slip, Guyette y Carlo así lo recogen, así lo demuestran. En realidad, es durante todo el período que engloba a la II Guerra Mundial que esta figura se muestra ya bien estructurada y compartida, pero no por ello recién inventada; por seguro, en años anteriores las prácticas ya eran existentes y solicitadas, pero no fue sino hasta este momento en que el auge de la fotografía, la evolución de la industria del cuero y la ligera liberación del mundo permitieron la popularización de estas mujeres.


La unión de fetiches, la demanda de satisfacciones sexuales con tintes de profesionalismo, el imaginario de la hipertrofia o la deshumanización, las pautas del mundo militar, las altas prácticas del mundo circense y la construcción de una revolucionaria fémina-aplasta-hombres, son sólo algunos de los otros factores para que la dominatrix emergiera y se mantuviese hasta hoy.

Las vías de aparición y los elementos constitutivos de este ser se sostienen aún en la actualidad gracias a la mitología revisitada por los prerrafaelistas y rafaelistas, por la poesía de principios de Siglo XX y por la cultura postpunk que revisitó una y otra vez las posibilidades de una sociedad menos mojigata. En otras palabras: ya sea evocando a las mujeres fuertes de la Biblia o la Antigua mitología, incluso partiendo del lenguaje visual y sus exploraciones modernistas, ahora contamos con la dominatrix en redes sociales y una fotografía autocrática que en pocas ocasiones entendemos dentro de su complejidad y sólo le vemos como perversa.


Por ejemplo, está NIGHT FLESH, una cuenta en Instagram que se encarga de recoger fotografías e ilustraciones que revisan históricamente la iconografía del BDSM en los años 80, 90 y actuales. La fotografía de este usuario anónimo conjuga lo mejor de la Serie B y la música gore con un matiz VHS que nos transporta a aquellos tiempos en que todo esto seguía viéndose no sólo como un secreto, sino como un tabú.






Asimismo sucede con Jacqueline The Ripper, que mezcla historias fantásticas con la estética de los 50 y una actitud de secretaria y gran madame.






Mistress Jezebel, por su cuenta, y aunque tiene muy pocos seguidores hasta ahora, se encarga de mostrar en sus imágenes y videos una mirada que no se centra en la estética de la dominatrix, sino que enfoca toda visibilidad al sometido.





Jade Mistress, quizá, la que mejor entiende su Instagram como un diario visual de su estilo de vida; hace de su perfil un registro de aquellos eventos especiales donde los sometidos buscan a su domadora, sus procesos de arreglo personal y su vida común, siempre impregnada de espíritu látex.






Caso medianamente opuesto a Alnira y Ida, quienes se complacen en producir fotografías muy elaboradas que juegan con el steampunk, la fantasía medieval, el metal de los años 80 y la teatralidad del acto BDSM.





Las prácticas que involucran el dolor mas no la violencia para hallar el placer son en conjunto un tema controvertido y que siempre ha tenido asociado un estigma negativo; especialmente para estas mujeres de enigma. Aunque hay estudios científicos, como uno publicado por el Journal of Sexual Medicine, que concluyen que las personas que practican sadomasoquismo son más equilibradas mentalmente y menos propensas a la neurosis, los estigmas persisten. Es nuestro trabajo hacer que esa visión se transforme.


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TAGS: Sexualidad Erotismo fotografía erótica
REFERENCIAS:

Eduardo Limón


Editor de Fotografía y Moda

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